ENTREVISTA A JEAN THIRIART (II)

Entrevista a Jean Thiriart. 103 preguntas:

¿Dónde y cuándo ha nacido?

En Bruselas, el 22 de marzo de 1922.

¿Tiene hermanos y hermanas?

Mi media hermana, mayor que yo, se casó con un dentista turco y abandonó Bélgica hace cincuenta años.

¿Qué profesión tenía su padre?

Óptico.

¿Qué estudios ha hecho usted?

Técnicos superiores.

¿Cuántos hijos tiene usted?

Dos: un hijo nacido en 1943, que dirige hoy un departamento universitario de psicología experimental, y una hija nacida en 1948 que me ha dado ya dos magníficos nietos.

¿Ha sido víctima de la represión de 1944?

He cumplido tres años de cárcel después de la guerra.

¿Ha sido encarcelado por sus ideas y, en caso afirmativo, cuándo?

En marzo de 1962 he estado un mes en la cárcel por haber entregado material (pasaportes y armas) a la OAS.

¿Qué recuerdos guarda y qué enseñanzas saca de sus estancias en la cárcel?

La cárcel es el reino de la estupidez. El personal penitenciario se recluta en el sub-proletariado. Los directores de prisión son en general fracasados de la burocracia estatal.

Los detenidos de derecho común no son interesantes: son verdaderamente la escoria de la sociedad y muy raramente las víctimas. En las cárceles no se hace nada por intentar recuperar o reclasificar a los delincuentes jóvenes.

La represión política de 1945 a 1950 ha enriquecido a los abogados. Fue para ellos la edad de oro. En la cárcel he podido estudiar de cerca el principio de lo que convencionalmente se llama la “Justicia”. La “Justicia” tiene como fin principal hacer vivir a los abogados y a los magistrados. Y muy accesoriamente mejorar la sociedad. La abundancia de abogados -nuestras sociedades tienen cinco veces más de los que hacen falta- hace que el delincuente deba servir varias veces en el curso de su única vida.

El laxismo no se inspira en principios humanitarios, sino en la necesidad económica de delincuentes. En caza, el ciervo o el jabalí sólo sirve una vez. En materia de “Justicia”, el delincuente servirá varias veces. El abogado saca fondos en cada fase: libertad provisional, proceso, libertad anticipada, libertad condicional, etc. El ciclo se reanudará varias veces en la vida del delincuente, que debe ser reincidente. La reincidencia es la base del concepto económico del derecho penal. La burguesía ha creado demasiados abogados, por vanidad social.

El tribunal juega en función de una atmósfera, de la elocuencia. El hecho interesa poco al juez. Mucho menos que su vanidad personal (los abogados y los periodistas le halagarán) y que el poder persuasivo de los abogados. Los jueces son frecuentemente oportunistas. Sirven a cualquier régimen, uno tras otro. Los jueces son instrumentos de la consolidación de un sistema, y nada más.

Con motivo de sus actividades políticas, ¿ha sido expulsado o se le ha prohibido la entrada en algunos países y se mantiene hoy esta prohibición?

Actualmente, no puedo entrar de por vida en Argelia y en Austria. Antaño se me ha prohibido la entrada en Suiza, Francia e Inglaterra. Prohibiciones que han sido levantadas cuando he sido presidente de la Sociedad de Optometría de Europa. Los americanos han sido buenos jugadores. Después de un primer visado difícil y de un registro corporal, en mi primera entrada en los USA, me han entregado un visado permanente. He ido decenas de veces a los países comunistas sin la menor dificultad. Mi mejor recuerdo es Transilvania (Rumania) recorrida, mochila al hombro, con mi mujer. Hemos pasado los dos diez días en tienda de campaña en la reserva natural, llena de osos en libertad. Otro buen recuerdo es el de mis viajes a la República Democrática Alemana. Allí he encontrado a varios amigos de 1940/44 reconvertidos. En Yugoslavia he hecho una estancia idílica en el Adriático en el momento en que la revista diplomática del Estado publicaba en Belgrado, en servo-croata, mi artículo L´Europe de Dublin à Bucarest (revista Medunarodna Politica, agosto 1966).

 

Si hubiera que clasificarle, ¿cómo se definiría, como un ideólogo o como un partidario de la “Realpolitik”?

En la época de Jeune Europe era un ideólogo. He descubierto a Pareto a los 40 años. Fue un viraje intelectual en mi vida. A los 16 años ya había leído todo Montesquieu, todo Rousseau, todo Voltaire.

En 1982, a los 60 años, ya no soy evidentemente un ideólogo. Pero no quiero ser un “Realpolitiker”. Un “Realpolitiker” significa participar todavía en juegos muy estériles. En la vida de las naciones la tentación del brazo de hierro ha costado muy cara. Los nacionalismos de tipo habitual son estériles en definitiva. Conducen a sistemas cerrados de pensamiento. Cada nacionalismo suscita, engendra, refuerza, consolida otro u otros nacionalismos “anti-simétricos”. En última instancia, el alemán ha consolidado el ruso y el polaco. Es una física infernal. El nacionalismo de dominación es precario. Lleva en sí mismo su contradicción interna.

En 1982 me he vuelto un “doctrinario de lo racional”, un doctrinario del materialismo. No me apego sistemáticamente a una opinión, sino a un método de pensamiento. Este método es el del materialismo científico. Concedo mucha importancia al conocimiento inductivo, mucha más que al método deductivo. Ya era la opinión de Leonardo da Vinci, de Maquiavelo, de Galileo, de Giordano Bruno, hace cuatro siglos. Estoy a favor de la investigación inductiva opuesta a la especulación ideológica. Konrad Lorenz pertenece también a esta escuela de pensamiento materialista de gran rigor.

Todo el discurso político actual se mueve en un pensamiento muy arcaico. Las sedicentes “ciencias políticas” enseñadas en nuestras universidades son en realidad tan irrisorias como podría serlo enseñar hoy la geografía de Ptolomeo.

El análisis “materialista científico” de la política debe evidentemente comenzar por el análisis de su componente principal: el hombre. Las Ciencias Políticas de nuestras Universidades están al nivel de Aristóteles. Queda por levantar la “Tabla de clasificación periódica” de las pasiones y necesidades humanas. Pareto lo ha intentado. A la ciencia política le falta un Mendeleiev para convertirse en una verdadera ciencia. Antes de abordar las llamadas ciencias políticas hay que conocer la etología moderna, el animal patológico que es el hombre a veces, como otras es un animal imperial.

En política no se puede hablar de ciencia si no se conoce desde el principio el funcionamiento del hombre, es decir, el funcionamiento de su cerebro. Todavía sufrimos los efectos de nuestro cerebro reptiliano. ¡Este cerebro reptiliano tiene 200 millones de años! Es el archicortex el que dicta el comportamiento emotivo. En cuanto al neocortex, centro del pensamiento racional, sólo tiene un millón de años. La insuficiencia de la coordinación fisiológica entre el archicortex y el neocortex (entre comportamiento emotivo e intelectual). Laborit ha puesto de manifiesto esta negligencia de la evolución.

Las pseudo-ciencias políticas enseñadas en nuestras universidades pueden compararse a un curso de química en el que el profesor nos describiera el mundo de los elementos hablándonos “del fuego, del aire, del agua, del éter”, como en la época de Aristóteles. Los juicios de valor y el moralismo quitan todo carácter científico a las pretendidas “ciencias políticas”.

Antes de estudiar la política hay que estudiar al menos la fisiología del cerebro, la psicología del comportamiento y solamente después la historia.

Como verá, estoy a una distancia sideral de las ideologías.

El título del libro que preparo, El Imperio Euro-Soviético de Vladivostok a Dublín, oculta detrás de su concepto geopolítico y geoestratégico algo mucho más importante: la voluntad de describir un hombre en mutación. Al final de mi vida he llegado a la conclusión de que este hombre en mutación, el homo novus (o el superhombre) sólo podrá ser injertado en una sociedad materialista, a-religiosa y totalitaria. La experiencia podrá intentarse o con China o con la URSS (ampliada, pues en la actualidad es un país demasiado pequeño, una nación demasiado débil).

En este Imperio totalitario potencial se podrá intentar hacer “mutar” al hombre. El hombre banal controlará su evolución en vez de sufrirla.

Platón y Campanella eran graciosos. Pero no podemos condenarles: en su época no se había llegado al estadio actual de la biología y del conocimiento de los mecanismos fisiológicos y neurológicos.

 

¿Hay hoy muchos inválidos intelectuales en Europa?

Europa está llena de inválidos intelectuales. Y no sólo Europa. Inválido es, por otra parte, un término muy amable, un calificativo insuficiente.

El mundo está lleno de paranoicos (Beguin, Jomeini) y de esquizofrénicos (Mitterrand, Felipe González y otros soñadores).

Pero para limitarnos a los “inválidos” y a Europa, debo poner el acento en la invalidez que impide ver la evidencia. Y la mayor es la negativa a ver la necesidad de la construcción europea.

España ha dejado de ser una gran potencia perdiendo la guerra de Cuba. Francia, perdiendo Argelia en 1962. Pero los pequeños nacionalismos estrechos siguen haciendo estragos en Europa por doquier. Son numerosos.

Creen en la grandeza francesa, creen en el renacimiento de Alemania (cuente con los vecinos polacos, rusos y franceses para tolerar esto… después de los recuerdos de 1939/45). Es sonambulismo. La auto-parodia de la grandeza.

Otra forma de invalidez es el socialismo. Por donde pasa es la penuria, el desbarajuste. Y millones de gentes quieren más todavía…

En el plano económico es evidente que el capitalismo salvaje de comienzos de siglo es y sigue siendo diez veces más eficaz que el socialismo para llenar los estantes de los supermercados.

Hay dos ilusiones tenaces en Europa: la demagogia socialista y la falsa grandeza de los pequeños nacionalismos mezquinos. Las gentes que cultivan ilusiones son inválidos intelectuales.

Desde 1945 yo estoy en estado de empatía con Europa. La siento como Maquiavelo sentía la necesidad de la unidad italiana. A comienzos del siglo XVI, Italia estaba parcelada, dividida en ciudades rivales: Venecia, Milán, Florencia, Nápoles. Sin olvidar al intrigante Papado que obsesionaba a Maquiavelo. Esta división en ciudades rivales permitía al rey de Francia y, poco después, al rey de España, bajar sobre Italia. Como los USA y la URSS hoy en Europa. Maquiavelo estaba rodeado de un mundo político ciego. Maquiavelo quería hacer pasar la Italia dividida en Estados urbanos al estadio de Italia Estado territorial. Era prácticamente el único que lo concebía. Rodeado de miopes y de ciegos.

Mi intención es hacer pasar la Europa dividida en múltiples Estados territoriales (Francia, Alemania, Italia, Inglaterra…) a un solo Estado continental. Desde hace 35 años vivo rodeado de inválidos intelectuales que no ven la necesidad de esta mutación de lo territorial a lo continental. Como tampoco los príncipes vanidosos de la época de Maquiavelo veían la imperiosa necesidad de pasar del estadio urbano al estadio territorial. Francia y España eran ya en 1500 Estados territoriales. Lo mismo que en 1982 la URSS, China y los USA son ya Estados continentales.

 

¿Qué es para usted Europa? ¿Dónde y cuándo ha nacido la cultura europea?

Geopolíticamente, Europa ha nacido con la República, luego con el Imperio romano. Culturalmente, Europa ha nacido con los filósofos griegos de Mileto y Jonia. Thales, Anaximandro, Anaxímenes, tuvieron la “intuición justa”. A pesar de todo, habrá que esperar al siglo XVII para que el pensamiento materialista se imponga en todos los sectores de la vida que darán el poder a Europa.

Europa es esencialmente greco-romana.

En el plano económico, es en el siglo XII cuando Europa saldrá de la “noche económica”. Fue el gran eje geoeconómico Brujas-Florencia.

En el plano cultural, el despertar de Europa data del siglo XIII. La Europa cultural se dibuja entonces claramente en el mapa en el cuadrilátero Salamanca-Oxford-Praga-Salerno. Este cuadrilátero contiene entonces todas nuestras Universidades.

 

¿Europa puede jugar todavía un papel en el mundo? ¿Debe y puede tener todavía una misión?

La cultura de la clase dirigente cosmopolita actual es la cultura europea materialista que ha comenzado a desarrollarse hacia 1650. De 1650 a 1914, hemos conquistado y dominado el mundo gracias a la superioridad de nuestras ciencias y nuestras técnicas, de nuestros barcos, de nuestros cañones. El PDG japonés o el físico californiano o el general soviético, han adoptado todos nuestra cultura “euro-materialista”. Pues esta elección es la que conduce al poder. Poder industrial, poder militar, poder científico.

El nuevo “Imperio” que será el Imperio Euro-soviético, de Vladivostok a Reykjavik, es una tierra privilegiada, pues se extiende sobre esta “franja fecunda” situada entre el 40 y el 60 paralelo Norte. Esta franja en la que, en nuestros días, se encuentran todos los centros de decisión y progreso de la tierra. Los cerebros de nuestro planeta se encuentran en altísima densidad en esta franja, en Berkeley, Boston, Londres, Munich, Moscú o Tokyo. Resulta que la “gran Europa” (el Imperio Euro-soviético) contiene casi la totalidad de esta “franja fecunda.

La misión (no me gusta esta palabra, pero se la cojo) de la Europa futura es servir de laboratorio a la humanidad para pasar del hombre banal al hombre nuevo.

Este Imperio Euro-soviético representa de alguna forma la “Gran Jonia” en el plano del pensamiento y la “Gran Roma” en el plano del poder político.

Esta “Gran Jonia” -Jonia fue la cuna del materialismo- ha dado la prioridad a la inteligencia inductiva, al conocimiento inductivo. Opuesto a la vía especulativa.

El conflicto entre aproximación inductiva y aproximación especulativa se remonta lejos. Al conflicto entre Jonios y Eléatas. En nuestros días este conflicto es diario, permanente, en nuestros intelectuales.

Los Jonios -y los materialistas de nuestros días- exigen la investigación antes de cualquier cosa (la observación querida a Konrad Lorenz). Para los Eléatas, el criterio que permite convalidar el conocimiento es exclusivamente el “rigor del razonamiento”. El razonamiento “en sí mismo” conduce a la metafísica, al callejón sin salida, a la patafísica, dirán los humoristas.

El cristianismo ha sido para Europa una inmensa catástrofe. Nos hizo perder 15 siglos. El pensamiento jonio no ha vuelto más que con el Renacimiento, con Copérnico, con Galileo, con Nicolás de Cusa, con Giordano Bruno. Del siglo XV al XVII cuántas hogueras para que el pensamiento jonio recobre la supremacía.

El poder futuro de Europa residirá en el rigor de los principios jonios del conocimiento. Un conocimiento en busca del poder. Y no un “conocimiento” destinado al consuelo.

El hombre mutante será el sucesor de los Jonios. Veo, pues, esta Europa de Vladivostok a Dublín como un gran laboratorio científico. Esto pasa por la erradicación de los delirios y fantasmas cristianos, judíos o islámicos.

Gracias a esta Jonia de la Antigüedad nuestros antepasados espirituales, los griegos, fueron los primeros en reírse de los dioses, los primeros en desafiar a los dioses, los primeros en no creer ya en ellos. Los griegos fueron los primeros en llegar al ateísmo.

Es un personaje de Aristófanes el que dice con ironía: “¿Verdaderamente? ¿Crees que hay dioses?”. Ironía liberadora. Este personaje de Aristófanes tiene 4000 años de adelanto sobre un rabino o un cura (incluso progresista) de 1982.

jean1

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies