ACIMJI MULTA

acimjimulta@gmail.com Este es el correo habilitado para devoluciones y que todo aquel camarada, amigo, simpatizante o sencillamente lector de El Cadenazo que lo desee, pueda solicitar el donativo con el que nos Continuar >>

SALUDO A NUESTRO ESTILO

  Aún tienen los camaradas -los de verdad- esa capacidad de emocionarme en algunas ocasiones; y en todas, cuando es de ti de quien hablan. Hace pocos días, Alvaro y yo intentábamos Continuar >>

PAPÁ ¿QUIÉN ERA JUAN IGNACIO?

A Juan Ignacio González Ramírez, secretario nacional del Frente de la Juventud, vilmente asesinado el 12 de diciembre de 1980 (La redacción de El Cadenazo)   -Padre. -Dime, hijo. -Cuéntame de nuevo Continuar >>

ANTORCHAS 2017

PANCARTA DE CABECERA DE LA VII MARCHA DE LAS ANTORCHAS.  MADRID 16 DE DICIEMBRE Continuar >>

LA MARCHA DE SALEM

  Fue un 9 de Diciembre de 2000 en la periferia de Estocolmo, cuando y donde una chusma forastera asesinó brutalmente a Daniel Juhani Wretström, nacido el 15 de Octubre de 1983. Continuar >>

LOS PILARES DE LA DEMOCRACIA

En toda Democracia auténtica, es decir, debidamente reconocida y aprobada por la conciencia universal, los partidarios son el complemento lógico, indispensable, del sufragio universal. Podemos admitir un sufragio por partidos; un sufragio Continuar >>

EXTRAÑAMIENTO DEL MILITANTE CATÓLICO. EN TU PROPIO SOLAR QUEDASTE FUERA

Se ha celebrado un año más el Día de la Constitución. En las redes sociales han circulado pasquines y carteles de propaganda del referéndum en que fue aprobada. Resulta curiosa, vista con Continuar >>

 

TREINTA Y CUATRO

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Han pasado ya, efectivamente, treinta y cuatro años. ¡Treinta y cuatro años, qué pronto se dice!. Quienes compartimos con Juan Ignacio González esos momentos y esa época de lucha política, éramos muy conscientes de que aquello no era un juego, que la situación en España podía dar un vuelco en cualquier momento y que, derivase para donde derivase la dirección de la marea política, los patriotas teníamos la convicción de que a nosotros nos tocaría casi con toda seguridad pagar una cuota de sangre y cárcel. Y realmente así fue.

Desgraciadamente, fue a Juan Ignacio a quien le tocó pagar ese tributo de sangre a sus veintiocho años de edad, después de haber dedicado su vida por entero a la lucha por España.

Antiguo Jefe Provincial de Fuerza Joven de Madrid, en Junio de 1978 es uno de los dirigentes que protagoniza y encabeza la creación del Frente de la Juventud.

El Frente, desde sus comienzos, se constituye en la principal punta de lanza de la confrontación directa de la juventud patriota contra el sistema, y la dinámica de activismo, movilización y presencia intensiva en la calle se mantuvo incansable hasta su disolución dos años más tarde del asesinato de su Secretario Nacional, tras una brutal represión por parte del gobierno de la UCD en la que no fue ajena aquella famosa afirmación del Ministro del Interior de la época, Juan José Rosón de que “el Frente de la Juventud era la organización más peligrosa en el escenario político español, después de ETA”.

Estaba claro que la estrategia de confrontación terminante y directa contra el Estado habría de costarle muy cara al Frente de la Juventud. Tanto fue así que a la orden de ejecución y posterior asesinato de Juan Ignacio, le siguió semanas después un encarnizado proceso de persecución hacia los militantes del Frente, que llevó a decenas de ellos al exilio, a la prisión y en algunos casos, también a la tortura.

Pero lo auténticamente escarnecedor de todos aquellos acontecimientos es que a día de hoy aun no se ha sentado a nadie en el banquillo de los acusados por el asesinato vil y cobarde de nuestro camarada. Resulta absolutamente increíble constatar que los asesinos de Juan Ignacio ejecutaron su crimen con total impunidad y que se pasean por la calle o se acercan a nuestro lado con toda tranquilidad, con la confianza de que el inexorable transcurrir del tiempo relegue definitivamente al olvido los hechos de una época que muchos quisieran obviar, como si aquí no hubiera pasado nada, como si esta democracia hubiera sido fruto de un consenso de todo el pueblo español representado por los políticos y bajo el paraguas de la monarquía, pese al alboroto y al tumulto de unos cuantos jóvenes ultras que hoy ya no son nada. Sin embargo, muy por el contrario, tenemos que decir que la historia de la llamada transición se escribió con sangre, sangre generosa y joven, entre la que se encuentra la de Juan Ignacio González.

Como decíamos antes, han transcurrido 34 años desde que a Juan Ignacio González le asesinaran cobardemente.

Ciertamente, los demás tuvimos -con posterioridad- tiempo suficiente para analizar los errores cometidos, para emprender o no otros derroteros, para disfrutar de nuestros hijos, para seguir sintiendo que más que nunca nos duele España, para volver atrás la mirada y constatar, con orgullo y desesperanza, que “luchamos y perdimos” –como reza el título escrito por el coronel Otto Skorzeny-, para ver con rabia y desolación que la España por la que murió Juan Ignacio hoy está en trance de desaparición y también incluso pensar que todos los sacrificios sufridos pudieron haber sido en vano. Pero a Juan Ignacio una mano asesina, truncándole la vida, le privó de poder sentir todo esto y en aquella fría madrugada de Diciembre, para él todo terminó.

Miramos atrás, Juan Ignacio, y no queremos quedarnos con la imagen de aquel portal ensangrentado, ni con la de millares de jóvenes acompañando tu féretro llevado a hombros por tus camaradas, ni con el desconsuelo de tus familiares y de tus compañeros más cercanos. Nos quedamos con tu ideal de entrega, tu ánimo siempre dispuesto para la lucha, tu mirada clara, tus ideales imperecederos y tu amor a España.

Treinta y cuatro años después, camarada, aquí nos tienes nuevamente. No te hemos olvidado, en absoluto. Nadie podrá acallar nuestra exigencia de que se haga justicia y que se esclarezca, de una vez y para siempre, quién fue el autor material y el inspirador intelectual de tu asesinato.

Quienes dieron la orden de tu asesinato seguramente no tuvieron en cuenta que los fascistas, a falta de otra cosa, nos sobra resistencia. Y sobre todo, que nunca olvidamos a nuestros Caídos.
La bandera sigue alzada.

Pedro A.