¿QUÉ SERÁ LO QUE TIENE LA FALANGE?

Intentar hacer una relación de libros recomendados sobre la falange es tarea que se me hace titánica. Osaré recomendar varias. Empezaría por las obras completas de José Antonio, que editó la Plataforma 2003, seguiría por las de Ramiro Ledesma editadas por Ediciones nueva República, de Onésimo y Ruiz de Alda tendría el interesado que buscarlas en librerías de viejo, añadiría las ediciones fascímiles de El fascio, FE y Arriba. Luego adobaría el conjunto con “Historia del fascismo español” de Payne, quizá la primera que debería leer el neófito o joven camarada. Una vez prendida la llama del interés, recomendaría las casi 2.000 “demoledoras” páginas que Ernesto Milà ha editado en varios tomos (‘Jose Antonio a contraluz” y cuatro volúmenes más sobre el tema falangista) y, como no, el de Jerez Riesco, “La falange, partido fascista” . Si aún le quedase tiempo al lector, añadiría las docenas de títulos sobre la falange que ha editado ediciones Barbarroja y nueva república. Ya no entraré en otras editoriales que no son “nuestras” ni en más libros de época (“La rebelión de los estudiantes de Jato, “Anecdotario de las Jons”, “Apuntes … ” de Gibello y tantos otros) En resumen y como decía al principio, me resultaría inabarcable en sucinto artículo reseñarlas. Hay, de hecho, un libro titulado “El yugo y las letras” que recoge los cientos de obras de y sobre la Falange. Repito que si sólo pudiera decidir cual recomendar a alguien “con presura” sería el de Payne ya citado y soy consciente que no gualstará la elección a los propios camaradas. Pero escribiendo estas líneas, pensaba en la falange, ¿qué tuvo un movimiento de tres años de vida genuina, escisión incluida, muchos más de adulteración y casi otros 40 años de discusión hasta el día de hoy para no haber sido una simple anécdota, además de ser vivero de todo el “fascio redentor contemporáneo”?

Podría concluir que la falange como los fascismos en general, aunque ya no seamos nada, enraizan su poder seductor , en ese intento de aunar lo nacional y lo social, de ver qué sería un sueño deseable que la iniciativa, los productores y lo social se estructuraran en algo armónico supeditado a un bien mayor, el de la patria. Lo sé, no he descubierto la penicilina, pero es que no hay que buscar más, la ilusión del fascismo (ilusión de alegría no de ilusorio) es que entronca con nuestro ancestral deseo de orden , concierto, espiritualidad y creencia de que un mundo más justo es posible, a pesar de los errores que cometimos, nuestros predecesores creyeron, lucharon y murieron por el más bello ideal, aunar patria y socialismo nacional y aunque se empeñen, incluso los que lucieron nuestra camisa, en negarlo nunca nos robarán este sueño…

Con mis mayores deseos de que, como dice Larrea, “os pique el bicho” porque, esto lo digo yo, os hará desgraciados en lo material, pero cresos en lo espiritual, porque somos la clave superadora del malestar capitalista. Salud y revolución aunque perdamos una y jamás veamos la otra.

EL CENIZO.

 
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