ACIMJI MULTA

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SALUDO A NUESTRO ESTILO

  Aún tienen los camaradas -los de verdad- esa capacidad de emocionarme en algunas ocasiones; y en todas, cuando es de ti de quien hablan. Hace pocos días, Alvaro y yo intentábamos Continuar >>

PAPÁ ¿QUIÉN ERA JUAN IGNACIO?

A Juan Ignacio González Ramírez, secretario nacional del Frente de la Juventud, vilmente asesinado el 12 de diciembre de 1980 (La redacción de El Cadenazo)   -Padre. -Dime, hijo. -Cuéntame de nuevo Continuar >>

ANTORCHAS 2017

PANCARTA DE CABECERA DE LA VII MARCHA DE LAS ANTORCHAS.  MADRID 16 DE DICIEMBRE Continuar >>

LA MARCHA DE SALEM

  Fue un 9 de Diciembre de 2000 en la periferia de Estocolmo, cuando y donde una chusma forastera asesinó brutalmente a Daniel Juhani Wretström, nacido el 15 de Octubre de 1983. Continuar >>

LOS PILARES DE LA DEMOCRACIA

En toda Democracia auténtica, es decir, debidamente reconocida y aprobada por la conciencia universal, los partidarios son el complemento lógico, indispensable, del sufragio universal. Podemos admitir un sufragio por partidos; un sufragio Continuar >>

EXTRAÑAMIENTO DEL MILITANTE CATÓLICO. EN TU PROPIO SOLAR QUEDASTE FUERA

Se ha celebrado un año más el Día de la Constitución. En las redes sociales han circulado pasquines y carteles de propaganda del referéndum en que fue aprobada. Resulta curiosa, vista con Continuar >>

 

LA GUERRA MÁS LARGA DE LA HISTORIA DE ESPAÑA: UN PUEBLO DE GRANADA CONTRA DINAMARCA

La guerra más larga de la Historia de España no la declaró España, fue Huéscar, un pueblo del norte de Granada, quien declaró la guerra a Dinamarca y tardó ni más ni menos que 172 años en firmar la paz.En 1807, España era aliada de Francia, motivo por el que estaba en guerra con Inglaterra, y como Dinamarca era aliada de Francia, España envió más de 13.000 soldados al país escandinavo para apoyarle en su guerra contra Suecia y evitar el desembarco de tropas británicas en la península de Jutlandia, en virtud del Tratado de San Ildefonso por el que España y Francia acordaban mantener una política militar común respecto a Gran Bretaña, enemigo de ambos países en ese momento.

En 1808, las tropas francesas capitaneadas por Napoleón invadieron España y tras el Motín de Aranjuez, las alianzas dieron un giro, España declaró la guerra a Francia y firmó la paz con los ingleses, por lo que el ejército español que estaba en Dinamarca se vio obligado a salir del país ayudado por buques ingleses, pero 5.000 de nuestros soldados no lo consiguieron, quedando presos de franceses y daneses. Por orden de Napoleón los españoles fueron dispersados por el territorio danés para evitar que actuasen de forma coordinada.

Cuando la situación de las tropas españolas se conoció en España, la Junta Suprema (organismo de gobierno español durante la ocupación napoleónica), cortó todas las relaciones con Dinamarca y el 11 de noviembre de 1809, llegó a Huéscar (Granada) un emisario militar español con una Real Orden de las Cortes, que actuaban en nombre de Fernando VII. En dicho documento se les pedía romper toda relación diplomática con Dinamarca, y el Ayuntamiento de la localidad granadina acordó en sesión plenaria declarar solemnemente la Guerra a Dinamarca. El bando de la declaración de guerra establecía: “… atacar a las fuerzas danesas en cualquier parte que se hallen, vengar los insultos recibidos y no cesar las hostilidades hasta que un mutuo convenio de Corte a Corte y un tratado estipule las condiciones de paz”.

Aunque en 1814, tras la derrota de Napoleón, la retirada de las tropas francesas y el regreso de Fernando VII a España, llegó el armisticio, los habitantes de Huéscar olvidaron que estaban en guerra con Dinamarca, y el asunto quedó enterrado.

Pasaron las décadas, con el estado de guerra en vigor, hasta que en agosto de 1981, el investigador Vicente González Barberán, descubrió en los archivos municipales de Huéscar el documento original de la declaración de guerra y publicó la historia en una revista local, el diario granadino “Ideal” recogió la noticia, de ahí pasó a la agencia EFE y de esa manera el hallazgo llegó a oídos del corresponsal de la televisión pública danesa en Madrid, Jorge Jensen, que le dio cobertura informativa en su país. La noticia de que una pequeña aldea de las montañas españolas, enclavada a 154 kilómetros de Granada les había declarado la guerra casi 172 años atrás ocupó un gran espacio en la prensa danesa.

Para tratar de solucionar ese conflicto diplomático, el Ayuntamiento de Huéscar celebró un Pleno en el que aprobó iniciar las negociaciones de paz con Dinamarca, mientras tanto el embajador danés en España obtuvo de su Gobierno los poderes para firmar, en nombre del estado escandinavo, un Tratado de paz con los representantes de ese pueblo español.

Así, el 11 de noviembre de 1981, justo cuando se cumplían 172 años del inicio de la guerra, el embajador del país escandinavo en Madrid, Mogens Wandel-Petersen, y el alcalde de Huéscar por aquel entonces, José Pablo Serrano, en presencia de las primeras autoridades civiles y militares granadinas, firmaron en Huéscar el documento que ponía fin a casi 2 siglos de hostilidades. El Salón de Plenos del Ayuntamiento, desbordado por la presencia de cámaras de televisión y corresponsales internacionales, rompió en aplausos cuando se aprobó la paz.

El día del Tratado de paz, los balcones de Huéscar amanecieron tapizados de banderas españolas y danesas, y en la carretera de acceso al pueblo fueron instalados carteles que rezaban en danés, “Atención daneses, entran en territorio enemigo. Si siguen adelante, aténganse a las consecuencias”.

La firma del armisticio fue una auténtica fiesta, contó con la presencia de más de 10.000 personas, entre ellos centenares de ciudadanos daneses disfrazados de vikingos, portando escudos con la leyenda “Dansk Spansk Samvirke ( “Amistad hispano danesa”), además del embajador y todo el personal diplomático de la delegación danesa. Docenas de medios de comunicación españoles y daneses, pero también del resto de Europa e incluso alguno americano se dieron cita para dar fe del final de la guerra más larga de la Historia de España.

ROSA M. CASTRO

 

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