PRENSA ROSSI

¿Pero es que no sentís curiosidad? ¿Pensáis que podréis seguir con vuestra vida, criar a vuestros hijos, realizaros laboralmente y como persona, vivir en Comunidad, pagar vuestras facturas, aparcar bien el coche, Continuar >>

REGALOS PARA LOS CHURUMBELES

¿Aún dudas qué regalar a tu hija en la próxima Navidad? ¿Te sientes mal por ello? ¿Crees que eres un mal padre? No pienses más y lee: Si quieres estar de acorde Continuar >>

100 AÑOS DE LA DECLARACIÓN BALFOUR

  Un siglo de usurpación, dolor y opresión para el pueblo palestino. (Caricatura del artista jordano Latif Fityani) A. MARTÍN   Continuar >>

UN CÓMIC FUTURISTA Y ANTIFASCISTA

¿Les gustan los comics? Pues no lean éste. Es una bazofia. Puede que los propios demonios interiores de los autores le hayan dado forma; si es así, hay que convenir que sus Continuar >>

HITLER ¿HOMBRE O MONSTRUO?

  “No se debe dar mucho valor a la vida individual. Si la existencia de uno de nosotros fuera indispensable, no estaría esclavizada a la muerte” Adolf Hitler. Hitler es el personaje Continuar >>

LA POLITICA DEL FUTURO PRÓXIMO

  La política de este tiempo que viene será espiritual o no será. Lo que llaman Política Económica ni es Política ni es Económica. De hecho es la ruina de la Política Continuar >>

NO ERA PAZUZU, QUE ERA PUIG-DEMONI

Los iconos de mi juventud van cayendo, uno a uno, sin compasión, sumiéndome en una depresión de aquellas que te impulsan a saltar de un ascensor en marcha. Hace años me enteré Continuar >>

 

ENTREVISTA A JEAN THIRIART (VII)

Usted funda su concepto de Estado unitario sobre las nociones de Imperium y de dominium. ¿Puede explicarlo más a fondo?

Ya he descrito ampliamente, entre 1963 y 1967, el concepto “dominium/imperium”, este tándem nacido del pensamiento político romano.

Julien Freund, que hace poco era todavía profesor en la Universidad de Estrasburgo, ha descrito muy bien el tándem imperium/dominium en su obra L´essence du Politique. Freund recuerda que era el pensamiento político fundamental de Roma. Maquiavelo, Bodino, L´Oyseau y Hobbes lo adoptan. Luego Syèyès (que me gusta mucho) y Hegel.

Hay dominios en los que el poder político del Estado debe ser total: justicia, ejército, carácter indivisible del territorio nacional, garantía de la igualdad política de los ciudadanos, policía, decisión de elección de una lengua vehicular, planificación económica al nivel superior… Es el dominio del Imperium.

Hay otros dominios que, por el contrario, son de la competencia del dominium: las opciones culturales, las opciones de la vida privada (ocios), la elección de una lengua cultural.

El Imperium indica las obligaciones y las prohibiciones de hacer. El dominium contiene las libertades de pensar.

También Spinoza, después de Hobbes y Locke, ha descrito bien las nociones de Imperium y dominium. Dirá que el Imperium nos fuerza a actuar juntos, pero que el dominium nos permite pensar individualmente. De hecho, es simplemente un liberalismo fuerte, un liberalismo disciplinado.

Remito, por tanto, al lector exigente a Hobbes, Locke, Spinoza (poca gente sabe que Maquiavelo ejerció una gran influencia en el pensamiento de Spinoza).

Locke dirá: “La obediencia debe ser incondicional y sin desfallecimientos”. La obediencia al Imperium. El liberalismo moderno no ha logrado hacerse obedecer; es por lo que va a desaparecer, desgraciadamente.

En función de la madurez de un pueblo o de un tipo de hombre (el hombre trivial o el hombre mutante), el dominium puede ensancharse o reducirse. La licencia cultural actual (USA-Europa) me obliga a decir que en 1982 hay que considerar desgraciadamente límites al dominium. En el ámbito cultural ya no estamos en la libertad, sino en la licencia. Y, más grave aún, en la psico-patología. Hay ahora una pintura, una música, una literatura netamente psico-patológicas. Esto ya no es de la incumbencia de la “libertad cultural”, sino de la salud mental pública.

Y la salud mental pública es de la competencia del Imperium…

La glorificación de la pederastia (un ejemplo entre cien) es de la jurisdicción de los tribunales y del campo de reeducación “fuerte”.

 

¿Por qué propugna usted el unitarismo y no el federalismo?

El federalismo es una forma bastarda, una forma no acabada de Estado. Todos los grandes Estados fuertes de la historia han sido final y forzosamente Estados unitarios (España, Francia, Inglaterra).

¿Cree usted que un nacionalista francés como Debré puede imaginar una Francia “federal”? La palabra puede encerrar sentidos diferentes. Por ejemplo, los USA eran realmente federales, al principio, en la época de su formación. Hoy son de hecho casi unitarios bajo el vocablo engañoso de Estado federal. Las leyes sobre el divorcio y el comercio son diferentes en los 50 Estados americanos. Pero la política exterior, las decisiones económicas y militares son rigurosamente de carácter unitario.

La sedicente “federación” de las repúblicas soviéticas es una irrisión. Felizmente. La Unión Soviética es un Estado unitario en un 98 %.

Cuando un Estado quiere ser fuerte marcha obligatoriamente hacia el sistema unitario.

 

¿Qué diferencia hace usted entre unidad y unión europea y por qué está usted a favor de la primera y en contra de la segunda?

Esta pregunta es casi idéntica a la anterior. Y mi respuesta será la misma.

El vocablo unión oculta una potencialidad de secesión. El concepto unidad tiene algo definitivo: es la indivisibilidad. La primera República francesa hacía de la secesión de un territorio uno de los crímenes más graves. Los marxistas, entre 1917 y 1922, atascados en su logomaquia de las “nacionalidades” (influencia de 1848 sobre el joven Marx) crearon sobre el papel el “derecho a la secesión” de cada una de las repúblicas. ¡Evidentemente, era una farsa! ¡Los ucranianos se han dado cuenta rápidamente!

La autodeterminación, querida a los marxistas, se remonta a la época de la guerra austro-prusiana, en 1866, y a las reyertas epistolares entre Lassalle, Proudhon y el tándem Marx-Engels. Hay muchísimo oportunismo “del momento”, un oportunismo “coyuntural” en el principio de “autodeterminación nacional”. Es la confusión intelectual más rabínica que hay.

El mejor historiador de la Unión Soviética, Edward Hallett Carr, subraya:

“Marx y Engels estuvieron constantemente dispuestos a sostener las reivindicaciones territoriales de Alemania sobre Polonia y al mismo tiempo a dar a Polonia compensaciones en detrimento de Rusia”.

Todo esto traduce un empirismo de aficionado al día. Ninguna claridad. Peor que el empirismo era el oportunismo. El historiador inglés Carr concluye irónicamente el capítulo dedicado a la “Doctrina bolchevique de la autodeterminación”, escribiendo: “Es sobre esta base un poco nebulosa sobre la que la Revolución de Octubre iba a tener que edificar su teoría y su acción…”.

Nebulosa es lo mínimo que puede decirse.

Pero cuando la Unión Soviética se convirtió en un Estado, se condujo como todo Estado burgués en busca de poder. De hecho, la URSS es un Estado unitario detrás de la logomaquia marxista.

Prefiero la claridad de los jacobinos de 1791 a la prosa “nebulosa” de los marxistas. Sièyès domina con mucho a Marx en este terreno.

Mi conclusión personal es: quien quiere un Estado fuerte quiere un Estado unitario. Y mi descripción de Europa ha sido siempre, con toda evidencia, la de un Estado poderoso.

 

Usted habla de un Imperio de 400 millones de hombres. ¿Cómo lo ve usted?

Abra un atlas y eche cuentas. Sumando las poblaciones entre Dublín y Bucarest se llega a superar los 400 millones.

Frente a una URSS de 225 millones de habitantes.

En 1982 China acaba de superar los 1000 millones. A pesar de los loables esfuerzos de los dirigentes de Pekín de limitar los nacimientos, China tendrá 1200 millones de habitantes el año 2000. Entre el censo de 1964 y el de 1982, la población china ha aumentado 313 millones. En 18 años, 313 millones… es decir, 17 millones por año.

Los chinos sólo necesitan tres años para hacer una “Francia demográfica”. Para dar vértigo a M. Debré.

Los hindúes de la señora Indira Gandhi acaban de superar los 700 millones de habitantes.

He ahí Estados continentales evidentes. Durante este tiempo hay idiotas que retrasan la entrada de España en el Mercado Común.

Actualmente, la Unión Soviética manifiesta una bajísima tasa de natalidad. En el año 2000 los chinos serán cinco veces más numerosos que los soviéticos (1250 millones contra 250). Ante tales cifras la evidencia es clara: la necesidad para la URSS actual de englobar los 400 o 450 millones de europeos “no rusos” y de edificar un Imperio viable, digno de crédito, aceptable, para 700 millones de europeos. De Vladivostok a Dublín, esto supone fácilmente los 700 millones. Con el mundo árabe del Oriente Medio y todo el Africa del Norte (necesidad geopolítica: el Mare Internum), la URSS podría presentarse en el año 2000 con aproximadamente 850 a 900 millones de Eurosoviéticos.

Si el Kremlin no logra realizar el Imperio Euro-soviético, debe prepararse a perder Siberia entre el año 2000 y el 2100.

La Europa hasta los Urales debe clasificarse en el reino de las “boutades”, y de las “boutades” peligrosas a finales del siglo XX. Las leyes de la geopolítica y de la geoestrategia exigen el establecimiento de varias condiciones, una de las cuales es la “profundidad” del territorio.

Montesquieu expresó la importancia de la “vastedad del territorio” evocando la derrota de Carlos XII, que disponía de un ejército bien estructurado, bien disciplinado, frente a Pedro el Grande. Montesquieu dice: “No fue Poltava lo que causó la ruina de Carlos XII, sino la vastedad del territorio”.

Gladstone declaraba el siglo pasado que “una gran política no puede concebirse más que considerando mapas geográficos de gran escala”.

Sin la existencia de Siberia, la URSS hubiera desaparecido de la historia en octubre de 1941, cuando los carros de la 2ª Panzer del 4º Ejército (en la terminología del Ejército soviético, 4º Grupo blindado) llegaron a Krasnaja-Polnaja, a 22 kms al noroeste de Moscú. Guderian evoca ya, con fecha 28 de octubre, “la llegada de transportes rusos que venían del Este” (Siberia).

Más adelante, el Generaloberst alemán, en sus memorias, escribe: “El 17 de noviembre recibimos informaciones sobre la entrada en combate de los siberianos en Uzlovaja”. Hacia el 5 de diciembre, el viento cambia. Sopla del Este. Hablo aquí en sentido figurado, alegóricamente. Siberia había salvado a la Unión Soviética.

Una Gran Europa sin Siberia sería inconcebible, suicida. Los “intelectuales de derechas” que sueñan con una Europa “solamente hasta los Urales” son ignaros. ¿Quieren a los chinos en los Urales?

La inviolabilidad del espacio siberiano está en la base de todo pensamiento geopolítico del Imperio Euro-soviético. El control absoluto del Mediterráneo, convertido en “Mare Internum”, es su correspondencia en el oeste. La línea del Sahara es un minimum para nuestra seguridad ulterior. Voy a citar otra vez a Guderian. En este texto, sustituye “británicos” por “americanos”. La importancia decisiva en 1940/41 lo es todavía más a finales de nuestro siglo.

“Es muy posible que sea su desconfianza hacia los italianos lo que ha impedido a Hitler llevar la guerra a Africa. Pero considero más verosímil que, prisionero de sus concepciones estrictamente continentales, no supo apreciar plenamente la importancia decisiva del espacio mediterráneo para los británicos”. (Sacado de Erinne-rungen eines soldaten)

Los 400 millones de los que yo hablaba en 1963 ya ni siquiera dan la talla a finales de siglo. Tenemos que contrarrestar al gigante chino de 1200 millones de habitantes en el año 2000. De una China tres veces milenaria históricamente y cuyo poderoso sentimiento unitario tiene ya 2000 años.

 

¿Puede usted hacerme un esbozo del comunitarismo europeo?

Relea mis escritos de los años 1962 a 1967. Intentaré resumirlos aquí.

El comunitarismo es un comunismo desembarazado de los dogmas marxistas. El Estado unitario-comunitario impone su primacía frente a los individuos o los grupos. Nada se hace fuera del Estado, nada se hace contra el Estado, ni se hace sin el Estado. Eso es el Estado-Nación.

Marx ha demostrado con justicia, pero no ha sido el único, que el poder económico se infiltra, controla y, con frecuencia, monopoliza el poder político.

Un ejemplo entre otros: quien controla la prensa controla la opinión. ¿Quién controla la prensa? Quien tiene los medios económicos para ello: ayer los industriales, actualmente los lobbys publicitarios-partidos. Los lobbys publicitarios y los partidos parlamentarios están estrechamente imbricados.

El gran problema histórico que, hasta hoy, no ha sido todavía resuelto, consiste en hacer el poder político total, sistemáticamente independiente de los poderes económicos (industriales, grandes sindicatos obreros, lobbys comerciales, etc). El poder político debe disponer de una especie de inmunidad total de decisión.

El comunitarismo mantiene la propiedad, pero la limita. El comunitarismo mantiene la acción de beneficio, sin la que, a escala del hombre banal, apenas hay estímulo.

Para inmunizar al poder político frente a eventuales tentativas de presiones procedentes de fuerzas económicas, el comunitarismo concibe toda una gradación de la acción de propiedad que va desde la propiedad personal a la propiedad del Estado, pasando por la propiedad cooperativa, asociativa.

El comunitarismo reprime con tanta fuerza el fraude social (falsos enfermos, falsos parados, huelgas, sabotajes) como el fraude fiscal. Hasta ahora, los regímenes burgueses son muy indulgentes frente al fraude fiscal, y los gobiernos de demagogos están afectados de ceguera voluntaria respecto al fraude social.

No hay sitio para la huelga en el comunitarismo. Admitir la huelga es admitir la ausencia de estructuras adecuadas de Estado para regular los conflictos sociales o de producción.

La idea central del comunitarismo, y en lo que se distingue claramente del concepto económico marxista, es la relación entre el estatuto y la dimensión.

El Estado marxista quiere nacionalizar desde la industria militar hasta el lechero.

El Estado comunitarista, inspirado por (a) la eficacia, (b) organiza la economía en estructuras (o estatutos) diferentes: una empresa de 5 personas, una empresa de 500 personas, una empresa de 5000 personas no pueden, en términos de eficacia y de eficiencia, requerir las mismas soluciones. (Eficacia: que produce el efecto esperado; eficiencia: que produce el mismo efecto, pero al máximo).

El período NEP en la Unión Soviética ha constituido un esbozo muy parcial de comunitarismo. La NEP ha sido una especie de comunitarismo a escondidas, de comunitarismo vergonzante.

En el comunitarismo se precisan límites: la propiedad privada no puede superar una superficie agrícola dada, una fortuna fiduciaria determinada, un número de empleados-obreros (500, 5000, hay que definir esto época por época).

La propiedad colectiva asociativa, regional, municipal, cooperativa, etc) comienza en 500 o en 5000, cifras dadas a título totalmente gratuito.

La propiedad de Estado empieza a 5000 o 50000 obreros en una sola y misma empresa.

El comunitarismo inserta en su derecho la responsabilidad colectiva.

Esto requiere una explicación.

Cuando 500 diputados hacen el idiota, como en 1939, cuando los diputados franceses arrastraron sin preparación a Francia a una guerra que debía perder, nunca son castigados. Cuanto más amplio y más numeroso es el círculo decisional, más se borra la penalización.

Un industrial aislado que conduce una fábrica a la quiebra fraudulenta se encontrará en la cárcel. La misma fábrica, en nuestros sistemas actuales, conducida a la misma quiebra fraudulenta no será jamás sancionada ni penalizada en la cabeza de sus dirigentes, a condición de que éstos sean numerosos (sindicatos, cooperativas).

Hay que hablar aquí igualmente de la pretendida autogestión. Esto merece algunas líneas. Hay todavía un enorme sector del socialismo inspirado por una reacción emocional a la autoridad, a la autoridad y a la responsabilidad. Otto Klineberg, de la Columbia University, pone en evidencia (cito) que: “…la hostilidad hacia el padre puede manifestarse de muchas maneras, por ejemplo, mediante la rebelión contra la autoridad en general y las actitudes económicas y políticas que son su consecuencia”. Fin de la cita.

Hay páginas grotescas del psiquiatra Gérard Mendel sobre Marcuse: “…los héroes culturales de Marcuse son Narciso y Orfeo…, ciertamente, no Prometeo, en el que ve el héroe arquetípico del principio del rendimiento…”. Volvemos aquí a la economía.

La actitud del joven que sale de la adolescencia y que simultáneamente pide dinero a papá y rechaza la autoridad de papá se encuentra en el socialismo electoral aquí, en Europa occidental.

Se nos machaca los oídos con la autogestión, se nos dice que sería el remedio-milagro. De hecho, estos socialistas demagógicos piensan que: “…el Estado nos dará capitales y subsidios y no hará actos de autoritarismo controlando la fábrica. Somos nosotros quienes decidiremos cómo gastar”. Es la autogestión con salsa demagógica. Quieren “autogestionar” lo que no han creado, apoderándose de fábricas creadas por otros: quieren “autogestionar” lo que de ningún modo hubieran podido crear por sí mismos.

Es el hijo que dice a su padre “dame dinero para comprar una moto Kawasaki y no metas las narices en mis cosas”.

Esta autogestión entre comillas la conocemos bien en Bélgica, en Walonia en plena decadencia. Se vocifera y se gesticula todos los días en las calles para “exigir” del Estado central belga miles de millones de francos destinados a enjugar las enormes faltas de gestión de los social-separatistas. Esta autogestión no tiene sitio en el comunitarismo.

Por el contrario, podría existir, en el marco del comunitarismo, otra forma de autogestión. Una autogestión responsabilizada. Autogestión en la que una colectividad (sindicato, asociación, Municipio) obtiene un préstamo de inversión y hace fructificar este capital mediante una gestión sana.

Ya he dicho que el comunitarismo era un comunismo desmarxistizado. Puedo añadir que el comunitarismo recoge objetivos socialistas, pero no ya en una forma logomáquica e irresponsable, sino en una forma totalmente responsabilizada.

Como caricatura de la época, podría decir que el comunitarismo es un socialismo o comunismo “de pelo corto”, en oposición al socialismo demagógico, desaliñado, “melenudo”.

He dicho más arriba que no había sitio para el concepto de huelga en el comunitarismo. Es el momento de añadir que no hay sitio para el concepto de “parado” en estructuras comunitaristas.

Era ya la opinión de Stalin y de Hitler. Es también la mía. El paro debe ser un corto momento entre dos empleos.

¿Qué vemos en la actualidad? 15 o 20 millones de inactivos (Mercado Común) que se complacen o a quienes se deja complacer en la inactividad.

“Un buen diploma para terminar en un buen paro” se ha convertido en un eslogan sugerido a demasiados jóvenes.

Desde la toma del poder por los nacionalsocialistas en Alemania los parados fueron alistados, militarizados. Es la experiencia en la que tuvo éxito el Dr Todt. En cinco años se organizó la red alemana de autopistas.

 

ALB-012