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LA INMENSA TRAGEDIA

El otro día, en un sarao de gente poco recomendable, las conversaciones -chatas, de vuelo corto y con ese plúmbeo tono de lugares comunes y tópicos sobados que suelen constituir el ruido de fondo de los actos institucionales- se arrastraban por el cauce habitual de cinismo y desfachatez.

Una selecta nómina de putillas ilustres, cornudos notorios, sinvergüenzas acreditados y delincuentes ennoblecidos intercambiaban elogios y se deshacían en loas hacia el artificioso tinglado que, desde hace cuarenta años viene manteniendo a una innumerable piara de paniaguados ambiciosos, colegas de partido y logia, banqueros ávidos, vagos vocacionales, traidores compulsivos, alcahuetes complacientes, generales emasculados, sindicalistas liberados y demás burócratas y delincuentes en la notable situación de vivir del cuento y ser aplaudidos por ello.

Como corresponsal de El Cadenazo en el soporífero evento, este servidor de ustedes deambulaba entre los corrillos del monipodio escuchando retazos de conversaciones: “modélica transición”, “democracia ejemplar” y “modelo de convivencia”, eran los tópicos más farfullados.
Amodorrado en una tierra de nadie entre el bostezo y la náusea, de pronto hubo algo que me espabiló. El marido de una periodista, hombre habitualmente apocado y cagapoquito, estaba despotricando contra “la falta de respeto a las convicciones ajenas” y la “imposición de la propia verdad sobre la de los demás”.

Que en este poco honrado sanedrín alguien criticase lo que no podía ser otra cosa que el cinismo de memorias históricas, inquisiciones del odio y tiranía de maricas que extienden sus mordazas sobre los que disentimos del dogma establecido, me pareció valiente y digno de elogio.
Mientras me acercaba al periodista consorte, éste decía algo de una “inmensa tragedia”. Convencido de que estaba glosando la terrible situación a la que los separatistas y sus cómplices por omisión estaban conduciendo a España, me afané por acercarme para no perder detalle.

Al final, un chasco. Resulta que el pobre tipejo estaba leyendo un papel que le habían escrito y repetía las mismas gansadas y memeces que ya había escuchado en los otros corrillos.

Aburrido y asqueado me marché de aquel putiferio.

 

J.L. Antonaya

 


 

El rey Felipe VI habla de la “Guerra Civil y la dictadura” como “una inmensa tragedia”

http://www.24espana.com/espana/el-rey-felipe-vi-habla-de-la-guerra-civil-y-la-dictadura-como-una-inmensa-tragedia/53855-noticias

 

ant-08

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