DECÁLOGO DEL IMPERIO BRITÁNICO

El Imperio Británico (eminentemente talasocrático) habría heredado de la Serenísima República de Venecia (igualmente un poder de naturaleza naval) una suerte de “Decálogo de Acción” que se constituyó en las bases y principios de su estrategia imperialista (que no imperial) hasta ahora mismo:

1. Dividir para Reinar. Nunca atacar sin primero provocar la división interna del enemigo. Reinar alentando falsas opciones y dirigir ambos bandos en conflicto. Crear y dirigir la mayor cantidad de bandos posibles en el conflicto “Derecha” e “Izquierda” […] Utilizar a la “quinta columna” para toda clase de tarea posible.

2. Mercados y no países. Lo importante es el poder económico y financiero. Todo poder económico y financiero termina siendo poder político, cultural y militar. No dejar que haya nacionalismo dentro del Mercado porque este puede perderse.

3. Incitar para vencer. Desinformar al enemigo y, por medio de agentes propios, incitarlo a que ataque cuando está en una situación estratégica desventajosa o viceversa.

4. El poder no se muestra. En lo interno se actúa por medio de “nativos” que hacen el “trabajo sucio”. Desde afuera se actúa por medio de “terceros países” o nativos de éstos. En caso de fracaso se culpa al “agente externo”.

5. Apoyo al enemigo débil contra el enemigo fuerte. Mantenerse en una posición aislada mientras ambos se aniquilan entre sí. En lo posible, hacer guerra por medio de terceros.

6. La guerra es la última de las políticas. La mejor política es debilitar y corromper por dentro al enemigo. Es la técnica de la “túnica de Neso”. La guerra militar debe ser precedida por guerras políticas.

7. No hay amigos o enemigos permanentes, sino intereses permanentes. Las lealtades religiosas o ideológicas se dejan para los incautos. Se apoya a quien brinde más ganancias. Si el otro ofrece algo mejor, se cambia de alianza.

8. Quien controla el mar controla el comercio, quien controla el comercio controla el mundo. No debe dejarse al centro de poder en tierra adentro del continente. El poder se ejerce desde el puerto hacia el interior del continente.

9. No importa perder batallas sino ganar guerras. 

10. Estrategia sin Tiempo. No hay plazos sino objetivos. No actuar hasta estar seguro de ganar. El objetivo no es dar al enemigo un golpe leve del cual se reponga pronto, sino un golpe grave del cual no se reponga jamás. A menos que convenga que se vuelva a levantar para emplearlo contra otro enemigo que surja.

[Fuente: “Los protocolos de la Corona Británica”, de Horacio Ricciardelli]

Fraternalmente en Cristo desde Misiones, Argentina,

Fernando Javier Liébanes

 

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate