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1962, LA AÑADA DEL REGIMEN/78

 

El Congreso de Munich preparó la Transición española
(Paul Preston)

Cuentan que a Dionisio Ridruejo lo pasó la frontera Antonio de Senillosa en el maletero de su automovil. Y así, entre fábulas y leyendas convenientemente adornadas por los hagiógrafos de la reunión de Munich, los conspiradores (que no opositores, pues en España no ejerció verdadera oposición al Régimen nadie, salvo los comunistas) fueron reuniéndose en la capital bávara los primeros días de junio de 1962.

Había cierta urgencia por parte de Salvador de Madariaga y los 118 conjurados, pues unos meses antes, España a través del ministro Castiella había llamado a la puerta de la CEE con una Carta de Adhesión.
El Plan Nacional de Estabilización Económica de 1959 del gobierno franquista estaba sellando el despegue económico de la nación, tras una durísima posguerra y el Regimen se consideró en condiciones de presentar credenciales.
Naturalmente fue rechazado, pero el Informe Birkelbach (“Aspectos políticos e institucionales de la adhesión o la asociación a la Comunidad”), aunque destacaba el requisito de “tratarse de estados democráticos para la incorporación”, abría una posibilidad al reconocer “otro tipo de relaciones” .

Ciertamente, había prisa por atajar cualquier movimiento diplomático que sacara a España de su aislamiento.
El encuentro, organizado por Madariaga, miembro destacado del “Congreso por la Libertad y la Cultura” reunió a 118 “políticos e intelectuales liberales por la democracia en España” de los que -¡qué cosas!- tan solo 38 vivían exiliados. Los otros 80, representaban “la oposición democrática interna”.
La repetición extenuante del sustantivo “democracia” no era baladí -desde el primer momento se marginó al PCE y a sus dirigentes- de las ponencias y reuniones. Madariaga afirmaría exultante “aquí estamos todos menos los totalitarios de ambos bandos” y remató con una frase para enmarcar en los anaqueles de la pedantería y la estupidez: “hoy se ha acabado la guerra civil”.

El encuentro fue bautizado por el diario Arriba como “El Contubernio de Munich” y a la vista de los sucesos históricos que se desarrollaron en los años posteriores y que culminaron con la cacareada Transición y el actual Regimen del 78, el titular del periódico falangista no pudo ser más exacto.
La “otra” oposición, la comunista, no tardaría en reaccionar a su exclusión y Santiago Carrillo mandó a España como enlace a Julián Grimau -miembro de la Ejecutiva del PCE y asesino de propios y extraños en la guerra civil-; descubierto éste por un “oportuno soplo”, fue detenido, juzgado y ajusticiado. La previsible reacción de la Europa democrática devolvió a los comunistas al primer plano de los “opositores a la dictadura”. Carrillo siempre fue un malabarista de la política.

Pero volvamos a Munich.
Monárquicos, liberales, democristianos y socialdemócratas se reunieron para presentar un frente amplio , “democrático, constitucionalista y que reconozca la diversidad del Estado español”, incluso participó Rodolfo Llopis en representación de su partido, el desaparecido lustros ha, PSOE y se retrató con la siguiente frase: “El PSOE tiene un compromiso con la República que mantendrá hasta el final. Ahora bien, si la Corona logra establecer pacíficamente una verdadera democracia, a partir de ese momento el PSOE respaldará lealmente a la Monarquía”.

Oye, y así fue.
Porque, de lo que en Munich se trataba en realidad, era de legitimar al Conde de Barcelona como Rey.
Don Juan, que no había parado de conspirar contra España desde que los Aliados acreditaron que iban a ganar la guerra, ya en 1945 había avisado de sus pretensiones en un Manifiesto Oficial:

“Españoles: conozco vuestra dolorosa desilusión y comparto vuestros temores. Desde el mes de abril de 1931
en el que el Rey mi padre suspendió sus regias prerrogativas, ha pasado España por uno de los períodos más trágicos de su historia. Hoy, pasados seis años desde que finalizó la Guerra Civil, el régimen implantado por el general Franco, inspirado desde el principio en los sistemas totalitarios de las potencias del Eje, tan contrario al carácter y a la tradición de nuestro pueblo, es fundamentalmente incompatible con las circunstancias que la guerra presente está creando en el mundo.
Corre España el riesgo de verse arrastrada a una nueva lucha fratricida y de encontrarse totalmente aislada del mundo. Por estas razones me resuelvo, para descargar mi conciencia del agobio cada día más apremiante de la responsabilidad que me incumbe, a levantar mi voz y requerir solemnemente al general Franco para que, reconociendo el fracaso de su concepción totalitaria del Estado, abandone el poder y dé libre paso a la restauración del Régimen Tradicional de España, único capaz de garantizar la Religión, el Orden y la Libertad. Bajo la Monarquía reconciliadora, justiciera y tolerante caben cuantas reformas demande el interés de la Nación. Primordiales tareas son: aprobación inmediata por votación popular de una Constitución política; reconocimiento de todos los derechos inherentes a la personalidad humana y garantía de las libertades políticas correspondientes; establecimiento de una Asamblea legislativa elegida por la Nación; reconocimiento de la diversidad regional y amplia amnistía política” .

Pero no todo sale siempre como se ha previsto y no solamente los españoles cerraron filas en torno a su gobernante, sino que el diario The New York Times publicaría algún tiempo después una serie de artículos desvelando las vergonzosas actividades de la CIA en el mundo de la cultura para la inflitración en paises ajenos, entre las que acreditaba como asalariados de la Agencia a buena parte de los organizadores del Contubernio.
El organizador y financiador del evento de Munich (Congreso por la Libertad de la Cultura), no tuvo más remedio que reconocerlo en un documento oficial:
“Con profundo dolor la mencionada Asamblea ha podido comprobar que el informe confirma las revelaciones con respecto a la parte que le corresponde a la CIA en la financiación del Congreso. La Asamblea deplora que el director ejecutivo, sin referirlo a los animadores del Congreso, haya creído deber aceptar tal financiación, aunque haya puesto como condición de esta ayuda la independencia del Congreso. La Asamblea sólo puede felicitarse de los resultados de la acción del Congreso desde su fundación en 1950. Expresa la convicción de que esos resultados no han sido jamás influidos de ninguna manera por los proveedores de fondos y proclama su confianza en la independencia y la integridad de todos los intelectuales que han participado en el Congreso” .

El 14 de mayo de 1977, don Juan de Borbón, con sonoro taconazo, reconocía a su hijo Juan Carlos como Rey de Españ; comenzaba así el Regimen del 78.

Y aún hay ignorantes que llaman a ese regimen “franquista”.

LARREA   DIC/2017

 

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    1 thought on “1962, LA AÑADA DEL REGIMEN/78

    1. ” No más reyes de estirpe extranjera
      ni más hombres sin pan que comer”

      Himno de Combate de las JONS.

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