UN CÓMIC FUTURISTA Y ANTIFASCISTA

¿Les gustan los comics? Pues no lean éste. Es una bazofia. Puede que los propios demonios interiores de los autores le hayan dado forma; si es así, hay que convenir que sus Continuar >>

HITLER ¿HOMBRE O MONSTRUO?

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LA POLITICA DEL FUTURO PRÓXIMO

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NO ERA PAZUZU, QUE ERA PUIG-DEMONI

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LA CONSTITUCION DE 1978, ¿PROBLEMA O SOLUCION?.

Bueno, parece que el asunto de Cataluña toca a su fin. Pasó el peligro y la sangre no ha llegado al río. Pues he de decir que me engañaron. Creía de verdad Continuar >>

EL CAPITALISMO MATA

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CUANDO LOS ANTIFASCISTAS SE VUELVEN “FASCISTAS”

Esto es surrealista. En España la única MARCHA DE LAS ANTORCHAS es la que lleva realizando la ACIMJI, cumpliendo este año ya las 7 ediciones. Hoy me quedo anonadado primero y luego Continuar >>

 

¿DÓNDE ESTÁ EL PODER? (I)

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La pasada semana despachábamos un artículo a cuento de la última imbecilidad de Aznar, recordándole el golpe de estado organizado por la CIA en Irán contra el legítimo presidente Mohammad Mosadeq cuando éste intentó nacionalizar el petróleo. Corría el año de 1.953 y los Servicios de Inteligencia británicos (M16) diseñaron un plan para restituir sus intereses económicos en Persia; dicho plan fue asumido por los estadounidenses y perpetrado en connivencia con la familia Pahlavi que impuso una férrea dictadura absolutamente servil para con sus benefactores y contraria a los intereses de su pueblo. Sin duda este episodio es el desencadenante de la Revolución Islámica del 78/79 con aquel asalto estudiantil a la embajada USA y la toma de rehenes que se alargó hasta la caída de Cacahuete Carter.
Pero el asunto venía de lejos.

Los británicos habían conseguido a principios del siglo XX una licencia para realizar prospecciones en territorio iraní. Tras varios años de fracasos y casi por azar, el 29 de mayo de 1908 encuentran petróleo en Abadán y resultó ser, a la postre, el mayor yacimiento del mundo. De inmediato se crea una compañía -la Anglo Persian Oil– que pone a la venta acciones, acciones que fueron mayoritariamente adquiridas por la familia Rotschild, financieros de cabecera de la Casa Real Británica. Al entonces Sha de Persia, se le cedió una ínfima participación accionarial.
En aquella época todavía la mayoría de los grandes motores funcionaban con vapor o carbón, pero el petróleo ya despuntaba como la energía del futuro; con la refinería de Abadán en plena producción aparece en escena uno de los personajes que años después sería determinante en la historia de Europa, Winston Churchill.

En 1912, un jovencísimo Churchill, como responsable del Almirantazgo Británico, es contactado por los intermediarios de la Anglo Persian -es decir, del Barón Rotschild- para reemplazar en tres años el carbón por el petróleo como combustible de la flota.
Huelga decir que aquella operación haría todavía más rica y todavía más poderosa a la familia judía y a sus nobles socios.
Pero mientras tanto, los iraníes comenzaron a sentirse estafados y aquí llegan los años en que los títulos de las acciones van cambiando de manos a través de todo un rosario de compañías interpuestas, compañías que al final siempre pertenecían al mismo grupo.

Lavoisier afirmó que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Toda nuestra actividad, desde la ociosa hasta la laboral, todo en nuestro mundo, gira en torno a la energía; por lo tanto, el que controle las fuentes energéticas, controlará el mundo.
Por tal motivo se crearon en todas las naciones leyes antimonopolio.

Poco tiempo después de acabada la guerra civil americana, John D. Rockefeller crea la Standard Oil que en muy breve espacio de tiempo se convirtió en el mayor monopolio de los EEUU, concentrando en sus manos el 95% de la exploración, explotación, distribución y venta minorista de gasolina y derivados.
Rockefeller llegó a la conclusión de que el negocio petrolero debía estar integrado en forma vertical, o sea, una sola empresa debía controlar todas las etapas de producción y que la clave del negocio en sí mismo, era tener bajo su órbita el proceso de distribución, por lo que llegó a un acuerdo ventajoso con los ferrocarriles que controlaba JP Morgan, acuerdo que resultó a la postre, la ruina para sus competidores.

Estas prácticas de los empresarios judíos -Rockefeller y Morgan lo eran- hicieron que la población en su conjunto los bautizara como “The Robber Barons” (Los Barones Ladrones), expresión que quedó a través de los tiempos, y por la que aún hoy son recordados, a pesar de la intervención de una legión de biógrafos lacayos que intentan mostrar un pasado mucho más “gentil”.

Hablando de biografías, es necesario mencionar que aquéllas que citaban los actos de crueldad y barbarie atribuidos al clan, han desaparecido casi por completo del mercado bibliográfico, pretendiendo hacer caer en el olvido episodios tales como la masacre de Ludlow (ya relatada en El Cadenazo hace pocas fechas) cuando policías contratados por Rockefeller asesinaron a sangre fría a mujeres y niños por sumarse a una huelga de la Colorado Oiland Fuel, empresa propiedad de la familia.
Tan fuerte se hizo el vínculo monopolista del dinero que aquellos “robber barons” comenzaron a casarse entre sí, a imitación de las antiguas monarquías feudales europeas, con la intención de formar una casta en la que sus fortunas y su enorme influencia política no se diseminara.

En 1890 el gobierno norteamericano, y ante la presión de todas las capas de la sociedad, no tiene más remedio que dictar la “Ley Sherman”, legislación antitrust que tardó nada menos que 21 años en ser aplicada para el caso del petróleo.
En 1911, Rockefeller ordena la división de la Standard Oil, que pasa así a fracturarse en una serie de empresas más pequeñas, pero que en la práctica siguió constituyendo un monopolio en la sombra.

La trama financiera que urdió el “filántropo judío” no solo para eludir las leyes anti-trust, sino incluso beneficiándose de ellas, se las relataremos en una segunda entrega .

No se la pierdan, les dejará de piedra, ¡¡que diga…!! , de resto fósil.

LARREA      AG/2015