EL DÍA DEL AMANECER. LA II CRUZADA HISPÁNICA

El mar dará a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños”. (Cristóbal Colón)

«… la nación no es una entidad física individualizada por sus accidentes orográficos, étnicos o lingüísticos, sino una unidad histórica, diferenciada de las demás en lo universal por su propia unidad de destino». (José Antonio)

El pasado 3 de Agosto se cumplió el 529 Aniversario de uno de los hechos más trascendentales y decisorios de la Historia Universal: la salida de Cristóbal -“Portador de Cristo” en griego- Colón, ello del puerto de Palos con tres carabelas (la Pinta, la Niña y la Santa María), el 3 de agosto de 1492, en una aventura cargada de épica y de leyenda -así como de ascética y de milicia-, que culminaría con el descubrimiento del “Nuevo Mundo” el 12 de Octubre -El Día de la Raza-, dando lugar a lo que José Javier Esparza definió como “La Cruzada del Océano” (1), o la II Cruzada como la definimos nosotros, esto justo tras la casi inmediata finalización de la I Cruzada Hispánica (718-1492) tras las conquista del último reino sarraceno de Granada (2-I-1492), después de casi 8 centurias de lucha y de santa guerra contra las hordas sarracenas que amenazaban con arrasar la Cristiandad toda.

Parafraseando a José Antonio Primo de Rivera, la Monarquía Sagrada encarnada por los Reyes Católicos, no sólo supuso la “recuperación de España” tras su hundimiento y pérdida tras la invasión y conquista sarracenas a partir del 711, sino también la restauración “de la Monarquía gótico-española, católico-europea, destronada en el Siglo VIII” (José Antonio). Los tres hechos que culminaron y coronaron aquella gesta y aquella hazaña de 1492 -un auténtico milagro histórico como ya lo fue de por sí toda la Edad Media europea-, fueron, pues, la finalización victoriosa de la Reconquista, la expulsión de los judíos y el Descubrimiento de América. Acabamos de descubrir las verdaderas, profundas, razones del odio que la Modernidad (o el actual nihilismo postmoderno, su consecuencia aún más deletérea y satánica), sienten y concentran hacia la sagrada y divina España. Tras el derrumbamiento de la ecúmene medieval entre los Siglos XIV y XV, el Ciclo Heroico Hispánico recogió el testigo dando en las centurias posteriores unas dosis de grandeza, de esplendor y de heroísmo sin precedentes. “Eres, pues, Oh, España, rica de hombres y de piedras preciosas y púrpura, abundante en gobernadores y hombres de Estado; tan opulenta en la educación de los príncipes, como bienhadada en producirlos. Con razón puso en ti los ojos Roma, la cabeza del orbe; y aunque el valor romano vencedor, se desposó contigo, al fin el floreciente pueblo de los godos, después de haberte alcanzado, te arrebató y te armó, y goza de ti lleno de felicidad entre las regias ínfulas y en medio de abundantes riquezas” (San Isidoro de Sevilla).

En palabras del citado Esparza con respecto al inicio de la II Cruzada Hispánica, “he aquí la mayor aventura jamás vivida por pueblo alguno. En poco más de medio siglo, los españoles hallaron, exploraron, conquistaron y en buena parte poblaron un territorio veinte veces mayor que la península Ibérica, llegaron a un nuevo continente, abrieron dos océanos y dieron por vez primera la vuelta al mundo”; parafraseando a un gran estadista alemán del siglo pasado: ¡EN AQUELLA HORA EMPEZÓ! Y para rememorar y conmemorar tal efeméride, varios camaradas de la Hermandad Totalitaria Barcino/Rubricatus organizaron este pasado 3 de Agosto una comida-homenaje en un conocido restaurante de Barcelona, muy cerca del majestuoso Arco del Triunfo, inmortal obra escultórica del arquitecto José Vilaseca como entrada principal a la Exposición Universal de Barcelona de 1888. El “Día del Amanecer” como denominada el mítico Frente de Juventudes a esta fecha sagrada y legendaria, y de la que hoy tanto renuncian o condenan la miserable canalla democrática y plutocrática antiespañola.

En este DXXIX Aniversario de la gloriosa gesta nos reunimos nuevamente unos cuantos fratres; una breve alocución del camarada Cangrejo rememorando aquel acontecimiento santo y trascendental, así como evocando a todos nuestros gloriosos Héroes, Antepasados y Caídos que lucharon y dieron su vida por nuestra Patria: ¡¡¡OMNIA PRO PATRIA!!! A continuación, bendición de la mesa y degustación del suculento banquete, aunque teniendo muy claro que la verdadera dicha nos esperará cuando dejemos este mundo hoy convertido en un verdadero y pútrido infierno, cuando traspasemos el umbral de la Muerte y compadezcamos ante el Juicio de Dios: “¡DICHOSO EL QUE COMA EN EL BANQUETE DEL REINO DE DIOS! (Luc. 14,15-24).

Pese al actual totalitarismo plandémico y covidiotil impuestos sobre una sociedad masiva y mayoritariamente aborregada y acobardada, miedosa ante la perspectiva de poder o no alargar un poco más sus tristes y miserables “vidas” en esta basura de mundo conquistado definitivamente por la Mentira (con plandemia o sin ella), la Materia y la Máquina -eso que se ha dado en llamar oficialmente como “Nueva Normalidad”, eufemismo al uso paradigmático de este mundo que amenaza ya pura ruina y camina resueltamente hacia la hecatombe-, los camaradas de la Hermandad en cambio hicimos y recordamos ante este sagrado banquete conmemorativo, lo que Tolkien aseveró con las siguientes palabras:  “Si muchos de nosotros dieran más valor a la comida, la alegría y las canciones que al oro atesorado, este sería un mundo más feliz”. En este caso, claro está, el Oro no como símbolo de la pureza espiritual y de la sacralidad solar, uránico-viril, sino como símbolo de la maldad, de la codicia, de la posesión y del tener sin fin, de la depredación en todas sus formas más viles y abyectas, del egoísmo, de una voluntad de poder y de rapiña verdaderamente demoníacas, en definitiva de ese satánico despotismo plutocrático y liberal-capitalista que repudia, abomina y que es la completa negación de aquel verdadero CICLO DE LOS HÉROES que fue nuestro Siglo de Oro Hispánico, Ciclo que desde un punto de vista simbólico, metafísico y espiritual empezó precisamente ese día mágico cuyo motivo nos reunía y que conmemoramos con verdadera devoción, porque mientras viva aún aunque sea sólo dentro de una minoría por muy exigua que sea, nada nunca estará totalmente perdido, ya que, como nos decía José Antonio, quizá España no exista hoy físicamente, pero existe espiritualmente, en algún lugar de la Mansión Celeste como las verdades matemáticas: !!!EL DÍA DEL AMANECER!!!

Para cerrar el evento, y una vez finalizado el banquete, nos dirigimos al monumento a Colón, impresionante conjunto escultórico levantado también con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888 (2), y hoy convertido en objeto de la ira demoníaca de la chusma separatista y de la variada y variopinta hez progresista, odiosa gentecilla miserable, repulsiva y carente del más mínimo nivel, pero que goza del beneplácito y protección maléfica de los tiranos del Sistema nacido de la Prostitución del 78, la ANTIESPAÑA en definitiva. Después de los ritos, saludos y gritos totalitarios de rigor, recitamos unos antiguos y breves versos -de fuerte y recio sabor a Cruzada-, del poema épico falangista “IMPERIO”:

Son tres carabelas rumbo a los confines.

Son tres pañizuelos para cetrería.

Tres venablos blancos a la lejanía.

En un coro de inquietos delfines.

Una, como el Yugo de la Santa Hermandad.

Libre, como el vuelo de la Inmensidad.

Grande, como el vaso de la Eternidad

(“Jerarquía”, la Revista Negra de la Falange, 1936).

ESPAÑA FUE ES Y SERÁ INMORTAL

Joan Montcau


NOTAS:

(1) El General Luis Bermúdez de Castro, héroe de guerra y gran pensador militar durante la primera etapa del Estado del 18 de Julio, llegando a ser Director del Museo del Ejército y Presidente del Patronato de las Ruinas del Alcázar de Toledo, llegó a distinguir a lo largo de la Historia de España hasta Tres Guerra de Reconquista: la I Reconquista fue contra los sarracenos, la II contra la invasión de la Francia liberal en la Guerra de 1808-14, finalmente la III contra el marxismo, el anarquismo, el separatismo, la masonería y las democracias burguesas en la Guerra de 1936-39. De la misma manera se ha hablado también de la Cinco Cruzadas: la I contra los sarracenos entre los Siglos VIII y XV, la II Cruzada la ya citada en este artículo, la III contra la subversión y herejía protestante, la IV contra el liberalismo burgués, masónico y anticristiano de la Francia revolucionaria, y finalmente la V Cruzada contra la alianza de todas las ramas de la subversión mundial que nos amenazaba con un nuevo FINIS HISPANIAE.

(2) Curiosamente el número 888 es el valor numérico en griego que los iniciados y catecúmenos cristianos daban al nombre de IESOUS (Jesús en griego), y del que precisamente Cristóbal Colón fue su portador simbólico a Las Américas en 1492. Nuevamente tenemos un caso más donde Mito, Leyenda e Historia se unen en un todo armónico y acompasado.

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