ARCO IRIS, JUDÍOS Y OLLAS DE ORO

Los de mi generación – preLogse, preTelebasura- tenemos un primer recuerdo del arco iris asociado a un refrán: “Cuando llueve y hace sol, sale el arco del Señor. Cuando llueve y hace Continuar >>

LEVIATÁN

Hace unos días comentaba junto a un grupo de amigos hasta qué punto los modernos medios de transmisión de datos, de los cuales nos valemos a diario para comunicarnos, entretenernos, informarnos, etc., Continuar >>

OTRO CRIMEN DE LOS BUENOS EN PAPEL

Ya os comentamos en un artículo el año pasado que pronto serían públicos -este año prescribe el “secreto”- los Archivos Secretos de aquella vergüenza llamada Los Juicios de Nüremberg. Como suele ser Continuar >>

LAS PAJAS EN EL OJO AJENO

Han tardado poco, pero que muy poquito, los pijo-comunistas, en adjudicarse la propiedad del orbe. Las grandes capitales de España, en las que gobiernan desde hace dos años -recordémoslo, sin haberlas ganado Continuar >>

LA TAUROMAQUIA Y LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

  A mi no me gusta la tauromaquia. Si me gusta y mucho su idioma. Hay expresiones que gracias al idioma y la cultura taurina, definen mejor que nadie la realidad del Continuar >>

¡FELIZ DIES NATALIS SOLIS INVICTI!

¡Feliz Solsticio! Honra a tus dioses. Celebra la adversidad. Festeja los lazos de sangre y suelo. Únete en camaradería. Muere y renace un año más. Honra al Sol. ¡Salve et Victoria! A. Continuar >>

A RAHOLA LE PLANTAN UN PINO

No quisiera que algún lector confundiera el titular de este pequeño comentario, con esa soez expresión de “plantar un pino” y pensara que estoy haciendo apología para que defequen sobre la independentista Continuar >>

 

REIVINDICACIÓN DE LA GILIPOLLEZ

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Venturosamente, ya han pasado a la Historia los días en que ser gilipollas era un motivo de mofa, befa y discriminación social.

En aquella época oscura, los gilipollas intentaban ocultar su condición para no ser señalados. Algunos lo conseguían con grandes esfuerzos y reprimían durante años su naturaleza gilipollesca. La Historia recoge ejemplos de grandes gilipollas que, aún hoy, siguen siendo admirados como próceres ilustres. Sobre todo, por otros gilipollas. Nombres como Sabino Arana o Blas Infante, siguen siendo venerados por gilipollas que transmiten su gilipollez a las futuras generaciones como una antorcha sagrada.

Sin embargo, en otros casos, los gilipollas son descubiertos por una sociedad intolerante que los ningunea y minusvalora. Si algunas de estas víctimas de los prejuicios sociales no sufren por tal discriminación es porque, afortunadamente, su grado de gilipollez es tan elevado que les impide darse cuenta de su propia condición. La mayoría de los gilipollas ignoran, aún hoy, que lo son. Esta circunstancia mitiga el sufrimiento de los gilipollas y les impide detectar el pitorreo que sus acciones despiertan en sus conciudadanos. Sin embargo, también supone un freno al pleno reconocimiento de la gilipollez como derecho.

A pesar de que cada vez se acepta con mayor normalidad que los gilipollas ocupen puestos destacados en cualquier ámbito de la vida social, aún sigue habiendo gran número de ellos que tienen miedo a salir del armario. Y esto constituye un atraso injustificable en pleno siglo XXI.

Hoy, cuando los gilipollas asumen importantes responsabilidades desde La Moncloa, la Zarzuela o la propia Casa Blanca, cuando notorios gilipollas son elegidos en las cada vez más gilipollescas elecciones y la gilipollez, como un magma ubicuo, inunda parlamentos, ayuntamientos, cuarteles y tribunales, es hora de que los gilipollas den un paso al frente y reivindiquen el orgullo de su condición.

Por todo ello, desde estas páginas exigimos que nuestros legisladores promuevan un Día del Orgullo Gilipollas. Dicho Día debe ser festivo en todas las ciudades de España, en las que será obligatorio que se celebren cabalgatas y romerías en las que los gilipollas, ataviados con sus mejores galas, desfilen y dancen con alborozo. Exigimos que tales cabalgatas se financien con cargo al presupuesto y se publiciten desde todos los medios de comunicación públicos y privados.

Es necesario, asimismo el fomento de la gilipollez en nuestro sistema educativo. Con este fin, exigimos que en todos los niveles de enseñanza existan asignaturas obligatorias que promuevan la gilipollez entre los estudiantes

También exigimos que la condición de gilipollas, como ya ocurre con la de extranjero o la de cocougetero, sea tenida en cuenta como prioritaria a la hora de conceder ayudas o subvenciones así como para acceder a cualquier empleo.

Por último, para erradicar los prejuicios que aún hoy siguen existiendo contra los gilipollas, creemos imprescindible la creación del delito de gilipollofobia, que castigue con la máxima dureza a cualquiera que, por acción u omisión minusvalore o critique alguna gilipollez o difunda opiniones que puedan ofender a cualquier gilipollas.

J.L. Antonaya

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