UMBRALES DE VERGÜENZA

La virtud más sobresaliente de las alcaldesas progresistas que padecemos en Madrid y Barcelona es, sin duda, su capacidad para sorprendernos. Cada vez que pensamos que no pueden cometer una mamarrachada peor, van y baten sus mejores marcas.

La entrañable Carmena, después de deleitarnos con su particular cabalgata de Reyes travestis, sus exposiciones de arte con sangre menstrual y su denodada defensa de los miembros de bandas sudamericanas que se han dedicado a campar a sus anchas por Madrid (machete en mano, cuidao, que su cultura es así y hay que saber entenderlo), nos abofetea ahora con la maravillosa ocurrencia de destinar 750.000 eurillos de nada a la celebración del orgullo gay. 750.000 boniatos. OJO.

Recordemos que la venerable anciana decidió otorgar 150.000€ para que cada religión (católica, musulmana y taoísta) celebrase sus fiestecitas mayores (Navidad, Ramadán y año nuevo, respectivamente) ¿Que teniendo en cuenta el porcentaje de población católica en Madrid, con respecto a las otras dos religiones, este reparto es una completa injusticia? Pues con esta nueva partida de 750.000€ (cada vez que lo escribo, se me saltan las lágrimas) para una fiesta loca (nunca mejor dicho), lo de la tontuna de las tres religiones, queda hasta ridículo. Es en estos momentos cuando una recuerda lo que le molestaba a toda la progresía el encuentro de las JMJ allá por el 2012, y lo poquito que importan estos trastornos para celebrar la orgía multitudinaria de todos los tarados de España.

Alguna mente retorcida podría pensar que regalar este pastizal obsceno a tan obscena celebración es la forma que tiene Manolita de pedir perdón al lobby mariquituso por sancionar la fiestaza del año pasado (en la que ella misma participó con gran alborozo) con 12.500€ de multa por superar el umbral de ruido permitido.

Como era de esperar, el colectivo marica ha montado un pollo exagerado con el temita de la multa (que ya les habían puesto en años anteriores, pero que, casualmente, siempre era desestimada por defectos de forma… ¡qué cosas!), y se ha rasgado las vestiduras hablando de ataque a los derechos fundamentales, mordaza homófoba, y bla, bla, bla…

Desde la Redacción de El Cadenazo pensamos que las ordenanzas municipales con respecto a los umbrales de ruido y de contaminación ambiental están muy bien. Hasta nos parecen admirables todas las iniciativas de apoyo al reciclaje (incluso aquella, que tanto ofendió a Manolita, de poner los depósitos de recogida de vidrio con forma de pelota de tenis). Pero consideramos que lo que realmente necesita Madrid es una ordenanza que sancione la poca vergüenza y mida los umbrales de ignominia. Por la salud mental del pueblo de Madrid y en beneficio de todos, Manolita. Aunque tú misma superes todos los límites que se puedan establecer, por lo que más quieras, deja de ofender al sentido común, a la inteligencia y al buen gusto en general y actúa como una alcaldesa en condiciones, y no como la Cruela De Vil de la cultura.

ANA PAVÓN

 

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