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AQUÍ LA VOZ DE EUROPA. EZRA POUND

 

Ezra Pound, brillante poeta, ensayista, traductor y crítico cultural estadounidense, fue un auténtico ”fuera de serie” de la literatura contemporánea y su fama como escritor sería seguramente muy amplia si no hubiera sido por sus colaboraciones radiales con el régimen fascista de Mussolini que aquí presentamos.

Durante esta época, Pound apoya el fascismo, aportando ideas, proyectos culturales y participando en las reformas sociales. En sus intervenciones en Radio Roma, Pound habla libremente, diez minutos cada vez, de todo y de todos. Afronta temas políticos, literarios y económicos; sobre todo económicos pues en ellos ve la clave para comprender los acontecimientos de su época. La idea general de Pound era que las guerras eran creadas por la codicia de los usureros y los fabricantes de armamento; y que son los banqueros los responsables de la injusticia en el mundo, quienes ven en la guerra simplemente un gran negocio. De allí su apoyo al fascismo que se opone a este sistema.

Sin embargo, también es esta colaboración, volcada en este libro, la que le vale la mortal persecución de la tiranía democrática.
Finalizada la guerra que tanto denunció, Pound es detenido, de forma inhumana, en una prisión militar al norte de Pisa y posteriormente un penal de los EE.UU.. Aquí es metido en una jaula de hierro (en los cantares la llama “la jaula del gorila”), en una línea de jaulas en que se guardaban a los condenados a muerte. Bajo el sol y la lluvia, soporta el escarnio de los que pasaban y, por la noche, poderosos reflectores que le impedían conciliar el sueño. Tras ello es encerrado en un manicomio por 12 años, lo que no le impide mantenerse lúcido escribiendo, llegando incluso a recibir el Premio Bollingen al mejor libro de poesía norteamericana durante su internamiento.

Pound pagó un alto precio por un delito de opinión. Tuvo que demostrar, con el ejemplo, su propia frase:

“Si un hombre no está dispuesto a arriesgarse por sus ideas, o bien sus ideas no valen nada, o bien el que no vale nada es él”.

A.MARTÍN

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