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QUÉ POCO QUEDA DE LA ESPAÑA QUE ME ENAMORÓ

Me estaré haciendo viejo pero conforme más avanzan los años menos reconozco a la España que me enamoró.

La España que me enamoró era sólo una, la de mi colegio Nacional donde en posición de firmes izaban la bandera cada mañana al iniciar la jornada, la que en sus clases recordaba nuestra historia entre los versos de los grandes literatos y las gestas de nuestros grandes héroes. La de ahora ya no es una, en los colegios ya no se acuerdan de su bandera, izan, si es que ponen alguna, esteladas e ikurriñas, no nombran España y usan poetas o personajes que la denigran.

La España que me enamoraba era aquella de los patrióticos y marciales desfiles militares a los que mi padre me llevaba, la de ahora se avergüenza de la milicia y llena sus festejos de piojosos perroflautas tocando extranjeros ritmos de batucadas.

La España que me enamoraba era la de la exaltación del mundo rural, de la felicidad del reencuentro con tus raíces, de saborear y sentir nuestras tradiciones; la de ahora aniquila el mundo rural y nos amontona en deshumanizadas ciudades invitándonos a un egoísta consumismo.

La España que me enamoraba era una auténtica hermandad entre españoles, recuerdo por ejemplo cuando me operaron de las anginas cómo los vecinos venían a verme y me traían juguetes… o cuando hice la Comunión, la del cuarto me regaló los guantes, la del primero el libro que llevabas en la mano, la del entresuelo el álbum para las fotos… así todos en humilde pero sagrada hermandad; ahora hablan de solidaridad que consiste en “amar sin medida” a extranjeros que no conocen, mientras a tus compatriotas ni los saludas y te importa un bledo lo que les pase.

Esto es a lo que nos llevaron esos “maravillosos” estadistas que nos inocularon un veneno llamado Constitución que acabó poco a poco con todo lo que me enamoraba de mi Patria.

Amé tanto esa España que jamás dejaré de hacerlo y de luchar por ella, aunque a veces tenga la sensación de luchar por un recuerdo, y cuando más me convenzo de que hay que luchar es después de pasar jornadas con mis Camaradas como hace una semana en Antorchas; ahí vuelvo a sentir esa España que me enamoraba y te das cuenta que, aunque muy difícil, es posible.

CARLOS GARCÍA  -12/17.

 

 

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    2 thoughts on “QUÉ POCO QUEDA DE LA ESPAÑA QUE ME ENAMORÓ

    1. No podemos parar de seguir luchando porque conocimos algo mejor. Las actuales generaciones se conforman con lo que tienen porque no han conocido otra cosa, piensan que la situación que vivimos es de lo más normal.

      No parar hasta Conquistar!

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