BURUNDI NO ES DE ESTE MUNDO

Anteayer cuando entraron los Talibanes en Kabul algunos nos sorprendimos de la bajísima incidencia del Covid por aquellos lares.
Pronto el Gran Hermano nos dio las oportunas aclaraciones a cuál más convincente: el efecto higiénico del burka, las nulas relaciones interpersonales y el no ser un país de destino turístico, obraban el milagro.
No como Pretoria, que viene a ser lo que Benidorm…
Ya entonces dije que a la Ministro Darias la habían pillado en bragas con la impertinente pregunta: seguramente no sabría ni ubicar Afganistán en un mapamundi.
Lo cierto es que Kabul, la capital económica y cultural del montañoso país tiene una población fija de 5 millones de personas, además de una importante población flotante, pues la ciudad acoge (o acogía hasta la llegada de los barbudos) 8 universidades.Ahora llega la Sexta Ola cuyo epicentro indiscutible es Europa, y bueno… en fin… eeeh… ¿han visto lo de Sudáfrica?, ¡qué cabrones los negros!.
Le llamaremos Omicron que rima con Armagedon, y a acojonar que viene lloviendo.
A eso le llamo yo cambiar de tercio.

No me pregunten a santo de qué, pero ayer me dormí con un remoto lugar en la retina donde la miseria era paisaje, no recuerdo los pormenores pero sí el nombre del tugurio: Burundi.
¡Anda!, resulta que es un país
Pobre de solemnidad, 12 kilos de habitantes en permanente guerra civil, hambre del día que le pidan y diezmado de tanto en cuanto por el mosquito (datos del 2019: se informó un total acumulado de 7.233.138 casos de malaria con 2.691 muertes).
Es lo que podríamos llamar sin temor a equivocarnos: un país de mierda.
Tiene su aquél que el paludismo se cure con un simple tratamiento de cloroquina, fármaco al alcance de cualquier cristiano del primer o incluso segundo mundo.
Pero es que Burundi no llega ni a tercer mundo, queda excluido hasta de tales clasificaciones fiscales del orbe.
Fíjense que por no ir, allí no ha llegado ni el Coronavirus… Diría un malicioso: ¿será porque hay virus a los que no les interesan los que no puedan pagarse la cura salvadora?.
No sé, habrá que preguntarle a la Darias.

El presidente de Burundi, Evariste de apellido impronunciable, al comienzo de la pandemia mundial decretó una reducción del 50% en el precio del agua y del jabón…
Y ya está.
Tienen problemas más serios.
No como Occidente, cuyo crédito y miedo es ilimitado.

LARREA   DIC/2021

 

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