5 PREGUNTAS A PIETRO CAPPELLARI

Pietro Cappellari, nacido en el 1975, Doctor en Ciencias Politicas, Master “Entrico Mattei” en Cercano y Medio Oriente, Doctor magistral en Historia y Sociedad, Director de “L’Ultima  Crociata”, Director de la Biblioteca de Historia Contemporánea “Goffredo Coppola” de  Paderno (Forlì), investigador con al activo más de treinta publicaciones.

– Buenas, Pietro!
El revisionismo histórico es “el estudio critico de los hechos históricos y del relato  oficial, con el fin de revisarlos y eventualmente reinterpretarlos”. Vistas las reacciones  airadas que su presencia pública como estudioso de la historia despierta entre “los  demócratas” ¿cree que nuestras sociedades europeas tienen miedo a la verdad?

El problema de base, en el moderno mundo de hoy en día, y en Italia en particular, es que el estudio de la historia es instrumental a una visión ideológica de la lucha política. En los últimos años hemos tenido una hegemonía cultural de la izquierda que, simplemente, ha reelaborado la historia de la Nación italiana según una visión que nada tiene a que ver con la realidad, con  el solo fin de “ennoblecer” y “hacer presentable” un partido -el comunista- que, por su misma ideología, era un elemento extraño a la historia nacional. Una secta, que negaba la Patria, al servicio de la URSS, y que en nombre de una ciega -tan fallida- ideología, estaba dispuesta a todo y que solo con la Resistencia (1943 – 1945) había conseguido enganchar a las masas. Era aquí que empezaba, por fin, la marcha para la conquista del poder.
Después de la guerra, dada la configuración geopolítica que tenía, con el favor de Stalin, Italia estaba incluida en el sistema neocolonial estadounidense, al PCI no quedó otra cosa que interpretar una larga marcha al poder que se habría concretizado no seguramente en una improbable victoria electoral, ni menos en una posible insurrección, sí en un “Gobierno de coalición”. Este Gobierno de coalición tenía un “noble” precedente: los Comités de Liberación  Nacional del 1943-1945. Así que, el rol del PCI en la Resistencia –según una historia reelaborada ad “usum delphini” que llegaba a ser fantástica– tenía que estar puesto como fundamento de esta estrategia, constituyendo un “merito moral” que no podía ser descartado por los demás partidos.
Cuando esta “elección” se hizo realidad, en los años 60, se reinventó instrumentalmente un “antifascismo en ausencia del fascismo”, que desencadenó odios olvidados y cavó un surco profundo entre los italianos.
La maniobra comunista falló por una serie de causas, no ultima la caída del Muro de Protección Antifascista de Berlín, que hizo ver también a los “ciegos compañeros” la verdadera cara del bolchevismo: un simple, cuanto grandioso, régimen de terror y miseria.
Ahora que el PCI ya no existe, excluido algún nostálgico neo partisano, en Italia nos encontramos en una situación paradójica. La búsqueda histórica está hundida por el dogma antifascista. No se puede hablar de esos años, si antes no se hace un acto de sumisión antifascista, después, a lo mejor, se puede decir lo que se quiere. Si no hay homenaje al antifascismo simplemente serás ignorado y, en los casos mas graves, hasta excluido por “lesa maestá”. En este caso ya no hay un ataque político (el PCI ya no existe), ni recibirás un ataque histórico (se evita la discusión), simplemente habrá una vildad congénita a aceptar la realidad histórica de los hechos por lo que fueron.
Un miedo –la fasciofobia– difundido sobretodo en la derecha conservadora que tanto ha hecho para desvincularse de ese pasado y que no acepta, de ninguna forma, que de ese pasado se vuelva a hablar. De esta forma sigue la izquierda teniendo –inmerecidamente– el “cetro del poder” en ámbito cultural. Profesorones (con sueldo del estado) que harían reir cualquier estudiante, ancorados a una visión ideológica de su profesión o simplemente por  vivir tranquilos, se arrogan el derecho de erigirse a “censores”, condenando moralmente –porque históricamente son unas nulidades– quien hace historia libremente, sin condicionamientos académicos y de carrera.

 

– Mussolini se atrevió a Marchar sobre roma (1922) gracias a un apoyo popular sin precedentes, Hitler ganó las elecciones (1933) con una mayoría aplastante.. existe por parte de los historiadores cierta insultante unanimidad en considerar a nuestros abuelos seres ingenuos que facilitaron dócilmente el poder a los totalitarismos, sin embargo ambos fueron lideres extraordinariamente populares que se daban baños de multitudes a diario.. yo me pregunto: ¿Cómo pudieron “engañar” a tanta gente?”

Lo de creer a nuestros abuelos “ingenuos” y los jefes de las Revoluciones nacional-populares del Novecientos como “engañosos” solo es una visión instrumental que algunos académicos (con sueldo del estado) predican cuando se encuentran delante de “la piedra” insuperable constituida por el consenso de las masas que los Regímenes fascistas registraron en aquellos años. Hubo décadas en las cuales, estos consensos de masas se negaron. Simplemente, se justificaba la instauración de estos Regímenes como la acción de pocos extremistas, exaltados y también “locos”, que con la violencia se habían impuestos a las masas pacíficas, eliminando las “florecientes” democracias liberales de los primeros años del Novecientos. Esta visión ideológica de la historia no ha podido soportar el análisis de los hechos. En Italia, solo en los años ’70, gracias a la extraordinaria contribución de un histórico del calibre de Renzo De Felice  (socialista excomunista, así que antifascista) se ha podido empezar a hablar del “consenso” al Régimen fascista, produciendo un trauma, una fractura, sin precedentes en la narración impuesta en las escuelas y en las universidades del PCI.
Los Regímenes fascistas tuvieron un apoyo de las masas porque supieron interpretar las aspiraciones de los pueblos de aquellos años, constituyendo un factor de modernización de la sociedad, llegando a metas increíbles y, sobretodo, creando un sistema de valores y de mitos en los cuales las nuevas generaciones se identificaban, trayendo de ellos un “estado de entusiasmo” continuo.

 

– Según un historiador español, el siglo XX no fue el de la Carrera Espacial, ni el de la Descolonización, ni de Internet, como tampoco lo fue de los albores del Globalismo (Bretton Woods), ni siquiera el de las revoluciones comunistas, afirma Jerez Riesco que el siglo pasado fue ¿el siglo del Fascismo”.
En España hace un par de décadas floreció entre el neofascismo una teoría que el tiempo demostró ineficaz;” la Autonomía Histórica”. La base del movimiento “renacentista” en resumen venia a decir: no somos responsables de lo que ocurriera en la década de los 30 a los 40, pero nos proclamamos herederos de la idea genuina”.
En mi opinión: una gilipollez. ¿cree usted que el único camión de la redención pasa por la defensa de la verdad histórica?

Los tiempos cambian y, en política, también las respuestas a los problemas contemporáneos tienen que desarrollarse según una línea de responsabilidad, sin rebuscar en las recetas del pasado que, obviamente, no se pueden utilizar a día de hoy.
Es verdad, el Novecientos ha sido el siglo de las Revoluciones nacional-populares de tipo fascista. El fascismo –como idea universal– ha tenido más impacto que el mismo comunismo aunque este último haya durado más tiempo y haya tenido una propagación mundial mayor.
Cuando la URSS ha caído, el comunismo ha desaparecido. El fascismo ha sido vencido militarmente en el 1945 y aun así no se puede estar sin él. No pasa día en el cual los fasciòfobos o antifascistas no se levanten contra la “vuelta del fascismo” y, para echarnos una risa, ¡en el juego de la propaganda de la guerra ruso-ucraniana los contendientes se acusan uno al otro de ser “nazistas”! Entonces, los fascistas están en todos los lados? Paranoias, obviamente, pero todo esto nos dice mucho de cuál ha sido el impacto que han tenido las Revoluciones nacional-populares en el Novecientos: unos años de los cuales no se puede prescindir.
Hablando de la “Autonomía Histórica”, el hecho de alejarse de los errores cometidos por los fascistas, aun así, estando muy cerca de esas ideas, es una actitud típica de falta de coraje por parte de individuos que tienen como único fin el de ocupar un sitio de poder en el sistema democrático. Las decisiones en política deberían ser cristalinas.  Relativo al tema de la “defensa de la memoria histórica” hay que decir que es un acto fundamental de civilización. Derribar el “muro de protección antifascista”, también en las ciencias históricas tendría que ser un esfuerzo común de todo hombre libre.

 

– Oiga, ahora que nadie nos oye.. ¿por qué es tan peligrosa Ursula Haverbeck?

Porque representa una “anomalía del sistema”. Sobre todo en Alemania, donde el “lavado de celebros” y la reeducación comunista y democrática ha sido tan impactante, el hecho de que haya personas así, que con solo unas afirmaciones, con las cuales podemos estar más o menos de acuerdo, no importa, ponen en crisis el sistema, generan pánico y, obviamente, provocan reacciones de desconcierto. El hecho de que una democracia ponga en la cárcel una  señora de 90 años por un reato de opinión dice mucho sobre el valor de la misma democracia.

 

– Con la penúltima guerra en Ucrania (hablando de eslavos nunca se puede afirmar cuándo será la última) hemos visto cómo Europa entera se arrodilla ante el Tío Sam.
Hay imágenes que se quedan prendidas en la retina, indelebles como un tatuaje o un juramento: los yankees desembarcando en las costas normandas, la bandera roja ondeando sobre el Reichstag, niños con uniforme defendiendo Berlin, Benito y Claretta colgando por los pies en Plaza Loreto.. poca gente sabe que uno de los cuerpos que acompañan al del Duce en aquella parodia de crucifixión es el de Nicola Bonbacci, a la sazón ideólogo y fundador del Partido Comunista. Dijeron los que lo vieron morir que la última palabra de Sandro Pavolini fue en realidad una promesa firmada con sangre: ¡VOLVEREMOS!
 La globalización está asesinando al europeo hasta el punto de que sólo el fascismo puede salvar a la vieja Europa de su desaparición. Mi última pregunta es obvia: ¿volveremos a tiempo?

Yo me ocupo de búsqueda histórica y no puedo dar contestaciones que merecerían mucho más espacio y muchas más profundizaciones de tipo político. En este caso, prefiero dejar la palabra a los políticos. ¡A cada uno su trabajo! No me gustan los que lo saben todo.
Por otra parte, las pistas de esta pregunta son múltiples, se pasa por el vergonzoso sometimiento de la Union Europea a los USA, a través de la “ganzúa” de la OTAN (NATO), a los cuales se han entregado los líderes políticos de nuestras Naciones. Asombroso que haya clases dirigentes que prefieren traicionar su propia Patria para quedarse fieles al atlantismo… Ni siquiera en las colonias del siglo XIX había súbditos tan alineados.

 

– Gracias Pietro por tu entrevista y por tu tiempo. Y sobre todo: gracias por tu trabajo.
¡Nos vemos en Oviedo! La cuna española.

LARREA & BETA FERRARESE

 

 

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