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NO SON NOTICIEROS RUSOS, SINO BILL GATES Y SU PORTAL MSN

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ACERTIJO

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LA MEMORIA HISTÓRICA DE TU BARRIO

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SIMONE DE BEAUVOIR: FILOSOFÍA DE LA DEGENERACIÓN

El feminismo, la ideología de género, no es otra cosa que otra vuelta de tuerca del marxismo cultural que estrangula nuestra sociedad. La inversión de valores que vivimos supone que lo infecto Continuar >>

 

DOCTRINA ELEMENTAL. LIBERTAD Y SOCIEDAD

 

El significado original de la palabra “libertad” en ninguna forma sugiere la idea de “liberación” como emancipación de su pertenencia a la comunidad. Más bien, implica pertenencia a ésta –y eso es lo que confiere la libertad-. Por lo tanto, cuando los griegos hablan de libertad, no es el derecho de escapar del tutelaje de la ciudad como ellos la consieran o de deshacerse de los lazos que atan a cada ciudadano con la polis. Sino que lo que tienen en mente es el derecho –y la capacidad política- garantizado por la ley de participación en la vida de la ciudad, votando en la asamblea, eligiendo magistrados, etc.

La libertad no legitima la secesión, sino que afirma lo contrario: los lazos que atan indestructiblemente a cada persona con la ciudad. Por lo que esto no es libertad como autonomía, sino libertad como participación. No significaba que se extendiera más allá del solo marco de la polis. La libertad implica pertenencia. La “libertad” de un individuo que no posee un origen, por ejemplo una pertenencia a una comunidad, de un individuo desarraigado, carecía de total significado, de sentido. Era ininteligible para los griegos.

Si esto es por lo que la verdadera libertad estaba directamente unida al significado de democracia, entonces también debe ser añadido que la libertad significó por encima de todo la libertad del pueblo, de la que sólo la libertad de los ciudadanos puede surgir. En otras palabras, es la libertad del pueblo (o de la ciudad) la que descansa en los fundamentos para la igualdad de los derechos políticos individuales, que es lo mismo que decir que la libertad descansa en los derechos que disfruta el individuo como ciudadano. La libertad presupone independencia como primera condición. El hombre vive en sociedad, y por lo tanto la libertad individual no puede existir sin la libertad colectiva. Entre los griegos, las personas eran libres porque (y en el momento en que) su ciudad era libre.

Cuando Aristóteles define al hombre como un “animal político” y un ser social, cuando afirma que la ciudad precede al individuo y que sólo dentro de la sociedad puede la persona alcanzar su potencial, lo que está indicando es que el hombre no se debe distanciar de su rol de ciudadano –entendido como una persona que vive dentro de una comunidad organizada, una polis o civitas-. Este punto de vista contrasta con la visión del liberalismo moderno, la cual asume que el individuo precede a la sociedad y que el hombre, individual, es entonces algo más que un mero ciudadano.

En una “comunidad de hombres libres”, por lo tanto, los intereses individuales no deben nunca prevalecer sobre el interés común.

Alain de Benoist
¿Es un problema la democracia? Cap. I, “Los antiguos y los modernos”, pág. 37 y ss. Ediciones Nueva República, 2013