ENTREVISTA A JEAN THIRIART (X)

¿Con qué medios han logrado los americanos dominar la Europa occidental después de 1945?

Durante el verano de 1940, Hitler todavía creía en una solución negociada con Inglaterra. La deseaba. Podía aplastar al cuerpo expedicionario inglés en Dunkerque y no lo ha hecho. El romanticismo racial del canciller le hacía tomar sus deseos por realidades. Ciertamente, los ingleses son gentes de nuestra raza, pero todos saben que hay guerras civiles. El Reich ofreció condiciones más que honorables a Inglaterra. Incluso le ofreció el Congo belga como prima durante el verano de 1940. La mafia política judía que disponía en Londres de un poderoso lobby había decidido no ceder. Se sacó de los armarios un viejo caballo de recambio, una vedette del pasado, un alcohólico, Churchill, y se montó un teatro en Londres: el del último bastión de la democracia, de la libertad, etc.

Los ingleses se batieron bien, como hacen siempre que tienen la espalda contra la pared, y se hizo evidente que (1) Hitler jamás podría invadir Inglaterra sin haber liquidado antes a la URSS y (2) que Inglaterra, sólo con sus medios, jamás podía esperar volver al Continente. Inglaterra llamó entonces a los Estados Unidos. Un poderoso partido neutralista (el Partido Republicano) estaba decidido a no inmiscuirse en los asuntos europeos. Otro partido, el de Roosevelt, ampliamente apoyado por el lobby político judío de los USA, como por casualidad, buscaba una diversión de su quiebra económica. En 1940, Roosevelt había fracasado por completo con su New Deal: el paro alcanzaba proporciones colosales y la economía estaba muy enferma. Estaban reunidas, por tanto, las condiciones para la organización de lo que iba a revelarse como una tragedia para Europa: la injerencia de una gran política europea en la política europea. Abramos un paréntesis para recordar que el rey de Francia prestó el puerto de Toulon a la flota turca de Piali Pacha en 1558 y en otras ocasiones hasta 1590. ¡En la historia de Europa no todas las páginas son gloriosas, ni mucho menos!

De esta forma, Inglaterra llamó a Europa a los Estados Unidos. Quien busca un protector encontrará un amo. Inglaterra salió agotada y exangüe de la guerra. Su Imperio se agrietó desde 1945, después se hundió. Mientras tanto, los americanos habían hecho pie en Europa. Desde 1945, yo diría incluso que desde 1943, los Estados Unidos recogieron el papel de Inglaterra en el mundo y sobre todo en los mares del globo.

Lo mismo que, desde 1945, la URSS, lo quiera o no, se ha encontrado con la herencia del Reich alemán: ser la potencia continental preeminente con todo lo que esto implica de responsabilidades y preocupaciones.

Los americanos trajeron en sus furgones, en 1944/45, a todos los granujas europeos que se habían refugiado en Londres en 1940. Y gobernaron por medio y bajo la máscara de estos emigrados de Londres. Hasta hoy. Los ingleses habían fabricado equipos de fantoches europeos de 1940 a 1944. Los americanos tomaron a su servicio, desde 1945, a todos los lacayos que Inglaterra no podía ya pagarse. No sólo Washington recogía el Imperio británico, sino también todo el personal a sueldo de los ingleses. Los colabos de los ingleses se convirtieron en los colabos de los americanos.

Washington mantiene su control en Europa a causa de las disensiones entre nacionalistas mezquinos. La tragedia no es tanto la política realizada por los americanos como la no-política realizada en Europa. Los nacionalistas pasadistas franceses e ingleses tienen una responsabilidad aplastante en la no-formación de la Europa política.

Los mayores enemigos de Europa son los nacionalistas estrechos que impidieron y siguen impidiendo la formación de Europa por vías no violentas. Hoy está claro, es cegador, que la unidad de Europa no podrá hacerse más que en la sangre, en la guerra, con ocasión de una guerra.

Los americanos dominan Europa porque Europa está dividida. Y Europa está dividida por su propia estupidez. Los americanos dominan Europa de manera no llamativa para el que no está formado en el análisis histórico objetivo. Lo mismo la derecha alemana que la izquierda francesa, todos los hilos de las marionetas terminan en Washington. Washington tira de los hilos de las marionetas de la extrema derecha italiana lo mismo que de los de la extrema izquierda española. Es el mayor circo del mundo. Tiene payasos para todos los gustos: tanto los grotescos neo-fascistas de Italia como los comunistas degenerados y traidores como Carrillo-el-podrido.

Para el hombre de la calle no hay dominación americana. El hombre de la calle, la plebe, está tranquilo: sus “jefes” son gentes de los nuestros. Los notables indígenas sirven de mampara.

 

¿De qué modo debe tomar Europa sus distancias frente a los USA?

Su eufemismo “tomar sus distancias” me hace sonreír. De hecho, se trata de expulsar de Europa a los Estados Unidos. Por todos los medios. Puede llegarse hasta a considerar que los 400000 mercenarios del ejército profesional americano estacionado en Alemania puedan convertirse en nuestros rehenes y puedan ser capturados por los dos ejércitos alemanes solidarios. Este y Oeste reunidos. Jomeini se ha permitido una treintena de rehenes. Europa podría permitirse 400000 rehenes. Esto podría quitar al Pentágono las ganas de atomizar Europa.

Hay que considerar todo para destruir la presencia americana en Europa. Nuestro objetivo debe ser: ni un solo soldado americano (a no ser prisionero o rehén) en los territorios europeos. Y esto comprende desde el cabo Norte e Islandia hasta Dakar.

La guerra revolucionaria comenzará atando los bienes industriales americanos. Luego, las familias de los militares americanos. Luego, a los mismos militares. Mucho antes de que hablen las armas hay que poner en ghettos al ejército americano. Que la actitud de las poblaciones civiles sea tal que apenas abandonen ya sus acantonamientos, que eviten incluso mezclarse con las poblaciones locales.

Hay que hacer volver a la boca de los ocupantes americanos el sabor del Vietnam. El terrorismo de las Brigadas Rojas en Italia estaba condenado al desgaste a causa de su nacionalismo estrecho. El blanco no era perfecto. No eran los granujas y los canallas de la democracia cristiana lo que había que destruir, sino al ocupante americano. El terrorismo se hubiera hecho entonces europeo y hubiera podido realizarse de Roma a Bruselas y de Cádiz a Frankfurt.

Paradójicamente, las policías de Europa, todas al servicio de los americanos o de la mafia política judía, organizan ya la defensa. En lo que se revelan más perspicaces que los brigadistas de Turín y Nápoles.

No se trata, pues, de “tomar distancias”. Se trata de destruir la política americana en Europa, de expulsarlos de ella.

 

¿Cómo define usted su economía comunitaria?

He escrito abundantemente sobre este tema entre 1964 y 1967. A ello le remito.

Para intentar resumir, tomemos, entre otros, dos argumentos principales de mi demostración:

1º) no-injerencia de lo económico en la decisión política; primacía de lo político sobre lo conómico.

2º) aplicación de criterios variables en función de la dimensión de la empresa.

Puede considerarse un sistema de empresa totalmente libre hasta 50 obreros, vigilado hasta 500 obreros, mejor vigilado a partir de 5000 obreros.

Nuestras fábricas militares deben ser administradas como lo son actualmente las fábricas soviéticas. Pero pequeñas fábricas de 500 obreros deben encontrar la misma libertad de gestión que en los USA. Hay que tener una visión pragmática, política, de la economía, y no ideológica como lo son la burocracia general en la URSS y la licencia total en los USA.

Para sacar buenos frutos hay que podar los árboles. Y no para obedecer a la memoria de Karl Marx o a la de Adam Smith.

 

¿Es usted partidario de una autarquía europea?

El nacionalismo económico es una constante de la política de poder. Colbert lo sabía. Hitler también. Por lo menos Schacht. Hay extrañas desviaciones, como, por ejemplo, el hecho de que John Maynard Keynes, en 1933, plagiara al Fichte de 1800. Usted sabe que yo he trabajado con el Dr Kessemaier, de la Fichte-Bund. Actualmente, la Unión Soviética es el modelo mismo de la autarquía “schachtiana”.

Ya Aristóteles había escrito: “…bastarse a sí mismo es el fin y lo que hay de mejor” (Política -Libro I, capítulo 2-). Cito ahora un extracto del Libro VII, capítulo 5, del mismo Aristóteles, pues recuerde que fue el preceptor de Alejandro, y que este preceptor fue escogido por Filipo.

“Todo el mundo estaría de acuerdo en alabar al Estado capaz de bastarse completamente a sí mismo; tal Estado debe ser el que produce de todo, pues tener de todo y no necesitar nada significa la independencia. En volumen y en extensión, debería ser tal que permitiera a sus habitantes vivir a la vez con templanza y con liberalidad, aun gozando de ocios”.

He subrayado: “en volumen y en extensión“.

Alejandro, que corría hacia la riqueza, que corría hacia la extensión hasta el Este iranio y hasta el Indus, recordaba las lecciones de su maestro.

Friedrich List nació en Wurtemberg, en 1789. En tanto que liberal-nacionalista, tuvo que exiliarse en 1825. Abandona Alemania y va a instalarse en los USA. List se hace allí atento espectador de las polémicas desencadenadas entre la escuela de Jefferson (librecambista) y la escuela de Hamilton, nacionalista en economía.

En 1832 vuelve a Alemania, como ciudadano americano y miembro de los servicios consulares de los Estados Unidos.

Partidario declarado y encarnizado del Zollverein, List es un especialista de los ferrocarriles. Realmente profético, declara que Alemania debe buscar fronteras naturales, “mares o montañas” y controlar las desembocaduras de sus ríos. List hace notar que las pequeñas naciones no tienen ninguna posibilidad de perpetuarse, a no ser hipotecando su soberanía nacional. El objeto esencial de las teorías de List era el poder. Escribe que la riqueza es inútil sin la unidad y la potencia de la nación. Es la situación de la actual Europa occidental. La capacidad de una nación de hacer la guerra se mide en función de su capacidad de producir riqueza. El camarada Andropov podría intentar inspirarse en esto.

List ha sido el primero que ha hecho una distinción entre economía política y economía cosmopolita. Hacia 1880, Bismarck hará lo que List describió en 1835. List es también el padre espiritual de la Wehrwirtschaft del III Reich.

Como dice el americano Edward Mead Earle, List ha servido de “Santo Patrón” a los expansionistas, a los pangermanistas, a los nacional-socialistas. Lo es hoy de los partidarios de la “Europa Más Grande”, la que va desde Vladivostok hasta Rejkjavik. La ironía de la vida quiere que la mejor obra sobre List en mi biblioteca sea la del americano Edward Mead Merle, cuyo título original es Makers of Modern Strategy (Princeton University Press, 1943). Espero que el camarada Andropov haya leído a List por su bien.

Para responder a la pregunta sobre la autarquía tengo que exponer ahora, después de Aristóteles y List, mi posición personal, mi síntesis personal del problema de la autarquía y del poder. No se pueden separar estos problemas. La autarquía es algo obvio para quien busca el poder. La autarquía no es posible más que para Estados muy grandes, como los USA, China, el Imperio Eurosoviético. La autarquía practicada por Estados pequeños sería imposible y ridícula. Acabaría en una farsa sangrienta como en la Camboya de Pol Pot o como en el aislamiento de Albania.

Tengo que insistir mucho en el hecho de que la autarquía es un medio del poder. Pero sobre todo no un objetivo final de la economía. Una vez realizada la autarquía militar hay que desear los intercambios de mercancías e ideas que sean enriquecedores. El Japón de antes de 1870 había querido cortarse del mundo moderno; era extremadamente débil. El Japón posterior a 1870 se abre a la tecnología europea y se hace poderoso.

Por grande y poderosa que sea una nación, no le interesa replegarse sobre sí misma.

En el contexto actual, los Estados Unidos representan un sistema en el que los beneficios capitalistas de las multinacionales de dirección americana tienen la primacía sobre el poder de los Estados Unidos. En este mismo contexto contemporáneo, la URSS busca el poder por el poder. Todo esto con una economía débil debido al marxismo.

Volvamos a la autarquía imaginando a los Estados Unidos en guerra cortados (por la guerra submarina): a) del petróleo del Oriente Medio, b) de los minerales del Africa central (el ex-Congo belga) y austral (Africa del Sur), c) del enorme potencial industrial japonés. En tal caso, los Estados Unidos se convierten en una potencia de segundo orden.

Replegados sobre sí mismos, son, desde luego, difícilmente atacables en su casa, pero son incapaces de atacar en otros continentes.

Actualmente, la URSS es claramente más autárquica que los USA. Si la URSS logra, en caso de guerra, cortar los enlaces marítimos mercantes (materias primas), los Estados Unidos sufrirán una suerte análoga a la de Cartago. Lo que poca gente sabe es que ha sido en el mar -por paradójico que parezca- donde Roma “potencia continental” ha roto los riñones a Cartago “potencia marítima”. Ya en el año 256 antes de nuestra era, la República “terrestre”, la República de Roma, llega a alinear, partiendo de Mesina, una flota de 300 navíos, con 140000 hombres a bordo. Por su parte, Cartago, de largas tradiciones marítimas, no supera los 350 barcos con 150000 hombres. Los romanos habían inventado el “cuervo” -verdadero golpe de ingenio de Duilius-, sistema destinado a subir al asalto de los navíos y tomarlos al abordaje. Duilius introdujo un método de combate terrestre en la marina.

La URSS sería capaz de resistir sin flota debido a su estructura continental y a su inmensa extensión. Sin flota, la URSS todavía es militarmente viable. Por el contrario, con una flota mercante blanco de los submarinos soviéticos, los Estados Unidos se hacen extremadamente vulnerables. En los Estados Unidos no se ha considerado casi nada con vistas a una autarquía. Los Estados Unidos son esencialmente mercantiles-marítimos.

Para volver a Europa, ni que decir tiene que el Mediterráneo, en el concepto de autarquía europea, debe convertirse, desde el principio, en un mar cerrado, en un mar sin aguas internacionales, en una especie de lago, de Mare Internum. El Mediterráneo sería entonces para la economía euro-soviética lo que son los grandes lagos para la industria pesada americana.

Por lo que se refiere a la Europa occidental actual, el cinismo americano es total hacia sus domésticos de Londres, de Bonn, de Bruselas, de Roma, de Madrid. Todo el material militar sofisticado, la totalidad de la aviación militar de la OTAN es de fabricación americana. La condición humillante de doméstico aparece aquí. Todavía recientemente, el play-boy socialista de Madrid, el Felipe González, ha anunciado la compra de material aeronáutico militar a los USA. Eso es Occidente. Un tiburón, los USA. Macarras: Bonn, Bruselas, Londres, Madrid, Roma. Y no sigo.

Observará con qué atención, después de 37 años de ocupación, los Estados Unidos apuntan a impedir toda autarquía europea del oeste en materia de equipo militar. Para los Estados Unidos las armas nobles: armas atómicas, aviación estratégica. Para los senegaleses, la infantería…

La misma voluntad americana de castrar a la Europa occidental aparece en la política de la aviación civil. Es obvio que no se puede distinguir entre infraestructura civil y militar. Boeing y Douglas pueden pasar en tres meses del avión civil al militar. Todo el “savoir faire” ha sido adquirido durante decenios de industria civil.

Los políticos europeos son auténtica carne de horca, auténticos traidores a Europa. Desde hace 30 años, todas las compañías aéreas de Europa utilizan en un 95 % y más solo material aeronáutico americano. Es la anti-autarquía impuesta a Europa.

Quien quiere la dignidad de Europa debe querer su poder, quien quiera el poder de Europa, debe querer la autarquía. Esto debe empezar por el equipamiento de todas las compañías civiles aéreas de Europa con aviones fabricados por europeos en Europa.

Hoy, la propaganda americana en Europa evoca el “espectro” de la dependencia de nuestra industria del gas soviético. ¿Y si se hablara de la dependencia de Europa de la aeronáutica americana, del equipo militar atómico americano? Toda la charlatanería sobre Occidente suena a hueco. Occidente es una payasada salida de un cuento de Bocaccio, digna de los cornudos de Bocaccio.

Los americanos se acuestan con la bella y los europeos aguantan la vela. Cornudos, sí. Pero además granujas. Pues granuja es Felipe González que compra material militar americano. Cuando este material militar americano comprado por Madrid puede encontrarse y fabricarse en Europa.

Ahora hay que precisar -e insistir- en la diferencia esencial entre autarquía y proteccionismo. Como he dicho más arriba, la autarquía exige en primer lugar un país muy grande, espacios muy grandes, una población importante, materias primas de origen nacional. El objetivo de la autarquía es el poder, y en particular el poder militar.

El proteccionismo es un concepto completamente diferente. El proteccionismo es buscado por los industriales tentados, y lo son frecuentemente, de eludir las leyes de la competencia, es decir, de la concurrencia, de la selección, de la calidad.

Cuando los industriales son de importancia débil o media, buscan con frecuencia el proteccionismo. Ya Pareto, a principios de siglo, tronaba en Italia contra esta tendencia. Cuando los industriales son fuertes, buscan el monopolio. Tanto el proteccionismo como el monopolio son nefastos a la potencia real de una economía.

Cuando, en los Estados Unidos, la concentración de la industria del automóvil se ha hecho demasiado fuerte (entre 1955 y 1970) ha bajado la competitividad. Hacia 1960 sólo quedaban en los USA tres grandes marcas de automóviles. La decadencia ha seguido. Los Estados Unidos ya no logran exportar productos demasiado caros y tecnológicamente superados.

 

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