DEL VIRUS NEOLIBERAL CORONADO

Leo un buen artículo que no puedo por menos que compartir. Por cierto, el autor del artículo adjunto entrecomilla “comunidad de destino”, entrecomillado que entenderemos muy pocos en lo que parece un guiño a la conciencia colectiva que hace tiempo perdió su sentido nacional, porque una nación es, debería ser, la conjunción de todos nuestros destinos en pro de objetivo común.

Aunque encuentro que no es aún el momento de sacar conclusiones de esta crisis que vivimos, ni de nombrar culpables o discernir cuánto hay de exageración, cuánto de experimento social, cuánto de falsedad,  cuánto de operación premeditada, exagerada u orquestada (porque todo es posible), está claro que con este problema internacional del virus coronado ha quedado de manifiesto y bien patente que el neoliberalismo fracasa ante grandes problemas sociales.

El capitalismo ha triunfado estos siglos porque se basa en algo tan inherente al humano actual como es el egoísmo, aunque al final siempre es la solidaridad ciudadana, la familia, los amigos, los vecindarios, la red y el tejido social tan denostados por el actual sistema,  lo que nos ayuda a enfrentarnos, mal, bien o regular a los problemas reales.

Me causa vergüenza ver a los acumuladores de papel higiénico (que prefieren tener su culo limpio en vez de su conciencia tranquila) y víveres, que son traidores a la comunidad nacional.

Es risible que los separatas ante medidas de carácter nacional y necesariamente centralizadas,  pretendan blindar sus territorios, sus feudos, sus “reinitos” autonómicos y es risible, es patético y es digno de ser considerado una patológica traición al resto de la patria/nación  porque son los mismos que luego berrean “refugees welcome” pero los compatriotas que no entren, en una incoherencia más producto de su escaso intelecto y de su eterno “postureo”.

Y sí, nosotros los fascistas somos los que aplaudimos la solidaridad entre ciudadanos y naciones, porque siempre hemos creído en un gobierno que una a los ciudadanos en un haz, en un fascio, anteponiendo lo común, los intereses comunes como la patria, a cualquier otro interés privado, considerando que para ser más fuertes y afrontar el destino hay que estar unidos y no, como pretende el liberalismo, hacer de nuestras “libertades” una religión individualista.

Y sí, nosotros los fascistas creemos en el mando único, creamos en el pasado sociedades y organizaciones solidarias para con nuestros pueblos, desde servicios obligatorios de trabajo a servicios militares y hasta de Seguridad Sanitaria o Auxilio Social, nada, absolutamente nada ni nadie, nos puede dar lecciones de solidaridad nacional.

Y sí, nosotros los fascistas creemos en el gobierno de los mejores, nosotros no queremos partidos, ni falsas libertades, queremos líderes a los que obedecer y si lo hacen mal o no cumplen con su palabra, o son corruptos o roban, poder ahorcar de un árbol cercano.

Y sí, nosotros los fascistas, los malos, los malvados, los execrados fascistas, también nos alegramos de ver a las sociedades en causa conjunta y común entre otras cosas porque llevamos decenios diciendo que o nos constituimos en unidad de destino patrio, con un interés común,  o pereceremos no ya sólo como nación, también como especie ante amenazas globales.

Y que los dioses que dictan nuestros destinos nos pillen preparados.

EL CENIZO


 

El coronavirus y el fin del neoliberalismo posmoderno

https://www.nuevatribuna.es/opinion/juan-antonio-molina/coronavirus-fin-neoliberalismo-posmoderno/20200314093616172036.html

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