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ACERTIJO

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EL GENERAL CASTAÑOS

Francisco Javier Castaños y Aragorri nació en Madrid el 23 de abril de 1758. A los 10 años fue nombrado por Carlos III, capitán de infantería, en recompensa a los servicios prestados por su padre. Para convalidar este nombramiento, estudió en el Seminario de Nobles de Madrid y en la Academia de Matemáticas de Barcelona.

A los 16 años ya era Capitán de Granaderos, y después de participar en el sitio de Gibraltar y en la toma de Menorca es ascendido a Teniente Coronel. En 1791 tras las defensas de Orán y Ceuta recibe el mando del Regimiento de África como Coronel.

Su heroica defensa del Monte de San Marcial, frente a los Pirineos, durante la guerra contra los franceses, le valió el ascenso a Brigadier del Regimiento de África (1793), terminando la guerra como Mariscal de Campo (1795).
Durante la batalla de San Marcial, a Castaños una bala le penetró por debajo de la oreja derecha saliendo por encima de la izquierda, gravemente herido en la cabeza cayó en terreno de difícil acceso, en una zona escarpada y muy elevada del monte. Sus hombres viendo que se hacía imposible su traslado en camilla al hospital de campaña situado en la base del cerro y alentados por la fidelidad a su jefe, resuelven ir colocándose tumbados en el suelo con los pies de unos sobre los hombros de otros y así hicieron una alfombra humana que tapizó el risco, conectando la cima con la llanura y de esta forma pudieron alcanzar la posición del herido y bajarlo pasándolo sobre sus cuerpos hasta una zona de más fácil acceso. Castaños no murió de aquel balazo, y dados los precarios adelantos quirúrgicos de la época, sintió que su curación se debió, en grandísima medida, a los buenos deseos que sus soldados le aportaron mientras agarraban su cuerpo y lo iban pasando de unos a otros hasta llevarlo a la enfermería. Por ello, y en gratitud a esta acción, Castaños vistió el uniforme del Regimiento de África el resto de sus días (es por ello que, aunque los generales españoles llevaban chaqueta azul, en todos los retratos Castaños lleva guerrera blanca).

En agosto de 1800 rechazó con sus hombres el desembarco de los ingleses en las proximidades de El Ferrol y en octubre de 1802 fue nombrado Teniente General.

El 19 de Julio de 1808, al mando del Ejército de Andalucía, venció al General Dupont (apodado el Terror del Norte) en la batalla de Bailén, convirtiéndose en el primer general europeo que lograba vencer a un ejército de Napoleón, por lo que recibe el empleo de Capitán General.
Como anécdota de esa victoria, cuando Castaños recibió al vencido general Dupont y este le hizo entrega de su espada diciendo: “Os entrego esta espada, vencedora en cien batallas”. Castaños le respondió: “Pues yo es la primera batalla que gano”.

Castaños, símbolo de la resistencia contra los franceses en la Guerra de Independencia española, tomó la plaza de Olivenza y sitió Badajoz al mando del V Ejército de Extremadura, y en 1812, comandando el VI Ejército español, tomó parte en el asedio de Burgos. Participó en los Sitios de Astorga y las campañas de Arapiles y Vitoria, con las que se consiguió expulsar al ejército francés de España.

Al acabar la guerra se convirtió en un símbolo nacional y fue nombrado Capitán General de Cataluña, después recibió numerosos nombramientos, entre ellos Capitán General de Castilla la Nueva, Duque de Bailén, Tutor de Isabel II, Real Orden Americana de Isabel la Católica, Legión de Honor, Consejero de Estado…

El General Castaños, una de nuestras mayores glorias militares, condecorado con las Grandes Cruces de San Fernando, Carlos III, San Hermenegildo, Toisón de Oro y el Gran Cordón de la Legión de Honor, tenía un fino sentido del humor, como demostró en una ocasión en la que un tanto harto de la demora en cobrar las pagas y habiendo sido invitado por Fernando VII a una recepción de Navidad en Palacio, a pesar de ser un frio día de diciembre, el General se presentó con uniforme de verano. El Rey al verle así le preguntó cómo llevaba uniforme de verano con el frío que hacía, y Castaños respondió: “Acabo de cobrar la paga de verano”.

El General Castaños murió en Madrid, como Comandante General de Alabarderos, el 24 de septiembre de 1.852 a los 94 años de edad y en la más absoluta penuria económica.

Estuvo enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid hasta 1963, año en el que sus restos mortales son trasladados solemnemente a Bailén y depositados en la Iglesia Parroquial de la Encarnación junto a la Virgen de Zocueca, patrona de Bailén, de la que era muy devoto y a la que donó sus condecoraciones militares en 1823.

ROSA M. CASTRO