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ALFIE EVANS. LA OTRA PENA DE MUERTE

 

Hay jueces a los que habría que colgar de los huevos. Para que nadie me malinterprete y ningún Fiscal del Odio, odioso fiscal, inquisidor general o especímen similar me pueda acusar de desacato o blasfemia contra el sagrado orden establecido, quiero aclarar que no me estoy refiriendo a los jueces españoles que, como es sabido, son todos sabios y buenos sin mezcla de mal alguno.

Tampoco quiero hablar de controvertidas sentencias sobre biris, guarrillas, manadas y mamadas. Doctores y chonis tienen los programas de telebasura y demás pesebres políticamente correctos para opinar sobre esas marujerías.

El juez al que me refiero luce sobre su cabeza, además de su metafórica cornamenta, una de esas grimosas y polvorientas pelucas que parecen sacadas del cubo de la basura de un teatro de tercera. Porque, como ya habrán adivinado los sagaces lectores, se trata de un juez inglés.
Un auténtico hijo de la Gran Bretaña.

Este marrajo ha decidido que Alfie Evans, un bebé enfermo, debe ser sacrificado porque, total, no se va a poner bien. El que los padres del chaval hayan removido cielo y tierra para que no maten a su hijo ha importado poco en este caso. La democrática y civilizada justicia británica ha decidido que al crío hay que retirarle el soporte vital. Y se lo han retirado, claro.
Los padres, con desesperada ingenuidad, acudieron al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya saben, ese sitio en el que suelen apiadarse de terroristas y gentuza similar cuando lloriquea sobre malos tratos policiales. El TEDH ha ratificado la sentencia de muerte para Alfie.
La última jugada desesperada de los padres fue intentar sacar a su hijo de la civilizada Albión para que recibiera tratamiento en Italia. El compasivo juez inglés ha prohibido viajar al crío.
Es decir, que en la Europa sin fronteras donde terroristas y mafiosos de todos los colores entran, salen y se mueven como se les pone en la punta de las babuchas, unos padres europeos no pueden llevar a su hijo a recibir tratamiento médico a otro país.
Y tampoco pueden impedir que un juez decida que su hijo debe morir.

Si Alfie fuera un “refuchi” yihadista o un mantero senegalés, habría manadas de progres manifestándose por su derecho a la vida.
Pero Alfie es blanco, europeo y su delito es estar enfermo. Así que lo tiene crudo.

J.L. ANTONAYA


 

El niño al que se retiró el soporte vital en Reino Unido no podrá recibir tratamiento en Italia

Un juez británico decide no permitir viajar a Alfie Evans a Roma, donde el papa y el Gobierno le habían ofrecido un tratamiento que los médicos británicos ven “cruel e inhumano”

https://elpais.com/internacional/2018/04/24/actualidad/1524589613_252635.html

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    1 thought on “ALFIE EVANS. LA OTRA PENA DE MUERTE

    1. Hay que ser tremendamente hijo de re mil putas. Que los padres vayan a alguna embajada. Que demencia!!!!!

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