EL PUNK ROCK ESPAÑOL

Hubo una época, aunque ahora parezca increíble, en que el movimiento punk en España, como en el resto de Europa, no tenía complejos, no quería ser políticamente correcto (o sea, liberal o progre, que viene a ser casi lo mismo), no tenía una ideología definida ni mucho menos, se reían de todo y de todos, y criticaban al sistema sin dejar títere con cabeza.

Influenciados por los nuevos aires que venían de la Gran Bretaña, Gabinete Caligari proclamaba a los cuatro vientos que eran fascistas, Eskorbuto empezaba conciertos en el país Vasco con los acordes del Cara al sol, un jovencísimo cantante de Decibelios lucía camisetas muy provocativas, por llamarlas de alguna manera, Iñaki Glutamato lucía un bigotillo sospechoso, o Desperados, el grupo del mítico guitarrista Guille Martin (DEP), desfilaba al paso de la oca y uniformados por el Retiro madrileño.

De los míticos Nikis no hay ni que hablar, pero sí me gustaría recuperar esta foto que acompaña al artículo: Alaska y los Pegamoides, grupo paralelo de algunos integrantes de Parálisis Permanente, en un lugar que parece que no gusta mucho a la progresía y a los bienpensantes madrileños.

Lo sentimos, izquierdistas de salón, y músicos renegados varios de su pasado, pero es lo que hay.

Tierno Galván (una Carmena avant la lettre) intentó manipular a la famosa movida a su favor, pero los chicos le salieron ranas, y tan pasotas, que pasaban hasta de él.

Honor a los Caídos, aunque sea de una manera “heterodoxa”.

R. GARCÍA

 

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