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DEL VALE QUIEN SIRVE AL ARRIBA ESPAÑA

Habiendo sido echados de nuestro local por la oficina local de la Delegación Nacional de la Juventud, habiendo asistido a la última desastrosa acampada de una OJE (¿?) ya totalmente despistada y en el desguace del régimen feneciente, sin camisas azules, renegando de todo pasado azul, sin emblemas de cisnes bicéfalos, sin nuestros himnos, sin bazares juveniles, habiéndonos dado una patada monumental los mismos que corrían a la búsqueda de la poltrona el cargo y la sinecura, sin nada a lo que aferrarse ya, la organización iniciaba su travesía del desierto, las deserciones y desapariciones fueron masivas, hasta su extinción… del polvo del desierto ya sólo quedaban los lodos de los renegados y los traidores… El resto también nos fuimos a casa, guardamos en al armario nuestros uniformes, nuestras madres se encargaron de ir tirando con los años “aquellos trastos inútiles”…

Corría el año 1977, la plena “transición”, que a muchos suscitaba ilusión y que siempre me ha sonado a descomposición… caminaba servidor un sábado, sintiéndome algo huérfano pues era el día de excursión, salida, actividad o reunión en el local, por una de las calles comerciales de mi ciudad muy concurrida y estrecha y me pareció oír un viejo himno que hablaba de permanecer de cara al sol y montar guardia en los luceros, impasible el ademán…

¿Estaba alucinando? Pues no, no lo estaba, alucinando me refiero… Allí estaban… eran cuatro jóvenes falangistas, cuatro camisas azules, veinte flechas bordadas, tal cual la canción, tras un tenderete luciendo aquellas flechas y yugo en roja y negra bandera, con una megafonía a todo meter, lanzando al aire las estrofas de nuestro Cara al Sol que rasgaba el aire más fuerte que la metralla… Me fui acercando y reconocí dos caras ¡¡eran mandos de la OJE!! En la mesa había entre material variado falangista, algunos emblemas de la OJE y de una centuria de montaña bordada y ya inexistente…

Casi tembloroso, incrédulo, adolescente e ingenuo, pregunté: ¿Sois de la OJE? Los mandos, que me reconocieron, esbozaron una sonrisa y me dijeron: “No “camarada” (aquella palabra me enganchó ya a priori y para siempre…) ahora estamos en el Círculo Doctrinal José Antonio y tenemos una sección juvenil…“ Me dieron revistillas hechas a multicopista, pegatinas y me invitaron a visitar su local, aún recuerdo su dirección, porque parece la letra de una canción de Sabina y porque, en cierta forma, era premonitorio: “Calle soledad , 5º, 2ª…”

Al siguiente sábado para allá que fui. Curiosamente la ficha de afiliación me la hizo el mismo que había sido el último Jefe Local de la OJE , de nombre Justo, al cual le habían dicho, los nuevos jefecillos de “loquefuera” en la postrimera OJE, que quitara el póster de José Antonio de su despacho en el último local que hubo abierto. Por supuesto, se negó, recogió y se marchó a afiliarse al CDJA, el póster lo dejó allí clavado y nadie se atrevió a quitarlo…

Se me encuadró en la “Escuadra Trafalgar” de la sección juvenil de CDJA de mi provincia y puso a lápiz en grande en la ficha de afiliación (encuadramiento la llamaban) “no enviar correspondencia, aún es menor de edad”… Por supuesto, estamos en España, a las dos semanas recibí una carta (no existían ni Internet, ni los correos electrónicos) con el membrete de la organización una palma y tres luceros… En casa se montó la gorda, con violación de correspondencia incluida… Pero ya era tarde, me “había picado el bicho” de la revolución pendiente, de hacer de España una, grande y libre, sobre todo libre de una puta vez de izquierdas y derechas, unidos todos en un proyecto en común sugerente de destino… Durante un tiempo seguimos con las mismas dinámicas que en la OJE, ya desaparecida del mundo de los vivos, con el tiempo cada vez nos politizamos más y fuimos dejando las acampadas, excursiones y demás para acabar intentando el asalto a ese circo en el que los leones están fuera y los payasos dentro… Por fin tuve y lucí orgulloso la camisa azul, restos del bazar juvenil de la OJE por cierto, aunque ahora con un yugo y flechas por todo blasón, pues la cruz potenzada y el león habían quedado en, del olvido, el cajón…

Años después, en 1979, y ya en Falanges Juveniles de España, pude hacer mi curso de jefe de centuria, en el campamento de El Escorial con un jefe de campamento y muchos mandos también ex miembros de la OJE.

Lo que siguió después de aquel día de 1977 ya es otra historia que este mismo año ha hecho 40 años que empezó y que, quizá, ya acabó para mí…

Aún así , sea como sea cada vez que leo o escucho “Vale Quien Sirve” no puedo reprimir una respuesta y cuando escucho un viril y vibrante ¡Arriba España!, tengo que responder: !Arriba Siempre!

Cosas de la edad y la nostalgia…

EL CENIZO

Del libro inédito “Nostalgia de la OJE”

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