EL ATAQUE A “CHARLIE HEBDO” Y LA ENDOFOBIA PROGRE

charlie1

A pesar de lo que diga algún ilustre majadero, ni el Corán es un libro de paz, ni el Islam es una religión de amor y sonrisas. Los descendientes de los que durante siglos combatieron a la morisma desde Covadonga hasta el Rif, lo sabemos bien.
Que el Islam es un enemigo interior infiltrado en Europa es algo que ya ni siquiera los más mendaces y babosos voceros de la corrección política pueden ocultar. No creo que esta vez, ante el tiroteo en la redacción de la publicación satírica (y, por muchas razones, vomitiva) francesa, afirmen que se trata de la acción de unos enfermos mentales, pobrecitos, como hicieron ante el atropello de once personas en Dijon o las amenazas de “inmolación” en Atocha.
Los millones de musulmanes que han invadido Europa en las últimas décadas son una amenaza cierta y peligrosa. Ya sólo los muy sectarios o los muy gilipollas se creen el mito del inmigrante islámico integrado y respetuoso con la nación que lo soporta.
Pero culpar únicamente a la morería de la decadencia y quiebra de nuestra civilización sería coger el rábano por las hojas y confundir el síntoma con la enfermedad.
Cuando nos indignamos ante las exigencias de los sarracenos pidiendo menús especiales para sus hijos en los colegios europeos o convirtiendo barrios enteros de nuestras ciudades en pequeños califatos medievales, deberíamos preguntarnos quién aprueba las leyes que permiten estas cosas. Quién promueve una visión deformada de nuestra Historia difundiendo una versión antiespañola, manipulada y sectaria de hechos como la Reconquista o la expulsión de los moriscos. Quién vive de las subvenciones por fomentar la inmigración masiva. Quién prioriza a los extranjeros sobre los nacionales a la hora de conceder ayudas sociales. Quién criminaliza el hecho de que algunos patriotas sin complejos ayuden a españoles en apuros a los que su propio Estado ha dejado huérfanos de coberturas sociales en beneficio de los extranjeros.
Si indagásemos un poco, veríamos que el enemigo real no es el piojoso morito de Lavapiés que acude a la mezquita a aprender a odiar a los infieles, sino el político de derechas o de izquierdas que, desde su mediocridad intelectual, difunde los dogmas políticamente correctos, El empresario sin escrúpulos que se beneficia de un mercado laboral con exceso planificado de mano de obra inmigrante. El estebanibarra que vive enchufado a la subvención por fomentar el racismo antiblanco. El marranosefardí, sionista o proyanqui interesado en que el natural rechazo al Islam en Europa se traduzca en odio a los pueblos víctimas del imperialismo sionista como Siria, Palestina o Iraq. El progre resentido que se avergüenza y reniega de su Historia.
Como dirían nuestros ancestros, el enemigo no es el moro, sino quien lo trujo.

J.L. Antonaya

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate