CONMEMORACIÓN DEL HOLOCAUSTO

Todos los días, ante la vista del mundo, Israel comete crímenes de guerra como éstos, desde hace más de 69 años. Todas y cada una de las personas que los pasados dias Continuar >>

30 DE ABRIL

30 de Abril. Día de la partida. “Hermod, sube a mi caballo Sleipnir y cabalga hacia el Reino de Muspelheim. Allá encontrarás ahora a Baldur. Pide que nos sea devuelto.” Los Asen. Continuar >>

UN POCO DE CASTA BASTA…

Echenique, este argentino al que al parecer no le gusta nada nuestra Patria ni sus tradiciones, muy rojo él, ha sido también famoso por pagar en negro a su asistente. Es tan Continuar >>

SAN GOOGLE DIXIT

En Colombia, como aquí, lo tenemos claro: la riqueza del lenguaje nos engrandece. A veces, Google tiene su gracia. A. MARTÍN   Continuar >>

REFLEXIONES FASCIO-NIHILISTAS

“Esclavo es aquél que espera que alguien venga y lo libere” Ezra Pound. ¿No habéis tenido nunca la sensación de que nos toman el pelo a los militantes NR de buena fe?, Continuar >>

LA HISTORIA PROSCRITA

Una obra monumental en cuatro tomos de inspiración revisionista. Se pude adquirir al editor o a través de Amazon. EL CENIZO     Reseña del editor: Nunca en la historia de la Continuar >>

LA CORRUPCIÓN, PILAR DEL CAPITALISMO

A escala internacional, la corrupción alcanza hoy, en la era de la globalización neoliberal, una dimensión estructural. Su práctica se ha banalizado igual que otras formas de criminalidad corruptora: malversación de fondos, Continuar >>

 

EL TRIUNFO DE LA NEOLENGUA

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La profecía de Orwell hace tiempo que dejó de ser una distopía vagamente ominosa para ser una realidad palpable en su aberrante cotidianeidad.

El lenguaje políticamente correcto, esa Neolengua inventada por el marxismo cultural, se ha convertido en un dogma omnipresente. Y es algo mucho más poderoso de lo que a primera vista pudiera parecer. En su ridícula y cursi compilación de eufemismos y redundancias, la dogmática y artificiosa jerga esconde la más eficaz herramienta de control social.

El lenguaje determina nuestra forma de pensar. Esto lo saben bien los laboratorios y sanedrines del NOM.

Y al final, gracias al machaconeo cansino de los Mass Mierda, por fin han conseguido que se haya extendido más allá del ámbito de los políticos profesionales y sus palmeros, paniaguados y corifeos.

Ya no son solamente los concejales analfacursis, los ociosos cocougeteros o las putichonis de la telebasura las que llaman, por ejemplo, subsaharianos a los negros, radicales a los energúmenos de la extrema izquierda, islamófobos a los que nos oponemos a la invasión musulmana o aberchales a los asesinos separatistas. Ya el lenguaje más canónicamente progre es empleado con soltura por amas de casa, jubilados, obreros sin cualificar o dependientes de sex shop.

Hace poco, un tipejo presuntamente próximo a posiciones ideológicas “afines” a las que inspiran este boletín, pretendía insultarme llamándome “islamófobo”. El pobre hombre asumía así como propio el lenguaje del que debería ser su enemigo ideológico. Cuando hasta los más lerdos usan así la Neolengua es que la deformada visión de la realidad impuesta por la Inquisición progre ha calado en la sociedad como una anestesia mental que la gregariza, envilece y corrompe hasta extremos nunca vistos hasta ahora.

Si queremos cambiar las cosas, la primera batalla que debemos ganar es la del lenguaje. En estos momentos de confusión programada, alienación moral y decadencia cultural, llamar pan al pan y vino al vino empieza a ser un peligroso acto revolucionario.

J. L. Antonaya

 

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