BLANQUERNA O EL PEAJE

“E domani sono 45… Sarò anche invecchiato, ma il cuore e la fede sono gli stessi di allora e di sempre! E so’ passati ‘sti 44 anni / 11 mesi e 29 giorni / si dice che il carcere è galera / ma a me m’è parso ‘na villeggiatura / si dice che li ferri so’ catene / ma io li porto come bracciali d’oro / e ricomincerei anche da ora / a farmi pe’ i’ fascismo la galera / la libertà io me la porto dentro / non prego non perdono e non mi pento!” (Mario Tutti)

Hace unas horas el Supremo a indicación del Constitucional se corregía a sí mismo… ¡para persistir en el atropello!: los patriotas de Blanquerna deben ir a prisión.

¿El delito?: un par de empellones sobre alguna acémila decrépita y gritar la verdad a pleno pulmón en el centro de un aquelarre humillante: ¡¡Cataluña es España!!.

Sentirse español “Aquí” aún no es delito, denles tiempo. Pero defender la unidad de la patria… amigos, eso cuesta un par de añitos largos por barba. Y, denles tiempo también…

En cierta ocasión Mussolini afirmó que aquél que con 20 años no hubiera pasado por la prisión no merecía ser considerado escuadrista. Los más necios se quedaron con la música y no quisieron entender la letra. El futuro Duce de Italia no empujaba con la cita a los jóvenes a seguir el camino de la delincuencia o de la violencia gratuita -asunto que siempre detestó-, sino a la puesta de largo, a la disidencia viril, a la generosidad de las miras elevadas como alza de cañón, a la exultante nobleza de ser irreverente.

Algunos ya pagamos el peaje y es incluso probable que nos lo vuelvan a girar, tiempo al tiempo. Pero hoy, hoy otros Camaradas cumplen con el viejo rito fascista de meter en una bolsa de mano un par de mudas, unas sábanas limpias por vestir el catre y -seguro- un par de libros, de aquéllos que cada día les recordarán quiénes son y por qué están enjaulados.

Comenzaba estas líneas con unas recientísimas declaraciones de Mario Tutti, un par de cadenas perpetuas cayeron sobre sus espaldas por advertir y cumplir en la década de los Años de Plomo italianos que “si matar fascistas no era delito, al menos sería peligroso”.

Para el lector que haya pasado por alto la traducción, aquí les dejo y en castellano lo mejor de los pasajes:

“Y mañana son 45… puede que haya envejecido, pero el corazón y la fe son los mismos de entonces y de ¡siempre!. Se dice que los barrotes son cadenas pero yo los llevo como pulseras de oro y no dudaría en volver a prisión por el Fascismo. La libertad yo la llevo dentro. Ni rezo, ni perdono, ni me arrepiento”.

A los camaradas que en el ejercicio de su hombría de bien van a perder su libertad, mi respeto y mi admiración acompañando esas palabras que tan bien conocen:

¡Pon arriba tus ojos, siempre arriba!

LARREA  JUL/20

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