EL CADENAZO CON JEAN MARIE: Le Pen como no lo esperas

 

Por Adinolfi/Larrea

Siempre que viajo a nuestro país vecino pienso que los franceses tienen dos pecados imperdonables. Uno, no distribuir el tabaco exclusivamente en joyerías: al precio que lo venden siempre puedes pedir que te envuelvan para regalo una cajetilla de Winston.
El segundo: no haber elegido presidente a Le Pen en el 2.002, sin duda alguna París no sería hoy la capital europea de África, ni la UE el mercado vil y cochambroso que es en la actualidad.

En el pasado marzo, una delegación de ACIMJI se desplazó hasta Paris, donde teníamos cita para una entrevista con el eterno presidente del Front National.
No tuvimos suerte y Jean Marie Le Pen, llegando nosotros, acababa de ser ingresado por un problema coronario. El viejo combatiente, todo un caballero, dispuso que fuéramos recibidos en su propio despacho por sus dos manos derechas: Lorrain de Saint Affrique y Roland Hélie.
A pesar de quedarnos con la miel en los labios, el encuentro fue largo y satisfactorio, citamos amigos y camaradas comunes hechos a lo largo de nuestros años de militancia y rememoramos a aquéllos que nos dejaron; salimos de allí con acuerdos de colaboración (que posteriormente han ido cristalizando) y con la promesa de que Le Pen nos llamaría cuando estuviera recuperado.
Y así fue.

En vista de que íbamos a participar en el “Espace Jean Monnet”, fuimos emplazados a acudir un par de días antes a la entrevista que quedó pendiente.
Pero la suerte seguía siéndonos esquiva y la semana anterior, nuevamente Jean Marie resultaba hospitalizado, en esta ocasión por un proceso vírico agudo; informados posteriormente de que ya se encontraba reponiéndose en su domicilio, su delicado estado de salud recomendaba aplazar nuestra entrevista sine die.
Finalmente, la fortuna siempre sonríe a los audaces y nuestra persistencia obtuvo sus frutos. Le Pen llamó a Gabriele Adinolfi y le dijo que recibiría a los camaradas españoles.

Nos recibirá en su propia casa, donde convalece tras pasar varios días en el hospital por una infección vírica a la que combate con transfusiones y antibióticos que durarán seis semanas.
Accedemos hasta su despacho trepando por una empinada escalera de caracol que sube paralela a un minúsculo ascensor hasta la primera planta.
Allí, sentado tras su escritorio, con una sonda como prolongación de su brazo -que parece ignorar, casi formando parte de su atuendo- nos invita a pasar.
“Adelante Gabriel, adelante”, exclama alegremente.
Su médico le prohibió taxativamente recibir visitas, y mantener celosamente un reposo absoluto.
Pero el viejo camarada pudo más que el consejo del galeno y decidió que nosotros no somos visitas, si no amigos. Además, nuestra compañía le proporciona la coartada perfecta para pasar un tiempo de conversación y Jean Marie sigue siendo aquella persona que no ha perdido –en absoluto- el interés por todo lo que acontece a su alrededor; obviamente para nosotros es un honor que en estas circunstancias nos reciba ¡y en su propio domicilio!.

Jean Marie está atrincherado tras una pequeña mesa abarrotada de papeles, carpetas y libros. Libros… esa sería la definición exacta de aquel espacio, literalmente uno tiene la sensación de encontrarse en una biblioteca. Sobre su mesa y a mano, el último de Udo Voigt.
Le tomamos la palabra: sin formalismos, tanto que nos ocupamos incluso de abrir la puerta principal cuando su ayudante ha salido, y hasta de hacernos en la cocina con unas tazas de café y té que compartiremos durante la charla.
En un momento dado irrumpe en la habitación uno de sus perros, que acude cariñoso a lamer la mano de su mano mientras sacude con el rabo todo lo que está a su paso, “es un galgo español” comenta orgulloso Le Pen al que se le nota disfrutar con esa confianza de camaradería con que nos ha honrado.
La conversación es fluida y salta de un asunto a otro, con giros inesperados, parece querer aprovechar cada segundo de nuestra compañía.

Gabriele nos presenta y le hace una breve semblanza de mi currícula militante, el viejo soldado clava en mí sus ojos con un brillo en la mirada que me recuerda muchísimo la de mi abuelo: limpia y escrutadora, inteligente y sincera… y un pelín pillina.
“Una, grande y libre” me sonríe, a lo que yo comento, “cada vez menos Presidente, cada vez menos…”. Entramos en el problema desatado en Cataluña y él asiente, y añade “no te olvides de los vascos” demostrando conocer perfectamente el riesgo del separatismo en España, “España es una grande y libre y así debe seguir siéndolo para la eternidad”, sentencia.
Nos habla del segundo volúmen de sus memorias que está a punto de entrar en imprenta, ufano nos muestra un voluminoso paquete de folios con las correcciones.
– ¿Cuándo estará listo, señor presidente?.
Aunque en el 2.011 dejara la presidencia del Frente Nacional e incluso recientemente se cambiara el nombre del partido, y el Frente como tal ya no exista, la dignidad permanece de por vida –como la de presidente de la República- y en una muestra de respeto para él y la institución que representó, para nosotros es el señor presidente.
Nos recrimina con una sonrisa sincera emplazándonos al tuteo –norma entre camaradas- y aunque aceptamos de buen grado, casi sin darnos cuenta volvemos a la fórmula del usted… y es que resulta imposible sustraerse a que estamos delante de una leyenda.
– Está casi listo, pero no saldrá hasta el año próximo, posiblemente en septiembre porque, como en él voy a ajustar algunas cuentas pendientes no me gustaría que se usara como un arma arrojadiza contra al partido que estará disputando las elecciones…
– Pero los comicios serán en mayo, ¿por qué no publicarlo en junio?.
– No, existen períodos favorables para las novedades editoriales y mientras septiembre es perfecto, junio no lo es.

Para dicho mes, Le Pen cumplirá 91 años, vividos en primera línea y con tanta intensidad que casi valen por dos vidas, y sin embargo, sigue mirando hacia el futuro, sin angustia y sin prisas, como aquél que sabe exactamente lo que quiere y que en su equipaje solo porta una conciencia limpia y un corazón imbatible. Posiblemente, nosotros en su lugar seríamos presa de una angustia existencial que, sencillamente, el Presidente ignora mirando al futuro con la esperanza de un joven de 20 años.
El veterano político manifiesta –porque lo sabe- que las nuevas generaciones de europeos no tienen ante sí un porvenir halagüeño, pero él aún lo sueña y lo dibuja para ellos a lo largo de la conversación.
– “Los índices de natalidad africana y nuestro declive biológico nos condenan si no invertimos los registros, ¿pero tendremos el coraje?, ¿somos conscientes de esto los europeos?. Como hombre racional soy pesimista, pero también soy un hombre de fe, nunca abandono la lucha, nunca cedo al desánimo”.
Una gran lección moral.
Abunda en la cuestión entrando en desórdenes y delitos cometidos recientemente en distintas capitales europeas por inmigrantes –o asimilados- africanos y manifiesta su preocupación por la proliferación de ataques sexuales contra mujeres blancas.

En un nuevo giro de la conversación, me pregunta cómo es posible que en España, después de la gran tarea de gobierno realizada por Franco haya quedado tan poco agradecimiento y afecto, y pregunta sobre la situación del Valle de los Caídos.
Yo le doy mi opinión sobre ambos temas, y de la misma manera y sin que él me lo pregunte, argumento y justifico el atraso secular que arrastramos los movimientos de tercera vía españoles en comparación con el resto de movimientos similares europeos.
Pero de inmediato regresa a las emergencias actuales y las grandes oportunidades que en su opinión se abren en toda Europa para aquellos a los que el Sistema llama con menosprecio “populistas”. Nosotros asentimos aunque le manifestamos albergar ciertas dudas.
– El problema, dice Gabriel, es que no existen los líderes de talla que exige esa oportunidad.
“Sí”, responde, con un deje triste que lo dice todo.
Un largo silencio se produce en el que casi se pueden leer sus pensamientos… “si solo tuviese algunos años menos, si mi hija no hubiese provocado el vacío a mi alrededor, si no hubiera tantos cobardes …”
“Gabriel, Gabriel…” exclama mirando a los ojos a Adinolfi como evocando tiempos mejores, aquellos en que la juventud soslayaba cualquier contratiempo. Yo les observo en silencio y descubro que la admiración y el afecto que profesa mi amigo por “el viejo”, es mutuo

El buen humor vuelve tras la reflexión y se muestra encantado por el obsequio que le hemos llevado desde España, un azulejo de la “Calle de la División Azul” que le entregamos recordándole que algunos siempre mantendremos nuestra propia “memoria histórica”.
Ríe, ríe con una sinceridad que no encajaría con ningún político de la actualidad y propone un brindis imaginario (porque tiene prohibido el alcohol) “por los héroes” y luego se entrega, complacido, a la cámara para inmortalizar la reunión.

Así transcurrió, fugaz, la hora que Jean Marie nos dedicó, como personas sencillas que disfrutan de la compañía de viejos amigos y compañeros de batalla que se han encontrado casualmente.
Que, dicho quede, en una leyenda cómo él es, es una cualidad única que muestra toda su dimensión humana.

¡Hasta siempre presidente Jean-Marie!

OCT/2018

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    1 thought on “EL CADENAZO CON JEAN MARIE: Le Pen como no lo esperas

    1. Gracias por éstas líneas, he disfrutado mucho la lectura de este artículo

      JMLP es un auténtico patriota, radical, revolucionario, anti-sistema, vetado por los mass media. No así el FN de su hija -ahora creo que se llaman “Reagrupamiento Nacional”, se han cambiado el nombre de cara a no estar vinculados con el Frente Nacional clásico-, que se ha entregado al bannonismo y la fake alt-right que tan de moda está ahora.

      Ya lo dijo hace muchos años, la UE es el protectorado de los Estados Unidos, él lo vio venir antes que nadie

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