CONGRESO MUNDIAL DE MÓVILES EN BARCELONA… ADEU

La noticia de la cancelación del Congreso Mundial de Móviles (Mobile World Congress) en Barcelona ha cogido por sorpresa a  la clase política española y a toda la prensa nacional. Tras la fiebre de Greta en diciembre, la tinta de calamar que tocaba en enero era el coronavirus.

Pero lo cierto es que, como “la pela es la pela”, las empresas extranjeras han tomado buena nota de lo que seguía y sigue sucediendo en Barcelona, pese a que por conveniencia del gobierno nacional y del regional catalán se haya venido ocultando o minimizando en las últimas semanas.

A capricho de los independentistas ayer, hoy o mañana o cuando se les apetezca, se continúa cortando con barricadas cualquier calle de Barcelona, y cuanto más céntrica mejor. El HuffPost (anteriormente conocido como The Huffington Post), con ediciones en todos los países relevantes, daba la noticia el pasado 27 de enero: “Vuelven los disturbios a Barcelona”. Este hecho también era reflejado por los principales medios mundiales.

El 4 de febrero ZTE comunicaba su decisión de no acudir al Congreso en razón a la expansión del coronavirus. Estábamos ante una excusa obvia. Seguidamente fue la baja de LG y así un goteo de primeras firmas multinacionales. Pero como España sigue mirándose al ombligo, creyendo que también afuera se toman lo que está sucediendo en Cataluña con la misma banalidad que toda nuestra clase política y empresarial, sobre todo la CEOE, el consejero de Política Digital y Administración Pública, Jordi Puigneró, comunicaba en nombre del gobierno catalán que “el MWC en ningún caso se suspenderá ni se retrasará”. Sólo le faltó decir aquello de “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible” del torero Rafael Gómez Ortega, “El Gallo”. Si tuviese un mínimo de dignidad, este vendedor de crecepelo habría dimitido ya, cosa que no sucederá, naturalmente.

Dicho y hecho, con la puerta en las narices. Inmediatamente se han marchado todas las multinacionales y la empresa organizadora ha tenido que cancelar la mayor feria mundial de telefonía móvil. También los medios españoles han probado los efectos de su acción manipuladora , pues mientras alentaban la alerta sanitaria con una reiteración que no se ha dado en otros países de la UE,  al final se han quedado sin la foto del circo anual de agravios a España con motivo  del MWC. Se han dedicado durante un mes a agitar el miedo colectivo sobre un problema sanitario, a modo de entretenimiento para no informar de lo que realmente está sucediendo en España. Así que estas empresas lo han tenido fácil para no poner un pie en Barcelona.

Para mayor ridículo, pocos días antes de la presunta explosión de miedo entre las empresas al contagio del virus chino, el presidente Sánchez creaba un flamante “Comité Interministerial ante la amenaza para la Salud Pública producida por el coronavirus”, al frente del cual nombraba a la ministra y vicepresidente del Gobierno Carmen Calvo. El gobierno ponía sin saberlo más leños en la hoguera en que iba a arder el MWC, dando más argumentos al plantón empresarial.

Tras la espantada de las empresas tecnológicas y su huida a Amsterdam, la ministra plenipotenciaria para lo que haga falta, por ejemplo rituales necrofílicos en el Valle de los Caídos, afirmaba que la razón de la fuga  no era el coronavirus. Sin embargo, cuando los periodistas esperaban la explicación a semejante afirmación, la ministra dio por cerrado el debate. Así que Carmen Calvo ha llamado mentirosas a empresas como Facebook, Intel, AT&T, Cisco, McAfee, LG, Ericsson, Nvidia, Amazon, Sony, NTT Docomo, Umidigi, Gigaset, Intel, ZTE, Mediatek, Vodafone o Deutsche Telekom. Casi nada.

Por una vez hay que darle la razón a la vicepresidente manostijeras, ministra para todo. Está en lo cierto, pero las razones son clamorosamente evidentes, pese a que ningún medio al sur de los Pirineos tenga un rasgo de dignidad y diga la verdad pura y simple. Barcelona está en caída libre, cuyas calles han sido entregadas a los rojo-separatistas. El MWC iba a ser aprovechado como escaparate para que los extremistas lucieran su desafío a España con total impunidad, televisado a todo el mundo. Pero si quieren publicidad, que se la paguen, se han dicho los responsables de esas empresas y la excusa del coronavirus les ha venido como anillo al dedo para cambiar Cataluña por Holanda. Otras incluso se han ido a una feria de similares contenidos a Singapur, que, comparado con Barcelona, se puede decir que está a las mismas puertas de China.

Quien había confirmado su asistencia era Telefónica, cuyo presidente, Pallete, hace buenas migas con Sánchez, como es sabido. Es su respaldo en el Grupo Prisa. Que nadie dude de que Telefónica tiene hechos ya sus deberes para convertir su edificio de Barcelona en sede nacional tras la proclamación definitiva de la República Catalana. Tanto Cataluña Smart Nation, cuyo objetivo final es llevar a cabo un control total sobre todos los residentes, como los servicios de inteligencia separatistas serían imposibles de no contar con Telefónica, propietaria de la mayoría de los circuitos. Ambos están ya en marcha.

No hay más cera que la que arde y los hechos son tozudos. Entre tanto los españoles harían bien en prestar atención a los medios extranjeros acerca de la patética postración en que vive su patria, ninguneada en todos los foros y cuyo único protagonismo internacional es de puertas adentro, cuando su presidente es recibido por el jefe de la taifa autonómica de turno como si de un mandatario extranjero se tratase.

Según datos aportados por la propia empresa organizadora, GSMA, Barcelona ha perdido 14.000 empleos, 492 millones de euros. Asimismo 2.800 empresas y 100.000 participantes que tenían previsto asistir a la feria ya no lo harán. La Fira de Barcelona dejará de ingresar unos 70 millones de euros. Ni la organización ferial ni la empresa organizadora ,GSMA, saben quién pagará los cuantiosos gastos de organización.

Dado que están en curso las negociaciones con el gobierno nacional, es de suponer que habrá una partida donde se meterán las ruinosas jornadas tecnológicas. Es decir, con cargo a los impuestos de los españoles no catalanes. No debería de extrañar a nadie porque esto es lo que habitualmente viene sucediendo. Verbi gratia, en las últimas negociaciones de Mariano Rajoy con el PNV, este partido humilló al indigno presidente español hasta el punto de meter en los presupuestos pactados los costes de reparación de la barandilla del paseo de la playa de La Concha de San Sebastián.

El fracaso de las dos instituciones, el gobierno regional y el nacional, ha sido clamoroso. La explosiva noticia ha tenido efecto de arrastre sobre otros acontecimientos en la ciudad condal, como la cancelación del congreso que tenía pensado celebrar este mes de febrero la empresa de programación informática y dispositivos de ciberseguridad Fortinet, con sede en California, a cuya cita estaba previsto que acudirían unos 3.000 delegados de todo el mundo. Otro éxito en el haber del Consejero Puigneró, dado que él es especialista justamente en esta materia. Actualmente, además,  está encausado por sus actividades telemáticas durante el golpe de estado del 1-O de 2017.

En el patio de butacas de esta comedia de impresentables tenemos una sociedad estupidizada que acepta sin rechistar este suspenso cum laude en tecnologías cruciales. Pero sarna con gusto no pica y a otra cosa, por ejemplo ahora toca echar a los benedictinos del Valle de los Caídos. Otro espectáculo de mando a distancia y palomitas.

Las grandes compañías que investigan, desarrollan y aplican la tecnología más avanzada saben qué pasa aquí y obran en consecuencia. Con el fracaso internacional de Barcelona como capital  mundial de tecnologías avanzadas, los mantras invitando al pánico vírico tendrán que ser más comedidos pues las vacaciones de Pascua están a la vuelta de la esquina y el sector hotelero ya ha hecho sonar las alarmas. “La pela es la pela”, como decíamos al principio.

Sin embargo Cataluña sigue gravemente enferma de otra dolencia mayor, el guerracivilismo. Sin prisa, pero en un ciclo cada vez más veloz, como una cloaca que apura su desagüe, España va a entrando en un baño de realidad, camino de desaparecer por el sumidero.

JORDI PLA

 

Jordi Puigneró, Ingeniero de Sistemas de Información, Consejero de Políticas Digitales y Administraciones Públicas de la Generalidad de Cataluña, Presidente del Centro de Seguridad de Información de Cataluña. “Nosotros los catalanes, descubrimos América” es una de sus frases más célebres.


Puigneró publica el 15 de febrero en su Twitter una foto suya con el saludo masón del Ojo de Horus. Las fotos que él adjunta deben interpretarse en clave de la primera.


 

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