UN CÓMIC FUTURISTA Y ANTIFASCISTA

¿Les gustan los comics? Pues no lean éste. Es una bazofia. Puede que los propios demonios interiores de los autores le hayan dado forma; si es así, hay que convenir que sus Continuar >>

HITLER ¿HOMBRE O MONSTRUO?

  “No se debe dar mucho valor a la vida individual. Si la existencia de uno de nosotros fuera indispensable, no estaría esclavizada a la muerte” Adolf Hitler. Hitler es el personaje Continuar >>

LA POLITICA DEL FUTURO PRÓXIMO

  La política de este tiempo que viene será espiritual o no será. Lo que llaman Política Económica ni es Política ni es Económica. De hecho es la ruina de la Política Continuar >>

NO ERA PAZUZU, QUE ERA PUIG-DEMONI

Los iconos de mi juventud van cayendo, uno a uno, sin compasión, sumiéndome en una depresión de aquellas que te impulsan a saltar de un ascensor en marcha. Hace años me enteré Continuar >>

LA CONSTITUCION DE 1978, ¿PROBLEMA O SOLUCION?.

Bueno, parece que el asunto de Cataluña toca a su fin. Pasó el peligro y la sangre no ha llegado al río. Pues he de decir que me engañaron. Creía de verdad Continuar >>

EL CAPITALISMO MATA

La verdadera esencia del sistema capitalista actual es una de las cosas que me sacan de quicio, como me imagino que a cualquiera que tenga un poco de humanidad. Si un genocidio Continuar >>

CUANDO LOS ANTIFASCISTAS SE VUELVEN “FASCISTAS”

Esto es surrealista. En España la única MARCHA DE LAS ANTORCHAS es la que lleva realizando la ACIMJI, cumpliendo este año ya las 7 ediciones. Hoy me quedo anonadado primero y luego Continuar >>

 

DE LOS DIARIOS DE DOÑA MANOLITA

Una de las primeras cosas que hace en nuestro país cualquier movimiento político es cambiar el nombre de las calles. Inocente manía, que parece responder a la ilusión de borrar el pasado hasta en sus vestigios más anodinos y apoderarse del presente y del mañana. En el fondo, es una muestra del subjetivismo español, que se traduce en indiferencia, desamor o desprecio hacia el carácter impersonal de las cosas. Madrid administrado casi siempre por forasteros y analfabetos, ha dado sobre el particular ejemplos de muy mal gusto, y no ahora, sino desde hace mucho tiempo. Sobre todo cuando le sobrevienen a un concejal ataques agudos de cursilería, y encuentra poco distinguido, impropio de una gran ciudad, que ciertas calles se llamen del Lobo, o La Gorguera, o El Soldado, o ¡Válgame Dios!, etcétera, etcétera.

En mi triste Alcalá he visto convertirse la calle de las Flores en calle de Navarro y Ledesma; la de Libreros en general Allende Salazar; la de Roma, nada menos, en general Fernández Silvestre… (Consúltese el Anuario Militar). Conviene perfectamente a la inconsciente sorna e impensada ironía de los alcalinos, el que al advenir de la República diesen el nombre de Plaza de la Libertad a la antigua glorieta de San Bernardo, tan gustada por mí, y que es una plazuela cerrada en tres de sus caras por la cárcel, un convento y el archivo. Ahora con motivo de la guerra y la revolución, se han visto ocurrencias divertidas, dentro del afán de rebautizar las calles. La de Alcalá-Zamora, antes de Alfonso XII, en Madrid, se llama «de la Reforma Agraria».

En Valencia ha aparecido una «Plaza de los Derechos del Niño». Y en la antigua de la Lealtad, después de Antonio Maura, también de Madrid, se llama «calle de las Milicias de Retaguardia de las Juventudes Socialistas Unificadas».

En Madrid tenían calles propias la Santísima Trinidad, el Divino Pastor, el Amor de Dios etcétera, sin contar las que derivaban su nombre de la vecindad de alguna iglesia o convento; pero este motivo, puramente local es cosa distinta. La manía es común a todas las banderías políticas. Si los rebeldes tomasen Madrid, veríamos probablemente a la calle del Barquillo, la del Arenal o la de Carretas cambiar su nombre típico por el de algún general cargado de laureles. En el siglo pasado, los progresistas impusieron a la calle de Alcalá el nombre del general Espartero. Después nos hemos contentado con mantener en esa calle la imagen broncínea del caudillo liberal. Si los italianos acaban por triunfar, quizás se la lleven a Roma, como trofeo, para juntarla al león de Judá, que sacaron de Adís Abeba.

Manuel Azaña
Cuaderno de La Pobleta 1937, Memorias políticas y de Guerra.

 

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