A DOMINIQUE VENNER

No te conocí

¿Cómo podía conocerte,

si la tensa cuerda de la sangre me llevó

al otro lado del mar?

 

No pude conocerte,

pero tu perfil me resultaba familiar.

Quizá te parecías a mi bisabuelo celta.

O quizá me gusta pensar

que nos parecíamos en algo.

 

Como tus franceses de Indochina,

vivo entre la bruma en un lejano estuario

cumpliendo mi destino de criollo:

De hombre blanco de Ultramar.

 

Sé que compartimos

la heroica melancolía del suicida.

Sé que tuvimos los mismos dioses.

Yo tampoco me arrepiento de nada.

 

En los lugares puros

donde nuestro fuego arde,

las ancianas de pelo blanco tejen al sol

como hace siglos,

la trama abierta del destino.

 

JUAN PABLO VITALI

 

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