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Ellas -y ellos- decían tener rosarios en los ovarios y lo dijeron a gritos.
Y lo hicieron de manera tumultuaria y manifiestamente agresiva, interrumpiendo el culto y la oración, en una iglesia.
Una gamberrada, oiga. Y pare usted de contar. O al menos, así lo vio la Audiencia Provincial de Baleares y así lo ha ratificado el Tribunal Supremo.

Sí, el Supremo, ese mismo tribunal que aumentó a la enésima potencia las condenas de los encausados por el caso Blanquerna .
El fiscal se limitó a decir en su acusación que “sus posiciones políticas respecto al aborto podían defenderse de otras formas”, y el juez les dió un tironcito de orejas a “los activistas”, que el alto tribunal ha certificado con el argumento de “legítima” protesta (“Es claro que les asistía el derecho de expresar libremente su opinión, y de manifestarse para ello, dentro de los límites legales”)… en un lugar “inadecuado”.

En cambio, es sabido, entrar en un acto secesionista al grito de “nadie nos engaña Cataluña es España”, representa una ofensa que merece, como mínimo, la cadena perpetua.
Y esto señores, es la justicia española.

Normal que Puigdemont se descojone de todos. No iba a ser menos que los “activistas” teeneagers.

LARREA    DIC/2017


El TS condena a un año de prisión a cinco jóvenes que protestaron en una iglesia contra la ley del aborto

http://www.elmundo.es/baleares/2017/12/26/5a4263e4468aebf41a8b4587.html

 

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