CAMBIACHAQUETAS CON MUCHO MORRO (Y AMNESIA)

Muerto Franco allá por el 1975, dentro del por lo general acomodaticio gremio de la farándula patria se produjo un fenómeno curioso: bastantes de quienes habían alcanzado el estrellato (bien cinematográfico, bien musical) bajo la égida de aquél comenzaron a declararse “antifranquistas de toda la vida”.

Claro, en aquellos tornadizos momentos había que reinventarse para seguir en “el candelabro” y, así, que el negocio no decayese bajo el entrante Régimen del 78; un negocio que, llegado el caso, pasó de padres a hijos cual auténtica dinastía endogámico-artística: véase sino la saga de los Prats, los Flores, los Prat, los Ónega, etc., etc.

Ya puestos a cambiar de chaqueta y dada la supremacia aquí del llamado marxismo cultural lo idóneo era reconvertirse en “progres”, algo que, amén de otorgar una enorme autoridad moral y hacerle quedar a uno genial cada vez que abre la boca, ha garantizado a tales oportunistas contratos y subvenciones a tutti plen hasta hoy mismo.

Un caso arquetípico es el de la inefable Concha Velasco, “sociata” desde los primeros tiempos de la partitocracia (nunca antes) y a la que esta semana TVE dedicó un maratoniano programa hagiográfico donde, sin ningún pudor, la susodicha alardeaba de sus “convicciones políticas”.

Hay que reconocer que la interpretación de la otrora guapísima actriz y cantante de Valladolid -para más señas, hija de un militar de Regulares- resultó creíble: ¡glorioso momento ése en que afirmó que llegaron a impedirla la entrada a la catedral de Burgos “por roja”!

Lástima que todavía circulen por ahí imágenes del NO-DO de cuando acudía toda sonriente ella, junto con el resto de ubicuas folklóricas nacionales, a celebrar los fastos del 18 de Julio en los jardines del Palacio de la Granja, en Segovia, ante el mismísimo Caudillo…

O su relación (adúltera) con uno de los entonces principales directores del cine español, José Luis Sáenz de Heredia, a la sazón primo hermano de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange y autor de filmes tan “rojos” como “Raza” o “Franco, ese hombre” (sí, los falangistas siempre tuvieron buen gusto… también con las mujeres).

¿Bochornoso, verdad? Manténgase en guardia, pues, ante los testimonios que les cuenten los de la cuerda de la pucelana, porque en España el camino de la memoria histórica y/o democrática aparece jalonado por un montón de oportunistas e impostores.

NO NOS ROBARÁN LA HISTORIA NI LA MEMORIA

CACHÚS 

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