CON PIE DE REY

Cuentan -Cacho, si no recuerdo mal- que al joven príncipe mendigo, recién llegado con la venia desde Portugal de la manita del Caudillo, le apasionaba la pasta, el parné, los jurdós, la guita… el dinero en definitiva.
Tanto o más que las señoras, que ya es decir.

Franco, que ejerciendo de gallego castrense era un tacaño integral, había dispuesto para la familia mixta romano-griega que iba a heredar España en futuro pluscuamperfecto, las mismas atenciones personales que para él mismo, es decir, las justas. Porque Paco sería un “dictador terrible” pero, ¡qué cosas!, se apañaba con lo necesario.

El joven principito, que no por ser mendigo dejaba de ser Borbón, reunió a sus acólitos de la mano del masonazo bilbaíno y advenedizo falangista de primera media hora, Areilza, y sugirió que tomaran la medida exacta de lo que una Casa Real, como mandan los cánones del boato, requiere.
A escote se rascaron el bolsillo sus partidarios y don Emilio de Santander, que ya había pagado la luna de miel de la parejita -un kilo de la época-, se permitió además obsequiarle con una cartera de inversiones en la que fluctuaban a diario los intereses embolsados en la tarima.
Y ésta se convirtió en una de las máximas preocupaciones del futuro matador de Bostwana: diariamente se enfrascaba en las páginas de economía para seguir las evoluciones de aquellas acciones que poseía de gañote.

Tanta era su obsesión, que comenzó a ser objeto de las típicas guasas españolas por parte de encumbrados franquistas en la línea de “uy, esa empresa me han dicho que va a ir a la baja” y Juancar de inmediato cogía el teléfono y recriminaba a un divertido Botín su falta de pericia en el mundo de la Bolsa.
Esto provocaba soberanos momentos de descojone a costa del heredero, aunque a nadie se le escapaba que el “chico” prometía en la aventura de hacer fortuna exprés.
Y aquella promesa, ¡vive Dios!, no defraudó.

Felipe VI, al que el pueblo llama jocosamente “El Preparao”, y algunos lameojetes reales en bochornosa intención de vincularlo con el grandísimo segundo de los Felipes llaman prudente, no ha dicho ni esta boca es mía en “asuntillos menores” tales como el que se está ventilando en Cataluña o en qué la corrupción haya sido institucionalizada en España.

Y, sin embargo, con total y absoluta desfachatez borbónica, se presenta en acto más que oficial a condenar el franquismo … ¡¡como si él mismo hubiera resultado erigido tras referendo!!.

Damas y caballeros, pasen y vean… la mujer barbuda, el enano fortachón, el oso hermafrodita y el borbón honesto.

Siguiendo la tradición familiar, dice no conocer de nada a su propio padre y lo abandona a puerta gayola, limosneando sonrisas, como el mendigo que fuera y se autocorona en el divino elegido para la redención de aquel mal apaño del 78.

Es el pie de rey una herramienta de precisión con la que se calibran las medidas en fracciones exactas de la mínima división.
Ni con el más preciso de todos se podría cotejar la honradez o la decencia de la nefasta saga de los Borbones.

LARREA   JUN/2017


 

El rey califica al franquismo como una “dictadura” 40 años después de las primeras elecciones

Felipe VI afirma que “la guerra civil y la dictadura fueron una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España”

http://www.eldiario.es/politica/Felipe-VI-emprenda-democracia-convivencia_0_659334373.html

lar9

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate