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80 ANIVERSARIO DEL HUNDIMIENTO DEL CRUCERO BALEARES

El 5 de marzo de 1938 sobre las 15 horas, salen de los puertos de Cartagena y Palma de Mallorca dos escuadras.

Del primero, la republicana con los cruceros Libertad y Mendez Nuñez, los destructores Lepanto, Almirante Antequera, Sánchez Barcáiztegui, Lazaga y Gravina y una flotilla de lanchas torpederas soviéticas Tupolev G-5: su misión atacar a los barcos nacionales surtos en el puerto de Palma.

Del segundo, la nacional, con los cruceros Baleares, Canarias y Almirante Cervera, su misión escoltar a los transportes Umbe Mendi y Aizkori Mendi que navegan desde Italia con suministros militares.

Pasada la medianoche, ya en el día 6 de marzo, las líneas de las dos escuadras se cruzan en la oscuridad y el destructor republicano Sánchez Bercáiztegui, que navega el primero en la linea de babor, lanza dos torpedos de 533 mm. que se pierden sin hacer blanco. Se vuelven a cruzar las dos escuadras y el crucero nacional Baleares, que marcha en cabeza, lanza proyectiles iluminantes que señalan su posición a los buques enemigos. Los tres destructores de la banda de babor lanzan sus torpedos. Se admite que a las 2:21 horas un número indeterminado de los torpedos del Lepanto alcanzan al Baleares, mientras que el Canarias y el Almirante Cervera se alejan a toda máquina para proteger a los transportes.

La explosión de las municiones del Baleares provoca el lento hundimiento del crucero nacional ardiendo desde su mitad hasta la proa. Las escenas que se suceden en el buque son dantescas.

A primeras horas de la mañana, llegan los destructores británicos Boreas y Kempenfelt para socorrer a las victimas. Los supervivientes del Baleares creen que es la flota republicana que vuelve para asestarles el golpe de gracia. Los oficiales supervivientes del Baleares, pensando que es el enemigo el que se acerca y viendo su final próximo, gritan, “vamos a demostrarles cómo mueren los valientes”; entonando sobre los restos de la cubierta el “Cara al Sol” brazo en alto, se prestan a ellos hasta los heridos. La tripulación se había compuesto con voluntarios, falangistas y requetés de toda España. La gesta merecerá la admiración de los propios oficiales de la armada británica que acuden al rescate según las leyes del mar. Al amanecer regresan el Canarias y el Almirante Cervera después de haber convoyado a puerto a los mercantes y mientras están recogiendo naúfragos, junto a los destructores ingleses, son atacados por 9 aviones de bombardeo Tupolev SB-2 Katiuska que son repelidos por la artillería naval.

De los aproximadamente 1.200 tripulantes del Baleares, unos 800 murieron en acto de combate. Fue la única victoria naval del bando republicano. Reciban nuestro recuerdo y homenaje los valientes del Crucero Baleares, a los que la “Ley de Afasia Histèrica” ha condenado al olvido y silencio borrando todo recuerdo que del mismo pudiera quedar en monumentos y calles de nuestra geografía y digamos, mientras podamos, que no los olvidamos.

Para ellos nuestro breve pero contudente grito elegíaco: ¡ Presentes !

EL CENIZO


 

 

 

 

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