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SANCHO DÁVILA, “EL RAYO DE LA GUERRA”

Sancho Dávila y Daza fue un militar español que nació en Ávila el 21 de septiembre de 1523.
A la edad de 20 años marchó a Roma a emprender la carrera de las armas y pronto entró a formar parte de los Tercios Viejos del Emperador Carlos V.

En 1545 luchó contra los protestantes de la Liga de Esmalcalda en Alemania al mando de Don Fernando Álvarez de Toledo, III Gran Duque de Alba, participando en varias batallas. Sancho fue uno de los 9 arcabuceros españoles que cruzó el rio Esla en la batalla de Mühlberg, y a partir de esa hazaña, el Duque de Alba confiaba plenamente en él.
La admiración mutua, fidelidad y respeto entre el soldado y el Duque durarían toda la vida.
Durante la estancia de Fernando Álvarez de Toledo como gobernador de Flandes, Dávila fue uno de sus capitanes más destacados y después de que el de Alba se retirara de Flandes, encabezó las tropas del sustituto del Duque, Luis de Requesens, en la batalla de Mook en 1574.

Fue un participante destacado en varias contiendas de su época en las que estuvo involucrado el Imperio español, y por sus proezas fue apodado el «Rayo de la Guerra».
Luchó contra los turcos de Dragut (norte de África), y participó en la toma de Mahdia (1550), después regresó a Italia formando parte del Tercio de Lombardía, junto al Duque de Alba, durante la última fase de las guerras italianas.
En el año 1560, ya bajo el reinado de Felipe II, participó en la defensa de la isla de los Gelves, donde fue hecho prisionero por los turcos, sufriendo cautiverio, y siendo liberado un año después.

El 15 de julio de 1560 fue nombrado capitán de infantería y en 1562 se le nombró Castellano de Pavía (ser Castellano en esta importante plaza era un oficio de gran responsabilidad, ya que por ser un lugar estratégico, su control aseguraba dominar Italia) el cargo lo ocupará hasta el verano de 1567. En 1569 fue nombrado Gobernador de la ciudadela de Amberes y en enero de 1570, por sus servicios en Flandes, y mediante la intermediación del Duque de Alba, Felipe II le concedió el hábito de la Orden de Santiago.

Durante la Guerra de Flandes fue Maestre de Campo de los Tercios españoles, en cuyas funciones prendió al Conde de Egmont. En el transcurso de esta guerra participó, entre otras, en las batallas de Dalen (1568), Goes (1572), Flesinga (1573), Borsele, Reimerswaal (1574), Mook (1574)…
También participó en el “Saqueo de Amberes”, cuando el 3 de octubre de 1576, las tropas holandesas entraron en la ciudad de Amberes, cuyos gobernadores les habían abierto las puertas, y tomaron posiciones para asaltar el castillo defendido por tropas españolas al mando de Sancho Dávila. A pesar de que las tropas rebeldes eran mucho más numerosas, los españoles se lanzaron al ataque por las calles de la ciudad haciendo huir a los holandeses. Algunos de ellos se refugiaron en el ayuntamiento de Amberes, que los soldados españoles incendiaron, propagándose las llamas por la ciudad. Acto seguido procedieron a saquear la ciudad durante 3 días, contándose los muertos por millares. Este suceso es conocido como “Furia Española” en los países protestantes.

Sancho regresó a España en 1577, estableciéndose en la Corte con su hijo (su mujer había muerto al dar a luz). En la Corte se encontraba el Duque de Alba, y le convenció de que volviese a servir nuevamente, nombrándole capitán ordinario de infantería con un sueldo de 50.000 maravedíes, encomendándole la misión de inspeccionar las defensas y fortalezas de la costa del Reino de Valencia, labor que desempeñó con eficacia.
En 1578 fue recibido por Felipe II, que le nombró Capitán General de la Costa del Reino de Granada.

Cuando el Duque de Alba fue puesto al frente de las tropas para la conquista de Portugal, Felipe II preguntó al Duque cuánta gente necesitaría para la empresa de Portugal y Alba le contestó que “VEINTE MIL HOMBRES, PERO SI ME ACOMPAÑA SANCHO DÁVILA, TAL VEZ CON DIEZ MIL BASTARÁ”. Dicho y hecho, llamó a su fiel soldado para acometer la empresa y Sancho como General de las tropas de Felipe II de España y maestre de campo del Duque de Alba, participó en la batalla de Alcántara donde venció al prior de Crato, lo que supondría la anexión de Portugal a la Corona Hispánica, y el 24 de octubre de 1580 conquistó Oporto, dando la campaña por terminada.

Sancho permaneció en Portugal unos años más, y a finales de 1582 moriría su admirado amigo Fernando Álvarez de Toledo, entonces Felipe II nombró a Sancho maestre de campo general de Portugal, lo que parecía la culminación de su carrera militar. Pero ejerció este cargo un corto periodo, pues al poco tiempo de su nombramiento, viendo herrar un potro, recibió una patada del animal en el muslo. El golpe no parecía grave y la herida se cerró limpia, sin embargo nueve días después la zona se infectó y murió en Lisboa, el 8 de junio de 1583.

Sus restos fueron llevados a hombros de sus soldados y expuestos en el convento de San Francisco en Lisboa, y de allí fueron trasladados a la capilla mayor de la iglesia de San Juan Bautista de la ciudad de Ávila, por orden de su hijo Fernando Dávila.

ROSA M. CASTRO