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MARÍA BELLIDO, LA HEROÍNA DE BAILÉN

El matrimonio formado por Francisco Elías Bellido, de profesión arriero, y Catalina Vallejos, tuvo 13 hijos, siendo uno de ellos la heroína María Inés Juliana Bellido Vallejos.
María Bellido nació en Porcuna (Jaén) el 28 de enero de 1755, y contrajo matrimonio el 14 de octubre de 1782 con Luís Domingo Cobo Muela, vendedor de alfarería, natural de la ciudad jienense de Bailén, y al que conoció en Porcuna en uno de sus viajes para vender botijos, cántaros y cacharrería de cerámica, oficio que después compartió con su esposo.

María, apodada “la culiancha” por sus anchas caderas, tenía 53 años y llevaba 26 años casada y residiendo en Bailén, cuando estalló la Guerra de la Independencia española.

La noche del 18 de Julio de 1808, comenzaron los primeros movimientos populares en apoyo del contingente militar español contra los franceses. El pueblo de Bailén se organizó, los hombres se unieron en forma de guerrillas a las tropas españolas, los ancianos se ofrecieron para la intendencia y atención de heridos y, debido al caluroso verano de ese año (entre 40 y 50 grados a la sombra), las mujeres y los niños se encargarían de que no les faltase el agua a los combatientes.

Benito Pérez Galdós, en sus “Episodios Nacionales”, pone en boca de uno de sus personajes, cuando se refiere a la Batalla de Bailén,: “Eran las seis de la mañana, y el calor principiaba a dejarse sentir con mucha fuerza, sentíamos ya a la espalda aquel fuego que más tarde habría de hacernos el efecto de tener por médula espinal una barra de metal fundido… Pero este malestar era insignificante con otro que desde la mañana principió a atormentarnos, la sed, que todo lo destruye, alma y cuerpo, infundiendo una rabia inútil para la guerra, porque no se sacia matando”… “Es verdad que de Bailén salían en bandadas multitud de mujeres con cántaros de agua para refrescarnos… Más de una vez, aquellas valerosas mujeres se expusieron al fuego, penetrando en sitios de mayor peligro, y llevando sus alcazarras a los artilleros del centro”.

Tal era la necesidad del agua, y tan primordial su obtención, que hubo momentos en que la lucha se concretaba en hacerse con las fuentes de aprovisionamiento. La misión de obtención, transporte y abastecimiento del agua tan necesaria, a cargo de las mujeres y niños de Bailén, contribuyó a la victoria de las tropas españolas. Y en esa misión destacó María Bellido, que en plena batalla asistió a los soldados españoles, junto al resto de mujeres de la localidad, como aguadora.

El 19 de julio se enfrentó en Bailén un ejército francés al mando del general Dupont con otro español a las órdenes del general Castaños. Ese día la temperatura rondaba los 45º y en pleno ataque de la artillería enemiga, en medio de la lluvia de fuego y balas, María Bellido con riesgo de su vida ascendió cargada con un cántaro de agua hasta el puesto de mando, y dirigiéndose directamente al General Teodoro Reding (Gobernador de Málaga), comandante general de la 1ª División del Ejército de Andalucía, se la ofreció… en el momento en que elevaba la vasija, una bala francesa rompió el cántaro. La mujer no se inmutó, recogió el tiesto donde había quedado un poco de agua, y lo ofreció al General, que alabó su labor y ofreció premiarla.

María Bellido murió ocho meses después de la batalla (en el mismo año que casualmente falleció el General Reding).

Cuando la Reina Isabel II realizó un viaje por Andalucía, pasó por la ciudad de Bailén (el 7 de octubre de 1862), y tras visitar el lugar de la famosa batalla, las autoridades de la localidad la obsequiaron con “un rico estuche de palo santo, que contenía una bandeja de plata y filigrana y un cantarito de plata dorado a fuego, que sujetaba entre hojas de laurel una bala de metralla”. La bala que le entregaban era la misma que, procedente de los disparos franceses, rompió el cántaro de María y que se conservó durante muchos años por su sobrina María Josefa Malpesa.

Pasados unos años la ciudad de Bailén rindió homenaje a su heroína, dedicándole una calle, antes conocida por “La Carrera”, donde vivió y falleció María. En la fachada de la casa donde vivió se colocó una placa de homenaje de los obreros de Bailén, en la que se lee: “LOS OBREROS DE BAILEN A MARIA BELLIDO PROTOTIPO DE VALOR Y CARIDAD EN EL CENTENARIO DE SU HEROICA HAZAÑA (19 DE JULIO- 1808-1908)”.

El Ayuntamiento de la ciudad, organiza todos los años los actos de Recreación de la batalla de Bailén, donde el personaje de María Bellido tiene un protagonismo que la historia no le reconoció. Bailén le tiene dedicada una plaza, hay un Instituto con su nombre y en la Plaza del General Castaños, hay una fuente monumental coronada por una estatua de la diosa Iberia, (regalada por Isabel II al Pueblo de Bailén), que simboliza la “España Victoriosa”, pero para el pueblo de Bailén esa estatua siempre representará a María Bellido.

El temple y valor de María Bellido hizo que pasara a la historia de los héroes, y su actuación, referente de la valentía de todo un pueblo, es símbolo de la resistencia popular de la villa de Bailén. Desde entonces, en el escudo de Bailén figuran en lugar preferente las armas de la batalla y un cántaro agujereado vertiendo agua.

ROSA M. CASTRO

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