ACIMJI MULTA

acimjimulta@gmail.com Este es el correo habilitado para devoluciones y que todo aquel camarada, amigo, simpatizante o sencillamente lector de El Cadenazo que lo desee, pueda solicitar el donativo con el que nos Continuar >>

SALUDO A NUESTRO ESTILO

  Aún tienen los camaradas -los de verdad- esa capacidad de emocionarme en algunas ocasiones; y en todas, cuando es de ti de quien hablan. Hace pocos días, Alvaro y yo intentábamos Continuar >>

PAPÁ ¿QUIÉN ERA JUAN IGNACIO?

A Juan Ignacio González Ramírez, secretario nacional del Frente de la Juventud, vilmente asesinado el 12 de diciembre de 1980 (La redacción de El Cadenazo)   -Padre. -Dime, hijo. -Cuéntame de nuevo Continuar >>

ANTORCHAS 2017

PANCARTA DE CABECERA DE LA VII MARCHA DE LAS ANTORCHAS.  MADRID 16 DE DICIEMBRE Continuar >>

LA MARCHA DE SALEM

  Fue un 9 de Diciembre de 2000 en la periferia de Estocolmo, cuando y donde una chusma forastera asesinó brutalmente a Daniel Juhani Wretström, nacido el 15 de Octubre de 1983. Continuar >>

LOS PILARES DE LA DEMOCRACIA

En toda Democracia auténtica, es decir, debidamente reconocida y aprobada por la conciencia universal, los partidarios son el complemento lógico, indispensable, del sufragio universal. Podemos admitir un sufragio por partidos; un sufragio Continuar >>

EXTRAÑAMIENTO DEL MILITANTE CATÓLICO. EN TU PROPIO SOLAR QUEDASTE FUERA

Se ha celebrado un año más el Día de la Constitución. En las redes sociales han circulado pasquines y carteles de propaganda del referéndum en que fue aprobada. Resulta curiosa, vista con Continuar >>

 

EL SÍNDROME DE ESTOCOLMISTÁN

Se suele entender por Síndrome de Estocolmo, el transtorno sicológico que se produce en una persona secuestrada cuando termina por mostrarse comprensiva y empatizar con sus secuestradores. Por extensión, suele aplicarse a todos los casos en que el respeto y la admiración hacia el enemigo se acaban exarcebando hasta terminar en una identificación con el mismo. Lo que suele llamarse “pasarse al moro”.

Y es precisamente con la morería, tan de moda últimamente por la letal afición de sus ya innumerables “casos aislados” y “refugiados perturbados” a dar matarile a los europeos, con quien algunos empiezan a sentir cierta simpatía. Y tiene su lógica.

Cuando uno vive en una sociedad anestesiada y alienada por los dogmas y estupideces del marxismo cultural, del consumismo hedonista, de las ideologías de género y génera y demás basuras hijoputescamente correctas, es inevitable admirar a quien no reniega de su cultura ni de su raza y está dispuesto a dar la vida por imponer su visión del mundo. Aunque esa visión del mundo incluya decapitar a los perros infieles como uno mismo. Y disfrazar con burkas y pañolones a las señoras.

A los que no compartimos la visión chata y materialista de la existencia que nos impone el Gran Hermano Demócrata, es normal que nos caiga mejor el moro dispuesto a inmolarse en nombre de su dios cargándose de paso a unos cuantos europeos castrati que el panchito cuya máxima aspiración es parecerse al gringo cuya rapiña ha arruinado su bananera república forzándolo a emigrar. Panchito que está dispuesto a trabajar por la mitad que los españoles, precarizando el mercado laboral y haciendo así el caldo gordo al liberalismo más rapaz.

El moro no tiene ese problema. Se supone que el 80% de los musulmanes afincados en Europa viven de las ayudas sociales y, cual cocougeteros liberados, no dan un palo al agua. Pero eso no es culpa de ellos, sino del buenismo giliprogre que, desde el pepero más baboso al podemita más hediondo, exhiben nuestros buenrollistas políticos colmando de todo tipo de subvenciones a los agarenos en detrimento de los españoles.
Que los sarracenos se reproduzcan a un ritmo mucho más acelerado que los europeos, no es culpa de ellos, que, al fin y al cabo, cumplen con su sagrada obligación de aumentar el número de guerreros del Profeta, sino de las cifuentes y carmenas que priorizan a los moritos sobre los niños españoles a la hora de conceder becas de comedor, por ejemplo.

Hace poco, un camarada me decía que el Islam no es más que una de las muchas caras del problema de la inmigración masiva promovida por los kalergis y demás sanedrines globalizadores y multicultumierdas. Y, aunque no le faltaba razón, creo que se olvidaba de la principal diferencia: Mientras que el resto de extraeuropeos importados por el capitalismo aspiran a integrarse en el basuriento y putrefacto modo de vida “occidental” asumiendo como propias todas sus aberraciones culturales, el musulmán aspira a arrasar ese corrompido modo de vida y sustituirlo por su teocracia medieval que, aunque fanática y cerril es, evidentemente, más atractiva para los que, desde fuera del rebaño demócrata, detestamos la decadencia moral que nos impone el sistema.

Pero la solución a esta decadencia no pasa por sustituir la podredumbre (y progredumbre) demoliberal por la barbarie y el fanatismo religioso de sanguinarios iluminados del desierto, sino en encontrar un conjunto de ideas en torno a las que aglutinar, ilusionar y movilizar a la juventud europea.

Cualquier otra alternativa es desnudar a un emir para vestir a otro.

J.L. Antonaya

 

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