A VUELTAS CON LO MISMO: FALANGE Y FASCISMO

Yo pensaba que cuando en Falange nos hablaban de lo de “inasequibles al desaliento” era eso, que se mantiene firme en su comportamiento, actitud, ideas o intenciones, a pesar de castigos, advertencias o consejos, pero no, parece que significaba ser contumaces en los errores…

Una publicación en un artículo, digamos que dudoso, por no decir que es una porquería, afirma que la falange no era fascista ¡¡No por los dioses!! ¡¡La Falange era marxista leninista!!

Todas las mierdas antifascistas sobre JAPR, se basan en falsedades anecdóticas y tergiversadas:

1.) “El estado corporativo es un buñuelo de viento” (pero no se dice que el discurso sigue: pero Mussolini ha dicho que es un punto de partida, no de llegada).

2.) FE no es un movimiento fascista (obviando el mensaje de JAPR al II Congreso de Montreux de 1935, donde también pidió adherirse el escindido y gran fascista español, RLR, pero que dice que “En España ha habido muchas internacionales, nefastas y como patriotas no queremos ni entenderían adherirse a otra, de momento)

3.) Una frase de un ensayo “en frase pretérita de redacción”, que manda destruir en su testamento, y que esconden estos falangistas interesados “en congraciarse con el mundo”, que elogiaba a la economía NS alemana (eso sí, criticaba a los dos grandes fascismos, pero les daba el margen de la duda, muy importante) es en el “Cuaderno de notas de un estudiante europeo”, donde viene la frase: “el fascismo es falso en esencia” (aunque le da el beneficio de la duda, cosa que, reitero, no se cita nunca.

Por lo demás, baste recopilar sus discursos y artículos de aquella época (en los que elogiaba al fascismo muchas veces, incluido el prólogo de “El Fascismo” de Mussolini), por si alguna vez había que publicarlos para explicar su actuación política si hicieran una Europa de base cristiana. Como su carta a EGC Gecé, de agosto del 36, donde quiere que triunfe en España “un fascismo joven y revolucionario, no conservador”.

Ramiro Ledesma, el “Pavolini español”, y JAPR, por no citar a Onésimo Redondo, el gran admirador de Hitler y Mussolini, y caído en el Alzamiento Nacional del 18 de Julio (para los que piensan que FE JONS tenía que estar con los que los asesinaban en las calles “por rivalidad revolucionaria”, que diría RLR), ERAN FASCISTAS EN VERSION ESPAÑOLA.

Si JAPR pide un gobierno de concentración en sus escritos para parar la guerra civil, es lo mismo que hizo Hitler tragándose a Hinderbug o a Von Papen un tiempo, y el Duce a la traidora monarquía italiana, para no provocar un conflicto sangriento entre compatriotas. Ningún fascista quiere una guerra civil, aunque repartamos estopa a diestro y siniestro. Y es que en el fondo y digan lo que digan, los fascistas somos buenas personas, por eso perdemos…

Pues en qué se basan estos falangistas “no fascistas”, ni más ni menos que es en el famoso libro de Arrese, “El Estado totalitario en el pensamiento de José Antonio”. Que no era más que una obra propagandística “conveniente y oportuna”, revisionista que diría un marxista clásico, ante el acojone del régimen de que intervinieran los aliados en España y hacer ver de cara a la galería que Falange y el régimen era algo “distinto”. Eso, que podía tener su lógica en 1945 (año de su publicacion) ante el temor a una invasión, no era más que una barniz para sobrevivir ante un futuro imprevisible. Ya vemos, Arrese… el mismo que dijo que fascismo, nacionalsocialismo y falangismo era hijos de una misma madre: el espiritualismo. Tenía su justificación en aquellos momentos como propaganda. Hoy, en 2016, es sencillamente patético.

Ponerle etiquetas a José Antonio… Clasificar al genio, al que quiso superar la hemiplejía de las etiquetas. ¿No están sus escritos, que hablan por él? ¿No está su biografía? ¿Y no es mejor emplear el tiempo en seguir su ejemplo? Su esfuerzo intelectual, su compromiso con su tiempo, su entrega total a sus camaradas. Polémicas estériles. “Cada uno será lo que quiera”. En el Tercio, y entre nosotros. Lo importante es lo que hacemos, no las etiquetas que nos ponen.

¡Qué paciencia hay que tener…! Ya llevan algunos desde hace decenios con lo mismo… ¿Acaso algún “fascismo” fue igual o idéntico al de su país vecino o al de más allá? El alemán es de raíz racial, el italiano estatista, el español sindicalista… ¡Cansinos! ¡Que os van a llamar fascistas igualmente! ¡Y a mucha honra, ostras!

Yo a esto, le llamo el “síndrome de los falangistas rosa”. Si le llaman fascista se rebota como si fuera un insulto, si le llaman “rojo” saca sonrisilla de conejo como diciendo “que moderno y revolucionario soy”.

Además señores falangistas “rosa” ¿por qué os preocupáis? Quieran o no ustedes, los “falangistas rosa”, la historia ha colocado a la Falange como el “fascismo español” y a José Antonio Primo de Rivera, como su líder y, llegado el día, ocuparemos el mismo lugar en la fosa común, porque “los otros” no distinguen…

E. CONNOLLY

 

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