AQUEL OCTUBRE DE HACE 86 AÑOS… EL “TURQUESA”

“Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario de octubre de 1934. Lo declaro como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo…”
(Indalecio PRIETO en el Círculo Pablo Iglesias de México, el 1 de mayo de 1942).

Esta perla y muchas otras similares con la falsa intención de alivio de una pesada carga sobre la propia conciencia, nos dejaba desde su cómodo exilio de México el socialista Prieto como argumento para pasar a la historia como un incomprendido hombre de paz al que los acontecimientos desbordaron.
Y decimos bien, “falsa intención” porque ninguno de sus actos pesó nunca sobre su conciencia salvo el haber salido derrotado en la guerra. Don Indalecio fue malo, pero malo a rabiar porque siempre fue el más listo. Paco Largo ha pasado a la historia como el más radical y perverso, pero si la primera apreciación es dudosa, la segunda es completamente falsa; Don Inda fue mucho más cruel porque atesoraba ese estilo ladino y artero de los políticos, aquello de tirar la piedra y esconder la mano, con tantísima habilidad que ni las ondas de ésta le alcanzaban.

La historia de El Turquesa es la historia de un golpe de estado, gestado, organizado y dirigido por el Partido Socialista Obrero Español y más concretamente por el cerebro privilegiado de Indalecio Prieto. Ese golpe que además fue, como veremos a continuación, debidamente anunciado para mantener a sus ejércitos en estado de permanente vigilia; debía darse y así fue, durante el mes mítico del santoral comunista, Octubre..
Y se conoció como “la revolución de Asturias” y fue, sin ningún género de dudas, donde se efectuaron los primeros disparos de la postrera guerra civil. Las armas con las que se hicieron, habían sido descargadas unas semanas antes entre San Esteban de Pravia y Muros del Nalón, donde el Turquesa había sido fondeado por orden del capitán Manuel Atejeda a la espera de que llegaran cinco embarcaciones a tal efecto. Dirigidas por el práctico del puerto Saenz de Miera, tan solo llegaron tres: las gijonesas “Edelmira”, “María Posada” y “Fermín Galán”, ya que las de Avilés por inoportuna avería y Lastres por no dar con el punto de entrega, no aparecieron.
Las tres embarcaciones citadas descargaron en la playa de Aguilar con la protección de un centenar de militantes de la UGT armados hasta los dientes, 500 fusiles Mauser y 50 ametralladoras con abundante munición.
A continuación y en camiones y vehículos oficiales de la Diputación de Oviedo y de los Ayuntamientos de Langreo y Mieres, el cargamento fue trasladado a la iglesia de Valduno quedando bajo la custodia del sacristán, hermano del concejal del PSOE en Las Regueras, Cornelio Fernández.
Toda la operación estuvo supervisada in situ por los dirigentes socialistas Indalecio Prieto, Ramón González Peña y “Amadorín” Fernández.

Abríamos estas líneas con “el descargo de conciencia” del bilbaíno Don Inda una vez perdida la guerra, claro está. Veamos algunos titulares las vísperas de la revolución de Asturias.

Cine Pardiñas, Madrid 4 de Febrero de 1934, en una de sus intervenciones más agresivas: “si los socialistas van a la lucha, triunfarán”, “todos los órganos de la administración habrán de ser intervenidos por comisarios del pueblo”, ”el ejército debe ser democratizado y depurado, se ha acabado el poderío de los dueños de la tierra, el proletariado debe hacerse cargo del poder”.

EL SOCIALISTA, editorial del 25 de Septiembre de 1934: “Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía; bendita la guerra”.

EL SOCIALISTA, editorial del 27 de Septiembre de 1934:“El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado”.

Agitación en prensa y medios, llamadas públicas a la subversión poniendo incluso fecha límite para ésta y la participación activa de diputados, dirigentes sindicales, vehículos oficiales, funcionarios portuarios, funcionarios municipales, sacerdotes… todos con filiación socialista en la logística necesaria para acometerla.

Si esto no fue un golpe de estado del PSOE contra el gobierno de la República, habría que revisar la definición.
El Turquesa, un nombre para no olvidar.

LARREA  OCT/2020

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