EL ESTILO DEL MONTAÑERO SEGÚN JULIUS EVOLA

  Todos los que hacen montañismo en serio, que escalan, que superan crestas, paredes, salientes, canales helados y comisas, se apropian una especie de modo de ser común, los rasgos principales del Continuar >>

CONTROL A LAS MASAS POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y OTROS

¿Somos parte de un lavado de cerebro masivo que nos lleva a ser una civilización de autómatas consumistas, algo muy conveniente para las grandes empresas de comunicación y conglomerados que crean productos Continuar >>

LA CAMARADERÍA: ORIGEN ESPAÑOL DEL TÉRMINO

  Su origen viene de cuando los Tercios españoles tenían que prolongar su estancia en algún lugar. Entonces se reunían en grupos de ocho o diez para hacer “camarada” o “camareta”. Así Continuar >>

SOBRAN LAS AUTONOMÍAS. ¡NO CON MIS IMPUESTOS!

Son el verdadero agujero en las cuentas públicas españolas. El recorte que más necesitamos pero en el que paradójicamente ningún partido quiere meter la tijera. Ya no es cuestión sólo de los Continuar >>

NO SON NOTICIEROS RUSOS, SINO BILL GATES Y SU PORTAL MSN

Millones de lecturas diarias… Si un día nos habla de la cirugía estética de la Reina Letizia, otro nos cuenta las amantes solteras que de soltero tuvo el Rey Felipe VI, o Continuar >>

A VER CÓMO TE LO DIGO, CELIA.

  Venga, empecemos por su biografea, pues hay que informarse; además así no me acelero y pierdo el norte. Y no es para menos, y además por si alguien es de estómago Continuar >>

ACERTIJO

  Putiferio de inanes y capones; Almoneda de putas y cornudos; Lupanar de payasos y bufones Aspaventeros que se creen sesudos. Cochiquera de ruines y rufianes; Insufrible corral del esperpento; Oratorio de Continuar >>

 

EL PUENTE FARNESIO

El asedio de Amberes, que tuvo lugar entre el 3 de julio de 1584 y el 17 de agosto de 1585, fue consumado por las tropas españolas al mando de Alejandro Farnesio, el Rayo de la Guerra.

Amberes se presentaba como una conquista imposible, por su posición estratégica y por sus inexpugnables defensas:
-Por la parte que daba a Brabante tenía 10 bastiones amurallados rodeados por un amplio foso inundado y rematados por una ciudadela pentagonal.
-Por la parte que daba a Flandes contaba con la protección del caudaloso Escalda, río que permitía a Flandes auxiliar a la ciudad del asedio español.
-También estaban en contra de los españoles los castillos de Lillou y Lieskensek, que ayudaban en su protección.

Al frente de la ciudad estaba el burgomaestre Philippe van Marnix, señor de Santa Aldegundis, con una guarnición de unos 6.000 mercenarios profesionales, franceses e ingleses en su mayoría.

El bloqueo de una ciudad de tales características requería una fuerza y una flota que España no tenía.
En el verano de 1584 Alejandro Farnesio, Duque de Parma, comenzó la campaña con 12.000 hombres que conquistaron los fuertes de Waes, Doel y Blanwgarn, dispuestos a lo largo del estuario del Escalda y que estorbaban a la hora de llevar a cabo el cerco.
En Waes estableció Farnesio su cuartel general, desde donde dirigiría las operaciones.

Dadas las dificultades que presentaba la toma de los castillos de Lillou y Liefkenshoek, Alejandro pensó que sería más fácil construir un puente que uniera las provincias de Brabante y Flandes.
Pocos de sus consejeros veían viable la arriesgada empresa, el propio Philippe de Marnix, ironizaba al respecto asegurando que Farnesio “fiaba sobradamente de sí, embriagado del vino de su fortuna, pues pensaba que echándole un puente enfrenaría la libertad del Escalda. Que no sufriría más el Escalda los grillos de esas máquinas, que los flamencos libres el yugo de los españoles. Que si no lo sabía, que el río por aquel paraje tenía de ancho dos mil cuatrocientos pies”.

Sin rendirse en su objetivo, Farnesio puso en marcha la construcción del puente y de todas las fortalezas y elementos para la defensa del mismo, 10.000 soldados acometieron una monumental serie de obras: la primera, un canal de 14 millas de longitud para drenar parte de las aguas que rodeaban la ciudad. En los dos extremos del puente se levantaron dos fuertes: en la parte de Brabante, el fuerte de San Felipe, con 9 piezas de artillería y en la parte de Flandes, el de Santa María, con 14 piezas de artillería.
Para su defensa se colocaron un total de 97 piezas de artillería y a los lados del puente una línea de pequeñas barcazas unidas de tres en tres. Se nombró comandante a Juan del Águila, capitán del Tercio.

El puente, de 800 metros de largo por 4 de ancho, consistió en colocar unos postes de madera verticales sobre el lecho del río, hasta donde fue posible, que se unieron después con vigas de madera transversales. Sobre éste armazón se colocaron los tablones que formarían un camino regular, como el de los muelles, protegido con una balaustrada de madera para soportar el fuego de mosquete.

En la orilla que daba a Brabante se construyeron 200 metros mientras que en la contraria que daba a Flandes tan solo 80, tarea que presentó enormes dificultades al tratarse de un río de fuertes corrientes. El problema del tramo central del puente, (los últimos 600 metros) se salvó uniendo con cuerdas y maderas 32 barcazas ancladas al fondo del río con las que luego se creó el piso.

Durante su construcción, se presentaron múltiples inconvenientes, entre ellos la falta de madera, que se solventó mediante la conquista de una serie ciudades enemigas bien abastecidas, una de ellas Terramunda, rodeada por una impresionante arboleda que los soldados de Farnesio talaron por completo.
Los Tercios también tuvieron que aguantar las ofensas de los calvinistas, pues mientras los españoles rellenaban el foso, los calvinistas les provocaban colgando de las murallas imágenes y santos con sogas diciéndoles a los españoles que mirasen en lo que creían.
A esto hay que añadir que los holandeses contaban con el genio de Federico Giambelli, un ingeniero italiano desairado con Felipe II por no contratar sus servicios, que se había pasado al bando de los rebeldes flamencos a través de la reina de Inglaterra. “El Arquímedes de Amberes” sería un quebradero de cabeza constante para Alejandro y el asedio se convirtió en una verdadera guerra de ingenios entre los dos italianos, aunque sus artefactos no causaron excesivo daño al puente.

La obra se terminó en tan solo 7 meses, en febrero de 1585. Cuando el puente fue concluido, el Duque de Parma, capturó un espía y le dijo: “Anda y di a los que te enviaron que este puente, o ha de ser sepulcro de Alejandro Farnesio, o ha de ser su paso a Amberes”.

El puente en el rio Escalda fue el pilar de la estrategia de Alejandro Farnesio para conquistar Amberes y su construcción constituye uno de los episodios más brillantes de los Tercios y supuso un alarde de ingeniería y despliegue táctico.
Este ingenio flotante ha sido comparado con el puente que Julio César levantó sobre el Rin, aunque doblaría sus dimensiones.

En agosto de 1585, los Tercios Españoles accedieron a la muralla principal de la inexpugnable Amberes y después Farnesio hizo su entrada triunfal en la ciudad.
Al cabo de unos días organizó un gran banquete sobre el ya famoso puente, invitando a unas 800 damas de la nobleza, entre miles de comensales. Los festejos duraron tres días, en los que lució el Toisón de Oro que Felipe II le concedió por su fidelidad y valor en la campaña.

Tras la toma de la ciudad, los Tercios recibieron sus siempre postergadas pagas: 37 soldadas atrasadas desde julio de 1582.

ROSA M. CASTRO