A PASTAR CON LOS BORREGOS

Paso en coche por el cuarto cinturón de Zaragoza un sábado cualquiera a eso de las siete de la tarde y cuando llego a la altura de la salida hacia Puerto Venecia siempre el mismo espectáculo, grandes rebaños de ovejas y cabras, con sus cabrones a la cabeza, formando interminables hileras, dirigiéndose a las amplias zonas de pasto cercanas a la urbe. Allí les dan rienda suelta durante unas cuantas horas.

Por toda la zona se distribuyen los infelices animales esparciéndose pacíficamente y dándose un buen atracón de hierbajos mientras los pastores desfloran margaritas haciendo sus cábalas sobre cuánto les va a reportar la próxima tanda de borregos en el matadero.

Yo por mi parte observo el espectáculo con una mezla de sosiego, por no ser yo el que se queda a pacer para ser engordado y sacrificado, y tristeza, ya que me inclino a pensar que los pobres animalicos no se merecen esa vida de esclavitud inconsciente…

Eso sí, de vez en cuando echo la vista al suelo esperando no encontrar esas caquitas en forma de pelotilla que van dejando los óvidos a su paso ya que, como me decía mi abuelo, “el que sigue al rebaño acaba pisando sus boñigas”.

Gawain

 


 

Los centros comerciales se convierten en parques de atracciones

http://www.elmundo.es/economia/ahorro-y-consumo/2017/04/30/5904a5b9e2704eb0118b4590.html

 

gaw

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