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EL DÍA DE LA JUVENTUD

Este 6 de Diciembre, nosotros a los que la democracia nos la trae al pairo y que tampoco somos “constitucionalistas”, no celebramos el aniversario del referéndum de la Inocentada del 78, sino el de la fundación del Frente de Juventudes, concretamente un 6 de Diciembre de 1940 practicamente recién finalizada la Cruzada de 1936-39. En dicha organización se integrarían las Organizaciones Juveniles que surgieron en el bando nacional durante la Guerra de Liberación y tras el famoso como tan discutido Decreto de Unificación (19-IV-1937).

Lo espiritual, lo político y lo militar, así como la educación física, el deporte, el arte en general y la cultura, la música, el canto, las marchas, las acampadas, el amor a la montaña y a la naturaleza (nada que ver con el estúpido ecologismo del Sistema y sus tontos progres útiles), todo esto y mucho más estuvo presente en aquella gran organización juvenil, por ello el Frente de Juventudes ha sido considerado como la mayor empresa formativa juvenil de la historia de nuestra Patria.

Se trataba de crear un hombre nuevo, un español sin complejos, un español orgulloso de su estirpe y de su Historia, con un verdadero sentido revolucionario para la Justicia Social, todo ello en abierta camaradería y con espíritu alegre, dialogante y abierto a la convivencia. En las mismas filas del Frente de Juventudes se llegó hablar incluso de la necesidad de efectuar en nuestra Patria una verdadera “Revolución Cultural” frente a los valores subversivos y decadentes de la modernidad, el mismo Girón llegó a lanzar esa consigna en los años 50 cuanto era Ministro de Trabajo para horror de la derecha acomodaticia y apoltronada…

En el Frente de Juventudes se superó la barrera clasista por un lado y por el otro el espíritu revanchista de vencedores y vencidos, ya que en dicha organización convivieron muchachos de todos los estratos sociales, así como los hijos tanto de los vencedores como de los vencidos, todos ellos aunados por un alto espíritu de entrega, servicio y sacrificio: “VALE QUIEN SIRVE”, era una de sus grandes consignas.

Todo esto y mucho más fue el Frente de Juventudes -del verdadero-, en sus veinte años de existencia, luego transformado en la O.J.E. (Organización Juvenil Española) cuando los destinos de nuestra Patria empezara a caer en manos de burócratas y tecnócratas fríos y desalmados, gentes carentes por completo de idealismo y cada vez más ligados al mundo del demonismo plutocrático implantado en Europa tras la derrota de ésta en 1945, y a quienes les repugnaba el compromiso militante de aquellas juventudes cuyo ideal era “la visión ascética y militar de la vida” (José Antonio). Había que acomodarse a los vientos democráticos que dictaban los vencedores de la II Gran Guerra, y para ello evidentemente había que empezar por unas juventudes demasiado ideologizadas y adoctrinadas en los ideales de la “Revolución Pendiente”.  Así, los años 60 fueron ya un cúmulo de liquidaciones, claudicaciones, dinamitaciones y deserciones efectuadas por parte del propio Régimen del 18 de Julio: liquidación de las Falanges Juveniles y de la Primera Línea del S.E.U. tras la transformación del Frente de Juventudes en O.J.E. (1960-61), liquidación del propio S.E.U. después (año 1965), desaparición de la Milicia Universitaria, el final de la “apuesta sindical” de la O.S.E. (1969), etc…

El espíritu que se inculcó a aquellos jóvenes del Frente de Juventudes fue diametralmente opuesto al que imperó en las decadentes sociedades burguesas de los “felices 20”, así como del que luego volvió a imperar en los “abundantes 60” con su fiebre consumista/materialista. La consigna de José Antonio de que la Weltanschauung falangista era ante todo y sobre todo un modo y una manera de ser mucho más que una forma de pensar, fue la norma de aquella organización juvenil excepcional.

De ser la “Obras Predilecta” de un Régimen que al final acabó ninguneándolos y traicionándolos -ya que fueron preparados de hecho para un relevo generacional que a nivel institucional jamás se produjo (quitando pocas excepciones)-, pasaron a ser la “Generación Perdida” del mismo, ya que no hicieron la guerra pero se educaron en los valores y la mito-poética de la misma, se les prometió lo indecible por sus mayores para luego acabar  todo en una inmensa decepción, el poder acabó en gente mucho menos comprometida e idealista, los malditos arribistas y negociantes ególatras de turno. No hicieron la Guerra, pero se educaron en sus valores viriles y heroicos, pero tampoco les dejaron gestionar y construir la Paz, la “Pax Triumphalis” futura según los ideales teóricamente vigentes, pero eso es ya otra historia…

JOAN MONTCAU

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