TIRANTES CASUALES

Uno, en su ya provecta edad, trata de hacer caso a los consejos médicos y da largos paseos. En el de hoy, al pasar por delante del escaparate de una tienda de artículos militares y ver un cinturón con la bandera de España en él, una lucecita se me encendió encima de la calva, como en los antiguos dibujos animados. ¿Y si nos hiciéramos con una partida de tirantes con la bandera de España y organizáramos un homenaje a Víctor Laínez?

Al entrar, he descubierto varias cosas. Una, que los tirantes están de moda: acababa de vender los últimos y no espera recibir más hasta después de fiestas. Otra, que el dueño es un tipo muy amable y singular. Y no lo digo porque supiera quién fue Juan Ignacio… sino porque recordaba con cariño a Víctor Laínez: él fue quien le vendió esos tirantes que llevaba.

Cuando me dijo cuándo, até cabos, y recordé que ese día ví a unos moteros parados hablando entre ellos, en uno de mis paseos. Uno me llamó la atención… porque llevaba unos tirantes con la bandera de España. Por esa inercia que da el cariño a los símbolos, les saludé y seguí andando. ¿Sería posible que fuera él? ¡quién sabe! En todo caso, este cúmulo de casualidades me mueve a lanzar la idea al viento:

¿Organizamos un “homenaje de los tirantes”?. Silenciosa y respetuosa, dando testimonio de cariño al que ya está en los luceros.

GUTIÉRREZ

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