NUEVAS RECETAS

“Nuestro pasado nos aguarda para crear el porvenir. El porvenir perdido lo volveremos a hallar en el pasado. La historia señala el porvenir. En el pasado está la huella de los ideales que íbamos a realizar dentro de diez mil años. El pasado español es una procesión que abandonamos, los más de nosotros, para seguir con los ojos las de países extranjeros o para soñar con un orden natural de formaciones revolucionarias, en que los analfabetos y los desconocidos se pusieran a guiar a los hombres de rango y de cultura.

Pero la antigua procesión no ha cesado del todo. Aún nos aguarda. Por su camino avanzan los muertos y los vivos. Llevan por estandarte las glorias nacionales. Y nuestra vida verdadera, en cuanto posible en este mundo, consiste en volver a entrar en fila”.

 

Ramiro de Maeztu “Defensa de la Hispanidad” (1932)

Si algo nos caracterizamos en España es por usar las piedras para apalear policías y romper escaparates, cuando antes las usábamos para hacer acueductos y catedrales. Nuestros ancestros nos legaron un patrimonio a la altura de las grandes civilizaciones. Nosotros dejaremos un rastro de sangre y mierda más propio de la edad de las cavernas que del siglo que nos ha tocado en suerte vivir.

No quiero decir con esto que cada cual no recibe la pedrada que se merece, la que se ha ganado a pulso. Lo que afirmo es que no damos para más. Seriamos incapaces de hacer otra cosa.

Y el caso es que hubo una época en que nuestro pueblo construía impresionantes monumentos, grandes universidades conservadoras del saber eterno… y sabía afilar buenos aceros.

Añorando aquellos años, vamos a preparar un menú digno del más noble caballero, del escudero más canalla y del Obispo más gordinflón que recuerden los tiempos.

Hay infinidad de maneras de alegrar unas olivas, yo me decanto por como lo hacen en Jaén, con Aliño de Pimentón picante y cebolla. Aquí se juntan la sencillez y el buen hacer de una noble tierra.

 aceitunas

Ingredientes:

– Aceitunas negras (con o sin hueso)

– 1 Cucharada de pimentón dulce (yo pongo 1/3 picante y 2/3 dulce, como todo, es cuestión de encontrar el punto que más nos guste)
– Aceite de oliva de sabor suave, para no matar el sabor del pimentón.
– 1cebolla grande
– Ajo en polvo y sal

Escurrir las aceitunas del líquido, colocarlas en un bol y echar el pimentón, la cebolla cortada en juliana muy fina, ajo en polvo y sal al gusto, un buen chorro de aceite de oliva, remover y dejar macerar un rato antes de servir.

Si hay una receta fácil, con unos ingredientes básicos, solo dos, y que no necesita mucha complicación esa es el Lomo a la sal.

lomo

Ingredientes:

– 1 lomo de cerdo de un kilo aproximadamente.

– Dos kilos de sal

Precalentamos el horno a 200º

Sobre una fuente apta para el horno, se coloca una capa gruesa de sal, colocamos el lomo y lo recubrimos, sin que quede ningún hueco, con el resto de la sal.

Colocamos la fuente en el horno y lo dejamos cocinarse una hora.

Lo sacamos quitamos la costra de sal, suele salir bastante bien, en bloques grandes y compactos.

Se puede servir caliente, acompañado de una sencilla ensalada o de unas buenas papas a la panadera. O bien frio, como cualquier otro embutido.

Acompañaremos con una buena jarra de Hipocrás (I).

Nos vamos a encontrar infinidad de recetas, la diferencia entre ellas se basará en las especias utilizadas y sobre todo, en calentar (sin llegar a hervir) la pócima o no.

La que yo hago en casa tiene su origen en un monasterio francés y aparece publicada en el libro “Cocina monacal” de Laurence y Gilles Laurendon Grijalbo S.A., Ediciones · 2011.

sangria

Ingredientes:

Para un litro

–       1 melocotón

–       1 manzana (acida) pequeña

–       1 litro de vino tinto

–       250 gr azúcar blanco

–       2 clavos

–       ½ cucharada de café de semillas de cilantro, se encuentran en cualquier herboristería o tiendas de dietética.

–       3 granos pimienta blanca

–       4 pizcas de nuez moscada molida

–       El jugo y la corteza de un limón

–       La corteza de media naranja.

Primero lavar y pelar el melocotón y la manzana, para luego cortarlos en dados grandes y reservar.

Verter el vino en una jarra grande, añadir el azúcar y mezclar bien.

Añadir las especias, el jugo y la corteza del limón, la corteza de naranja y los dados de fruta.

Tapar y dejar macerar durante dos horas como mínimo, cuanto más tiempo se deje mejor sabrá.

Filtrar y servir.

Ya solo nos queda disfrutarlo junto a nuestros camaradas recordando las sabias palabras de Don Ramiro:

“Creo en la virtud de las piedras labradas y en que el espíritu que las talló vuelve a infundirles en el país de sus canteros, escultores y maestros de obras, si no ha perdido totalmente la facultad de merecerlo. Un general inglés describía hace un siglo la impresión que Italia le había producido: “Ruinas pobladas por imbéciles”.

Cuando Marinetti predicaba el incendio de los Museos es que se daba cuenta de lo que opinaba el general inglés. Pero el general se equivocaba. Y por eso las piedras de la Roma antigua pudieron inspirar el Renacimiento; y las del Renacimiento han hecho surgir la tercera Italia. La Roma de Mussolini está volviendo a ser uno de los centros nodales del mundo. ¿No han de hacer algo parecido por nosotros las viejas piedras de la Hispanidad?”

 

Ramiro de Maeztu “Defensa de la Hispanidad” (1932)

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