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PATATAS ASADAS CON AJO, SARDINAS A LA TEJA Y MISTELA

“Hoy presenciamos el lento suicidio de un pueblo que engañado mil veces por gárrulos sofistas, empobrecido, mermado y desolado, emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan, y corriendo tras vanos trampantojos de una falsa y postiza cultura, en vez de cultivar su propio espiritu, que es lo único que redime y ennoblece a las razas y a las gentes, hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada momento las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la historia nos hizo grandes, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, de la única cuyos recuerdos tienen virtud bastante para retardar nuestra agonía”

Don Marcelino Menéndez Pelayo “La Historia de España” Madrid 2007

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Tras meditar sobre las palabras del maestro, tan rigurosamente actuales que da vértigo, vamos a empezar con unas buenas Patatas asadas con ajo y en este caso vamos a utilizar un ali oli ya comprado, aunque más adelante nos atreveremos a hacerlo directamente en casa.

INGREDIENTES:

–       Patatas

–       Pimienta

–       Sal

–       Aceite
PREPARACION:
Precalentamos el horno a 200º

Se lavan bien las patatas y se cortan en rodajas gruesas, con la piel. Añadimos aceite en la fuente de hornear, colocamos las patatas, añadimos otro chorro de aceite por encima y se salpimientan.

Metemos la fuente en el horno a 180º, más o menos unos 30 minutos, aunque habrá que ir vigilando hasta que estén bien doradas.

Colocar en una fuente acompañadas del ali oli

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SARDINAS A LA TEJA

No me gustan las sardinas, ya desde zagal las aborrecía para desesperación de mi madre que se empeñaba en ponerlas a la mesa día sí y día también, con el tiempo descubrí que si las comía a la brasa me encantaban, aunque eso sí, debía ser cerca del mar, manías que tiene uno. Hace unos años encontré la manera de hacerlas a mi gusto, en casa y sin que quedara por toda ella ese olor molesto que desprenden. Las sardinas a la teja son sencillísimas de hacer pero eso sí, lo primero es “confiscar” una teja, no vale comprarla; dado nuestro particular apego al peligro no debería haber mayor problema en agenciarse un par de ellas.

INGREDIENTES:

–       10 sardinas (o las que se vayan a comer)

–       Sal

–       Hojas de lechuga, se utilizan para que no se pegue la piel de la sardina a la teja

–       1 teja, para hornear y otra para servirlas en la mesa

PREPARACIÓN:

Precalentamos el horno a 200ºC

Pedir que os limpien las sardinas en la pescadería y se reservan

Cubrimos la parte interior de la teja con las hojas de la lechuga. Añadir sal por encima

Ponemos las sardinas sobre las hojas de la lechuga, cruzándolas, es decir, cabeza con cola, una hacia arriba y otra hacia abajo. Salamos un poco.

Introducimos la teja al horno a media altura, durante unos 20 minutos, hay que ir comprobando hasta que alcancen su punto. El truco está en fijarse en la cola de las sardinas, cuando esté tostada se supone que están en su punto.

Una vez horneadas, se pueden presentar en la misma teja, no queda del todo mal, o bien en la otra que tenemos reservada.

 

SARDINAS

 

MISTELA

 

Uno de los muchos licores típicos de nuestro país es la Mistela, suele ser tradicional tomarlo a la hora del aperitivo y también en los postres.

Aunque más adelante probaremos otras fórmulas, vamos a empezar con la más sencilla.

INGREDIENTES:

–       La piel de dos limones, hay quien utiliza la piel de dos naranjas.

–       Un palo de canela

–       Un litro de mosto de uva

–       Un litro de aguardiente de orujo

–       150 gramos de azúcar.

 

PREPARACIÓN:

Primero hay que secar las pieles de los limones colgadas en un lugar seco y cálido durante una semana.

Pasado este tiempo pondremos en un frasco hermético las pieles de limón, la canela, el mosto, el aguardiente y el azúcar hecho caramelo en un cazo anteriormente.

Dejamos macerar la mezcla durante un mes. Tras lo cual filtramos el licor, yo utilizo un filtro de las máquinas de café, embotellamos y ya se puede consumir.

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