ALFONSO XIII, EL REY DEL PORNO

Alfonso León Fernando María Jaime Isidro Pascual Antonio de Borbón y Habsburgo-Lorena nació en Roma el 17 de mayo de 1886, sus padres fueron Alfonso XII, al que no conoció, y María Cristina de Habsburgo-Lorena.
Nace ya como Rey, pero hasta que cumple la edad de 16 años dirige el país una Regencia presidida por su madre María Cristina.

En sus primeros años como rey realizó diversos viajes por España y por el extranjero. Cuando visitó Francia, en mayo de 1905, sufrió un atentado junto al presidente francés Loubet, del que ambos salieron ilesos, aunque murieron varias personas.

En su visita a Inglaterra conoció a la princesa Victoria Eugenia, que era hija del príncipe Enrique de Battenberg y la princesa Beatriz del Reino Unido, sobrina del rey Eduardo VII y nieta de la reina Victoria I.
Victoria Eugenia tenía el tratamiento de Alteza Serenísima por nacimiento, pero para poder casarse con Alfonso XIII y evitar que dicha unión fuese considerada morganática, se le elevó de rango a Alteza Real. Además tuvo que hacerse católica.

El Tratado matrimonial se firmó, el 7 de mayo de 1906, en Londres. Se celebró la ceremonia nupcial en Madrid el 31 de mayo de 1906 y cuando regresaban al Palacio Real, sufrieron un atentado en la calle Mayor, el anarquista Mateo Morral, que se encontraba entre los espectadores, lanzó a la carroza real un ramo de flores en el que se encontraba escondida una bomba. Los reyes salieron ilesos, pero la bomba provocó la muerte de 11 personas.

El matrimonio tuvo 7 hijos: Alfonso (1907) que nació hemofílico y renunció a sus derechos dinásticos en 1933, Jaime (1908) que era sordo y por presión del Rey hubo de renunciar al trono en 1933, Beatriz (1909) que es la abuela materna de Alejandro Lecquio, Fernando (1910) que nació muerto, María Cristina (1911), Juan (1913) abuelo del actual rey de España, Felipe VI, que recibe el título de Conde de Barcelona y será el que asuma los derechos dinásticos a la muerte de Alfonso XIII, y Gonzalo (1914), que también nació hemofílico.

Las relaciones entre el Rey y Victoria Eugenia se enfriaron cuando se supo que la reina tenía una enfermedad hereditaria que ambos desconocían y que las mujeres no padecen pero pueden transmitir a sus hijos varones: la hemofilia (un defecto de la coagulación de la sangre que se manifiesta por una persistencia de las hemorragias).

El matrimonio había interrumpido el contacto carnal desde el nacimiento de su último hijo, Gonzalo, y en su etapa final ni se hablaban. Ya en el exilio, Alfonso y Victoria Eugenia se pelearon en el salón del hotel donde se encontraban. Victoria Eugenia se fue a su país, abandonando a sus hijos y marido y se enfrentó en los tribunales reclamando su dote, los intereses durante 24 años y una pensión, argumentando, que estaban separados de facto desde hacía años.

Alfonso XIII, tuvo numerosas aventuras extraconyugales con aristócratas, cortesanas, plebeyas y artistas famosas de aquellos años. Entre sus conquistas están las vedettes Celia Gámez y Carolina Otero (la Bella Otero). La fama de conquistador incorregible del rey de España se extendió por las cortes de toda Europa.

Tuvo 5 hijos bastardos: una hija que fue abandonada en un convento madrileño, de su relación con una de las institutrices de sus hijos, de la que se desconoce el nombre, en 1905 a Roger Leveque de Vilmorin, de su relación con la aristócrata francesa Mélanie de Gaufrydi de Dorton, esposa de un acaudalado hombre de negocios, en 1916 a Juana Alfonsa Milán Quiñones de León (su primer apellido es tomado de su padre adoptivo, el duque de Milán), nacida en París de la irlandesa Beatrice Noon, institutriz de sus hijos, en 1925 a María Teresa Ruiz Moragas, y en 1929 a Leandro Alfonso Ruiz Moragas de su largo romance con la actriz Carmen Ruiz Moragas (la justicia española sentenció ante la reclamación de Leandro, el 21 de mayo de 2003, que pudiera usar el apellido Borbón y así paso a llamarse Leandro Alfonso de Borbón Ruiz).

Alfonso XIII, que era un hombre muy liberal en sus costumbres, con moral bastante relajada y muy alejada de los cánones de la época, guardaba una colección de fotografías de mujeres desnudas retratadas en actitudes provocativas, muchas de las cuales habían sido sus amantes.
Los gustos de Alfonso XIII fueron un paso más allá cuando, debido a su interés por la pornografía, entró en contacto con las “sesiones golfas” (películas subidas de tono que se emitían en salas apartadas a horas intempestivas) en sus viajes por EE.UU. y Europa, así que el rey encargó varias películas eróticas, que no solo pagaba, pues también participaba activamente en la confección de los guiones sugiriendo ideas y situaciones a los productores… y así Alfonso XIII se convirtió en productor de películas porno.
El conde de Romanones, Presidente del Consejo de Ministros, siempre dispuesto a satisfacer los caprichos del rey, ejerció de intermediario en este negocio.

En aquella época, las películas pornográficas solían realizarse por encargo y eran proyectadas en prostíbulos de alto standing frecuentados por clientes de postín.
El conde de Romanones contactó con los hermanos Ricardo y Ramón Baños, que tenían una productora ubicada en Barcelona (“Royal Film”), y habían filmado a los reyes en sus viajes oficiales por España.
Los hermanos Baños eran cineastas avalados por su prestigio, en 1916 rodaron “La vida de Cristóbal Colón y el descubrimiento de América”, una biografía del descubridor que se convirtió en la película más cara de su tiempo, con un coste de más de 1 millón de pesetas, en la que gran parte del presupuesto se lo llevó la construcción de 3 réplicas fidedignas de las carabelas, y en 1922 rodaron otra gran película de aquellos años, una adaptación del drama teatral de “Don Juan Tenorio”.
El Conde de Romanones les encargó el rodaje y ellos aceptaron el trabajo, ya que podía reportarles una importante cantidad de dinero.

Antes del rodaje, se hizo un casting en el barrio chino de Barcelona, del que salieron las actrices protagonistas. El proceso de selección de sus compañeros masculinos de reparto es de suponer que se hiciera en el mismo entorno, tratándose posiblemente de rufianes y proxenetas de los bajos fondos barceloneses. Nunca se han podido conocer sus verdaderas identidades pues las películas fueron montadas sin títulos de crédito. El estudio y los decorados donde se rodaron pertenecían a Royal Films y los guiones fueron desarrollados por el propio Rey.

En la década comprendida entre 1915 y 1925, los dos cineastas rodaron al menos 3 películas pornográficas para uso y disfrute de Alfonso XIII, siendo las 3 primeras películas pornográficas que se rodaron en nuestro país. Las películas se titulaban: “El confesor”, que tiene una duración de unos 40 minutos, cuenta la historia de un cura confesor que se beneficia de su poder sobre las feligresas, “Consultorio de señoras” de mayor duración y realizada técnicamente mejor, cuenta la historia de la consulta de un doctor que examina a las mujeres mediante un método especial, y “El ministro”, que trata la historia de una mujer que acude al Ministerio para rogar que no se despida a su marido, a lo cual el ministro accede a cambio de unos favores sexuales.
Para ver sus trabajos, Alfonso XIII llegó a habilitar una sala de proyecciones en el Palacio Real, a la que invitaba a amigos y nobles.
Estas películas permanecieron ocultas más de 70 años, hasta que aparecieron de forma misteriosa en un convento valenciano. Fueron restauradas por la Generalitat valenciana y se conservan en la Filmoteca de Valencia. Actualmente pueden verse en algunas de las principales páginas pornográficas de internet y todo apunta a que no debieron ser las únicas, pero no se puede confirmar ese dato.

A Alfonso XIII “no le interesaban ni la literatura, ni la pintura, la música o el arte. Solamente los caballos, la caza, los automóviles y la pornografía y… al igual que su padre Alfonso XII, era él persona escasamente selectiva a la hora de elegir eventuales compañeras de cama”.
Ya en el exilio visitó Hollywood, y teniendo como anfitrión al actor Douglas Fairbanks, Alfonso XIII le comentó su interés por conocer al actor de comedia Fatty Arbuckle. Douglas le informa que Fatty había sido defenestrado por haber ocasionado la muerte de una adolescente en una orgía, introduciéndole una botella de champán en los genitales. El rey, tras oír la desgraciada historia, exclamo: “Vaya, qué injusticia. ¡Si eso le podía haber pasado a cualquiera!”.

El 12 de abril de 1931, se celebraron elecciones municipales y el 14 de abril, en España ondeaban banderas republicanas, por lo que el conde de Romanones le recomendó que abandonara el país. El rey renunció a la Jefatura del Estado sin llegar a abdicar de manera formal, salió hacia Cartagena y en barco llegó a Marsella llevándose el equivalente a 48 millones de euros, que era el dinero que tenía “no declarado” en bancos de Londres y París (la asignación anual que recibía del Estado rondaba los 2 millones de euros actuales, la herencia de su padre Alfonso XII fue de 4,4 millones de euros, lo que añadido a sus variados negocios y a la fortuna de Victoria Eugenia, hacía que su patrimonio rondara los 144 millones de euros actuales).
“Los españoles han echado al último Borbón, no por Rey sino por ladrón”. (Valle Inclán)

Las Cortes republicanas acusaron de alta traición a Alfonso XIII por ley de 26 de noviembre de 1931.
Tras el levantamiento militar del 18 de julio de 1936, Alfonso XIII apoyó al bando sublevado, llegando a donar 1 millón de pesetas a la causa, y expresándole a Franco su preocupación por la nula rapidez en la restauración monárquica. Franco le escribió una carta el 4 de abril de 1937 en la que le dejaba claro que difícilmente llegaría a desempeñar un papel en el futuro del país, después de los errores cometidos en su reinado.

El 15 de enero de 1941, Alfonso XIII renuncia a la jefatura de la Casa Real a favor de su hijo Juan. En sus 10 años de exilio gastó millones en safaris, viajes, casas, hoteles y caprichos… al morir el 28 de febrero de 1941, como consecuencia de una angina de pecho, cuando se encontraba en el Gran Hotel de Roma, ya solo le quedaban el equivalente a 18 millones de euros actuales. Fue enterrado en la iglesia romana de Santa María de Montserrat de los Españoles y sus restos fueron trasladados a España el 19 de enero de 1980, siendo depositados en el panteón Real del Monasterio del Escorial por orden de su nieto el rey Juan Carlos I.

España es uno de los estados más aficionados al cine pornográfico del mundo, hace ya más de 100 años que los españoles empezaron a consumir películas eróticas… gracias a Alfonso XIII, el bisabuelo del rey Felipe VI.

ROSA M. CASTRO

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