ABUELA ¿TÚ NO COMES?

Sí, en España estamos cabreados. Admitámoslo. Y como buenos españoles, no nos ponemos de acuerdo en las causas. Un grupo refunfuña y se alarma por no tener en sus vidas a un “refugiado”, como mínimo. Tenemos salud, estabilidad, una familia… ¡Pero yo quiero un refugiado… papá, quiero un refugiado!

Otro grupo, el grupo de fachas xenófobos y satanistas, está cabreado porque ven que la “crisis moral” de los (llamémoslos) invitados es una farsa de miles de millones de euros, donde los grandes beneficiarios son, esto es una sorpresa impensable jejeje, las asociaciones “solidarias” e integradoras que por supuesto son de izquierdosos. ¿Cómo os quedáis si os digo que el Observatorio DESC, capitaneado por Ada, activista y alcaldesa, ha recibido unos 3 milloncejos y medio de titos? Sí, seguro que pensáis que DESC es por el descapotable que se ha comprado con tanto parné. También es bastante ilustrativo el caso de las 13 organizaciones CREADAS EXPRESAMENTE en Valencia para el tema de la hospedería refugiada. ¡600.000 lereles sólo de entrada! Cuán generoso es el Ayuntamiento y la camionera que lo maneja en la sombra. Se me olvidaba también el grupo mayoritario, los ignavos dantescos, la gente que pasa sin pena ni gloria, sin hacer ruido, encerrada en su vida de pasividad mediocre.

Mientras tanto, la yaya de EDUCO sigue sin tener hambre para que su nietecito coma. Nuestros pobres siguen siendo pobres, y seguirán aumentando en número. Para ellos no hay barcos ni millones con los que llegar a una Tierra Prometida según los gustos de cada uno, lo único que pueden coger ellos es un banco o un cajero donde dormir. Para los pobres nacionales sólo hay algún comentario de pena y de vez en cuando un gesto de tímida caridad.

No va a ser español nunca el nuevo entrenador del Getafe (el famoso refugiado de la zancadilla), no será española la horda de seres asalvajaos que golpean las puertas de Europa en Indiomeni y pegan a policías y periodistas. Tampoco serán los españoles el motivo de manifestación y defensa. No.

La yaya seguirá diciendo que no tiene hambre y después no se acordarán ya de ella. Porque no está de moda ayudar al vecino. Porque no hay ya comunidad. Porque tampoco hay unos valores que antes se respetaban. Porque la sociedad vuelve a estar podrida, y el ostracismo de los valores marca el declive de una civilización.

Como antes le pasó a Roma, y más tarde al Imperio Bizantino, al visigodo, etc… Alea jacta est, y que Dios nos pille confesados.

ARDITI

 

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