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LA DEPRESIÓN COMO ENFERMEDAD DEL FUTURO

Es fácil ser adivino: las depresiones y las frustraciones psicológicas están creciendo exponencialmente, y serán aún peores en el futuro. No hace falta mirar ninguna bola de cristal ni siquiera una estadística para afirmarlo. Una educación permisiva que debilita la voluntad y fomenta la molicie y el vicio, un Mercado que desprecia a la persona y sólo valora el dinero que tiene, una sociedad sin valores que permite todo tipo de corrupciones, un individualismo absoluto, sin familia ni comunidad, un amor basado en el placer y la circunstancialidad, una muerte sin sentido… es como sembrar débiles y semillas de depresiones.

Cada persona se cree hoy con derecho a todo y deber a nada, excepto pagar los impuestos. Por todo se protesta, se desea más y más, y la voluntad no tiene jinete que la monte sino corrupto que la espolea.

La depresión tiene un 60% de debilidad. Debilidad al exagerar los problemas, debilidad por no saber soportarlos y dominarlos. Y el otro 40% es falta de solidaridad, producto del individualismo actual, falta de ayuda de la familia y de los demás, brutalidad de una sociedad egoísta preocupada sólo por lo material. La voluntad es el mejor remedio contra la locura, de la misma forma que la debilidad de carácter es la tierra abonada para problemas mentales:

—Ser Fuerte, tener confianza en uno mismo

—No creerse ni palabra de toda la palabrería liberaloide y progresista.

—No pedir Derechos sino exigirte Deberes

—Estar seguro de uno mismo, no importa la opinión de los más, y menos la de la prensa.

—No hacer caso de los “entendidos” y menos de los educadores y expertos, que suelen ser unos necios. Pide ayuda a un amigo sano y fuerte. Si te exigen que te vea un psicólogo, primero le dices claramente que los consideras más neuróticos a ellos que a sus pacientes. Y luego ríete, muestra la alegría de vivir frente a sus neuras.

Si discutes con un experto psicólogo, de principio ten por seguro que cuanto más famoso sea es que más se ha plegado a la mentalidad decadente del Sistema. Si por fin crees que necesitas ayuda realmente, no eches la culpa a los demás sino a ti mismo. Al menos serás más sincero contigo.

Lo malo no es ser vencido, lo malo es haber tenido la fuerza para vencer. La culpa es ante todo de cada uno, y sólo luego del entorno. Por eso el peor error del nacionalsocialismo fue permitir que lo derrotasen. La derrota es una culpa pero los hombres fuertes saben vivir con sus errores y culpas: “Luchamos y perdimos”. Los hombres vulgares no pierden porque nunca luchan. No aspiran a imposibles y por ello ganan su vulgaridad. Si sólo deseas dormir, no tendrás problemas, ni tampoco héroes. Ésta es la trampa de la renuncia: comprar la felicidad a cambio de la vulgaridad.

Los Nacionalsocialistas soñamos ahora un imposible, y debemos ser fuertes para resistir la derrota. No nos deprimimos ni desesperamos, como no lo hizo el espartano Leónidas en las Termópilas. Cumplió su Deber y murió en ello. Nosotros luchamos y sabremos pagar nuestra derrota.

R. BAU

 

BAU

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