DE ABAJO HACIA ARRIBA

La conquista del estado ha de ser de corte social, vertical y de sumo interés nacional, ya que es tarea de todos los que estamos invitados a engrandecer a nuestra empresa común llamada España.

Empresa, por consiguiente, en donde no caben fisuras, grietas y en donde la intransigencia liberal y marxista está de más. Nosotros, todos los compatriotas, somos el engranaje común para activar la maquinaria ya que somos los hijos del mañana.

Actualmente vivimos en una época convulsa que ya viene de tiempos pretéritos; no queremos evocar una nostalgia y menos inundar nuestra tez de lágrimas anhelando una época que por desgracia está gloriosamente fenecida. España, Alemania, Italia, Rumanía son solo unos ejemplos de lo que fue Europa en su ausencia y de lo que es hoy en día: multiculturalidad, inseguridad, marginación  y delincuencia.

La soberanía en virtud de lo social e identidad cultural que radica en la soberanía popular, hoy en día son meras quimeras ficticias que son un halo de color de rosa, una utopía que hay que construir que muchos no verán o veremos pero tengo FE que se conseguirá.

En este siglo actual y el anterior a los movimientos poéticos y de ardor revolucionario cargados de amor y de idealismo con afán superlativo a la patria, se les ha demonizado debido a que el capitalismo ha creado desigualdades y el marxismo ha dotado los pueblos de miseria.

Karl Marx, tenía razón en la teoría, pero erró en la práctica. Siempre habrá una clase opresora y oprimida. Pero no se puede obviar la unidad de destino en lo universal que es la patria, nuestra segunda madre, que hoy por desgracia tiene enemigos internos y externos como el sionismo enclavado, los partidos políticos que dividen al pueblo y que lejos de luchar por un interés común y popular engañan al pueblo en las urnas.

El liberalismo antisocial y el marxismo. Pero qué hay del socialismo nacional, no marxista, ese socialismo en vertical de estado que se consiguió en la Europa de entre guerras… Bien, este socialismo nacional o sindicalismo tenía sus respectivos conductores como:

Corneliu Zelea Codreanu.

Benito Amilcare Andrea Mussolini.

Adolf Hitler.

José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia.

Ernesto Giménez Caballero.

Ramiro Ledesma Ramos.

Onésimo Redondo.

El fascismo, mal que les pese a la usura capitalista y a los bolcheviques, no es más que la punta de lanza de un socialismo que invoca la patria, un movimiento vanguardista de los años 20 e incluso moderno que podía haber estado a la vanguardia del universo.

Más arriba he citado uno de los ejemplos de prototipos estatistas en los que hay semejanzas y características ligadas a rasgos genuinos.

El estado bien puede de ser Nacional /católico, revolucionario, socialista, fascista o sindicalista. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que un estado bajo ningún concepto puede ser desnaturalizado y descontextualizado; es más, bajo ese paraguas estatal ha de primar todo egoísmo hacia la intransigencia, egoísmo individual y todo combate contra la malicia y la envidia en el que no ha de tener cabida el capitalismo que es pura usura bancaria o la lucha de clases ahora de sexos marxista que permite confrontar y dividir a la sociedad en clases y en mujeres versus hombres.

Precisamente son hombres y mujeres los que han hecho historia por librarnos de ese leviatán maligno y cancerígeno, son la palanca necesaria que debe de ser accionada. A continuación expondré unos ejemplos de esos hombres y mujeres.

Blas de Lezo y Olavarrieta.

Gonzalo Fernández de Córdoba. (El Gran Capitán)

María Pita.

Isabel de Castilla.

Don Pelayo.

Son solo unos ejemplos de carácter histórico en el que se tenía claro el principio de Empresa común que no es otro que la defensa de la cristiandad y de preservar la raza, el espíritu y la lucha no por odio al enemigo, sino por amor a lo que tanto costó construir y edificar.

Decía Ramón Bau algo así como que para construir los cimientos se ha de ir de Abajo hacia Arriba, ladrillo a ladrillo, piedra sobre piedra. Por eso los estados comunistas se caen o mejor dicho no subsisten y fracasan,  porque no se sostienen y cual fichas de dominó van hacia la deriva del tablero.

Georges Eugéne Sorell, fue un teórico del sindicalismo revolucionario y el arquitecto técnico de éste ya que él abogaba por tres condimentos necesarios e indispensables. Sacrificio, valentía y disciplina. Sin esos tres bellos atributos nada se puede hacer ya. Parafraseando al sabio refranero castellano: “Quien algo quiere, algo le cuesta”

León Degrelle, líder del Rexismo Belga que acuñó el grito cristero de Christus Rex, dijo aquello de que cada cual ha de estar en sus sitio, es cierto de que somos hijos de Dios, rebosantes de espiritualidad ya que precisamente éste combate al materialismo en todas sus facetas.

Hoy en día a este movimiento denominado fascismo por parte de la democracia cuyo cobijo es el liberalismo que usa al marxismo revestido de socialdemocracia como porra de extensión, se encargan ambas tendencias de truncar toda expectativa, quedándose en papel mojado sin aplicar todo tipo de medidas sociales que trajo consigo este movimiento, no sin antes tiranizar, criminalizar  y demonizar.

El génesis recoge que a los tibios hay que vomitarlos en la boca ya que no abogan por el frío, ni por el calor cuando precisamente se pasa de un estado a otro. La materia, ni se crea, ni se destruye. El estado sí, por eso es necesario un cambio drástico, el poner una piedra y construir un gran castillo.

Nietzsche, decía que “el hombre belicoso es aquél que cuando no tiene un enemigo enfrente, se enfrenta a los de su mismo parecer”.

Ese tipo de cuitas internas es lo que nos ha llevado a la marginalidad, a los celos incluso o lo que es peor: a devorarnos a nosotros entre pirañas. Los líderes no salen de la nada, hay que buscarlos hasta que salen a flote, lo mismo puede ser un hombre o una mujer.

Quién sabe, a lo mejor ya la tenemos, pero sin estructura de movimiento estaremos enfrentados en una pelea permanente de grupúsculos marginales, cuando precisamente la batalla que se ha de librar en la política es la del bien versus el mal.

Nosotros no somos políticos profesionales, ni abogamos por regenerar el sistema. Somos soldados políticos e  idealistas que luchan sin miedo, a nada, ni a nadie precisamente por instaurar un patriotismo social y orgánico, en el Estado.

Pongámonos de una puñetera vez el yelmo, la armadura incrustada e intrínseca en nuestro corazón de alma guerrera y clavemos la espada del espíritu al enemigo interno y externo. El combate es para  España y nuestros enemigos son el sionismo, la masonería, el globalismo que engloba el Nuevo Orden mundial, la agenda 2030.

La batalla por conquistar el mañana supera ya esas dicotomías abúlicas y caducas estúpidas de la revolución francesa liberal de las derechas versus las izquierdas; el frente se sigue dividiendo en dos, pero esta vez el escenario es diferente, el mundo moderno.

Patriotas versus globalismo.

¿Cuál es tu bando?

NICO MUÑOZ

 

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