AL CÉSAR, SIEMPRE LO QUE ES DEL CÉSAR

La merecida siesta dominical normalmente se la echa uno tras una buena paella y dos vinitos de más en el coleto. Si coincidíamos en que la siesta es merecida, tanto lo será la comilona, que son muchas las horas que uno dedica el resto de la semana a doblar el espinazo por extender un par de chuscos y un plato de caliente sobre su mesa.

Alborando como está el estío valenciano y con los granos de arroz peleándose contra el pollo por hacerse un sitio en el canal digestivo, el nono puede llegar a hacerse pesado y pasar la fase rem entre imágenes distorsionadas de atroces películas españolas.

Afortunádamente hoy no ha sido así y he disfrutado de una agradable cabezadita en que, como todo sueño, se me ha aparecido, enorme, don Alfonso Paso. Y con sonrisa cómplice desde un sillón orejero, con su copita de jerez a un lado y cenicero al otro para recoger las descargas del inmenso habano que se estaba ventilando, me ha pasado -por si valía- un retal de su columna del ABC de 15/3/1961 y que dice así:

“Hoy, veinte siglos despues de la revolución de Marco Bruto sabemos perfectamente lo que hizo César, sabemos que colocó a pulso los cimientos del imperio romano, que dió un sentido a la vida de su siglo y que tuvo un éxito en apariencia fácil, pero en la realidad labrado con esfuerzo, temple y talento extraordinarios. Ignoramos aún que hizo Marco Bruto, salvo asesinar a César. Casio fue el primer valiente en la revolución del 15 de marzo. Atacó a Julio por la espalda y tanto le temblaba la mano que el puñal resbaló en la piel del Emperador y cayó al suelo. César asió al agresor y le dijo, “¿que haces, miserable?”. Aterrado Casio sin acordarse de que estaba entre 60 u 80 conjurados pidió ayuda gimiendo a su hermano y éste acertó el golpe. Cayeron todos sobre el cuerpo de César al que Bruto se encargó de rematar. Bruto levantó el puñal y felicitó a todos por haber resucitado la libertad. El 15 de marzo estalló en Roma no la libertad, no el triunfo de los oprimidos, sino el odio, el antiguo odio de Caín y Abel” .

En la foto que acompaño para el artículo, Franco en marzo de 1961 inaugurando una de las cientos de obras que dejó su régimen: la Universidad Laboral de Alcalá de Henares.

¿Qué hacéis, miserables?

LARREA    MAY/2017

 

lar

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    1 thought on “AL CÉSAR, SIEMPRE LO QUE ES DEL CÉSAR

    1. Empecé mi vida laboral en junio de 1975. Desde 1977, salvo la jornada laboral de 44 a 4O horas y las vacaciones de 15 a 30 días, no he hecho más que perder derechos laborales. El Nuevo Estado no era ni es nuestra imagen meta pero si era cientos de veces más obrero y revolucionario que el capitalismo liberal que padecemos.

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